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lunes, 14 de octubre de 2013

Etapa 15. Cea - Santiago de Compostela

19 de Julio de 2.012

¡¡Vaya nochecita!! Sobre las 5.30 am me despierto al grito de "FUEGO!! FUEGO!!" ¡La cama de mi hermano está ardiendo! La camelback que estaba sobre el poyete encima del foco, salió ardiendo y empezó a prender el colchón, almohada, etc. Por lo visto, algún peregrino encendió la luz de madrugada (cosa que por respeto al resto de peregrinos no se debe hacer) para prepararse y por el calor del foco prendió la cinta de la camelback.
Cuando abro el ojo veo un grupo de gente alrededor del fuego, y un grupo de gaditanos que salen corriendo a por un extintor. Pero de mi hermano ni rastro.
Me levanto de un salto y pregunto por él. Nadie lo ha visto, nadie sabe nada.
Bajo a la salita corriendo y, ¿cuál es mi visión? Lo veo acostado en el suelo... 
- "¿Qué haces aquí?"
-"¡La noche que me ha dado el hijo de puta del gordo..."
Miro a mi alrededor y me veo también al vasco acostado en el sofá... Después de un momento de atontamiento, fruto del sueño y las impresiones de la mañana y de que mi hermano no tiene absolutamente idea de lo que está pasando, les anuncio: "Tu cama está ardiendo".
Subimos los tres corriendo y como desde otra dimensión extraña, miramos perplejos como los chicos de Cádiz apagan el fuego.
Me cabreo por cómo va cambiando el ambiente a medida que nos acercamos a Santiago. Porque antes de las 6.00 am ya todo el mundo está en pie hablando en voz alta y haciendo ruido... Hasta este albergue no había sido así, más abajo la gente era mucho más respetuosa con la gente que aún estaba durmiendo, es más, las luces en ningún otro albergue las habían encendido, y muchos menos el griterío... Supongo que es lo que tiene...
Tratamos de recoger al máximo el estropicio y los restos de nuestras pertenencias quemadas y esperamos que todos se vayan para dormir al menos otras 2 horitas...
Nos quedamos con los vascos mientras recogen (se van los últimos) y entre ellos y mi hermano cuentan la batallita de la noche... que era imposible dormir con los ronquidos... (no sé cómo, a pesar de mi sueño de pitiminí, conseguí dormir y no me enteré de nada hasta los gritos de fuego...)... Un hombre que se parece mucho a Jack Nicholson, al oírnos se acerca a nosotros y nos dice de buenas formas que es así, que estamos en un albergue y que es lo que hay... que el también está cansado y que apenas ha dormido, pero que es así, que ánimo, que limpiemos un poco éso y a seguir...
Así que desayunamos (no podemos dormir más, optamos por levantarnos, recoger el estropicio y salir) y salimos por la carretera rumbo Puente Ulla.
El cansancio físico es tremendo, aunque de moral vamos bien. Mi hermano, de nuevo, no consigue entrar en calor, así que paramos en una taberna rural ("Los Cazadores") muy bonita y que nos sorprende por su público mayoritario...: ¡¡Señoras mayores!! Esto es Galicia... original y única... jejeje. Tomamos un cafelito reconfortante y seguimos.
La carretera, de trazado suave y continuos toboganes se nos hace un poco pesada, aunque queremos llegar directamente a Puente Ulla sin hacer más paradas.
Llegamos súper cansados, no podemos más... compramos una empanada que nos comemos en un parque del pueblo, casi en silencio... No sabemos verbalizar que nos quedan 20 kilómetros, todo cuesta arriba pero estamos ahí... ¡ánimo!
Los últimos kilómetros los recorremos en silencio, pensando en todo este tiempo, todas estas horas... todas esas conversaciones, todas esas aventuras, palabras no dichas, o dichas a destiempo... Aprendo que mi problema es la crispación... a lo largo de algo más de 1.000 kilómetros de pedaleo he aprendido a reconocerlo y quiero limar asperezas... Así, casi sin darnos cuenta... LLEGAMOS.
Nos quedamos en shock, hemos llegado y no sabemos dónde ir ni qué hacer. Nada más llegar, vamos directamente a deshacernos de la bici... Donde recogemos la compostela encontramos un chico súper amable de SEUR que nos promete hacerse cargo de la bici para que podamos hacer las cositas tranquilos. Lo cierto es que entre el súper cansancio y que no nos creemos que estemos aquí, le dejamos la bici y nos vamos del tirón a recoger la compostela (que no es para tanto, no te preguntan nada raro) y a hacernos la fotito de rigor!!
Tras la foto, lo típico, a hablar con el resto de peregrinos. Encontramos un chico de Málaga que menudo personaje... un salmantino muy buena gente, que nos cuenta  batallitas; un catalán que hizo el camino del norte en btt y con el que compartimos impresiones... 
Después de tanto hablar, nos cambiamos de ropa y damos permiso al chico de SEUR para que mande las bicis con todo salvo la ropa que llevamos y la mochila de mano. Ya somos libres, así que a comernos Santiago!
Buscamos pensión y vamos a por la sidra!! No es que queramos alcoholizarnos ya, pero es que nos llevamos un fiasco cuando intentamos entrar en la catedral y está cerrada... Nos vamos a quedar con las ganas de abrazar al Santo!! XD
Así que nada, parada nº 1: Sidra ecológica en botellín... ¿alguien da más? ¡¡y está bien buena!! En un bar súper cutre (de cuyo nombre no puedo acordarme) que nos sorprende porque ponen tapas!! (luego nos damos cuenta que la ponen en casi todos los garitos).
Salimos del bar y nos encontramos una manifestación (19J) contra los recortes y la subida del IVA... - - "Hermano, bienvenido a la dulce realidad..."
Hace frío, y nosotros en pantalón corto y camiseta... la solución de mi hermano es rápida, beber y beber, pero a mí no me convence... ¡¡quiero un jersey!!! En las tiendas no hay nada, así que me pillo un pañuelo enorme en un puesto del parque. 
¡¡Ahora sí!! A descubrir Santiago!! 
Nos vamos de cañas a celebrar que estamos aquí; probamos la típica "zorza" (es como el picadillo del chorizo, una carne adobada bastante rica que sirven en bocadillos o sola con pan), hablamos con gente de aquí que resulta que conocían Huelva, bebemos cerveza y comemos, y cuando ya no podemos más con el frío, la riquísima comida gallega y el cansancio acumulado, volvemos al albergue con una sonrisa de satisfacción en la boca... Lo hemos conseguido, estamos aquí, mi hermano y yo.

RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: 80,32 km por carretera
  • Dificultad: Media (por carretera, por el camino aumenta la dificultad)
  • Tiempo aproximado: 7 horas (incluidos descansos)




Al igual que el día anterior, no teníamos fuerzas siquiera para intentar rodar por el camino, directamente nos dirigimos a la carretera y empezamos la jornada. 
La carretera es muy cómoda y apenas lleva tráfico. Al ir por carretera no tenemos que elegir por qué camino seguir (ya que al salir de Cea el camino original se bifurca, pudiendo continuar por Piñor o por Oseira) hasta llegar a Castro Dozón. Desde ahí, siempre siguiendo la carretera N-525, pasamos por Lalín, Laxe, Piñeiro y algunos pueblos más, rodeados de un paisaje espectacular hasta llegar a Puente Ulla.
Desde Puente Ulla a Santiago solo hay 20 kilómetros de carretera cuesta arriba. Aquí ya el tráfico comienza a ser más denso y el avance lento se hace incómodo y agobiante.
De todas formas lo peor es entrar en Santiago por carretera, ya no es solo por los coches, sino por el lío que ocasiona entrar en una gran ciudad que no conoces y en bicicleta. Así que lo mejor es bajar de la bici, dejar la carretera y tomar un tiempo para ver dónde estamos y cómo llegar al centro.
Nosotros paramos, pusimos el GPS y llegamos relativamente bien.
Circular en el centro de Santiago con la bicicleta es imposible, así que lo mejor, nada más llegar, es dejar la bici cuanto antes y comenzar a descubrir la ciudad "en libertad". 
Dejar la bici no es nada complicado; desde el mismo momento en el que pisas la plaza de la catedral, te empiezan a bombardearte agentes de SEUR y otras compañías para que dejes la bici a buen recaudo, te la envíen a casa y puedas "disfrutar" de tu llegada a la ciudad sin cargas.
Nosotros lo gestionamos directamente donde se recoge la credencial, allí hay una oficinita de SEUR que se encarga de mandarte la bici a casa en tren por un precio bastante coherente, además te dejan cargar las bicis con las cosas que no quieras llevar e incluso lavarte y cambiarte de ropa allí mismo.
Una vez despojados de cargas vamos a por la credencial. sobre las 16.00 horas que nosotros la gestionamos no había ni cola ni gente apenas, así que fue un proceso bastante rápido y sencillo. Te hacen algunas preguntas, tipo: ¿de dónde vienes? ¿qué motivos te impulsaron a hacer el camino? y cosas así y tras enseñarle los sellos de los albergues del camino, te la dan. Es un documento bonito, la verdad, os dejo una foto.
Y poco más, la visita obligada a la ciudad no puede pasar por alto la foto en la puerta de la catedral y la entrada en la misma, además de los paseos por el centro histórico, muy bonito, con sus soportales y edificios singulares.

Alojamientos disponibles:  la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes (se encuentran en localidades que pasan por el camino, no por la carretera, por ello algunas de las que aparecen aquí no las nombramos):
  • Oseira (Km. 943):
    • Albergue en el suelo. Hospedería en el Monasterio. 988 282 004.
  • Castro Dozón (Km. 953):
    • Refugio en el Centro Socio Cultural Deportivo, en 2 bungalows al final del pueblo. Preguntar por la Señora Dolores. 625 044 361.
    • Ayuntamiento. 986 780 471.
  • Estación de Lalin (Km. 966):
    • En el Bar Estación. Habitación doble, 28€.
  • Laxe - Bendoiro (Km. 972):
    • Albergue, 30 personas. Victoria. 986 585 753 / 658 038 042.
  • Prado (Km. 974):
    • Acogida municipal. Restaurante El Afilador, ofrecen camas. 986 794 046.
  • Silleda (km. 981):
    • Ayuntamiento. Ofrece albergue en el polideportivo. 986 580 000. 
    • Hostal Ramos. 986 580 217 / 986 581 212.
    • Fonda González. 986 580 156.
  • Bandeira (km. 988):
    • Albergue a 3 km. Llamar al Ayuntamiento. 986 581 081.
    • Camping Medelo. 25 personas. 986 585 753.
    • Hostal Victoriano. 986 585 330.
  • Puente Ulla (km. 1.001):
    • Acogida municipal en Centro Social. Llamar al Ayuntamiento. 981 402 263.
    • Bar Casa Ríos. Ofrecen camas. 981 512 305.
    • Julia y Juanita. Ofrecen camas. 981 512 619.
    • Casa Tanis. Camas.
  • Outeiro (km. 1.005):
    • Albergue de Santiaguiño (4 km después de Puente Ulla).
  • Santiago de Compostela (km. 1.022):
    • Albergue Seminario Menor. 289 plazas. 5€. 981 589 200.
    • Albergue privado Acuario. Calle San Lázaro Valiño, 2. 54 plazas, 5€. 981 575 438.
    • Albergue La Residencia. 80 plazas. Calle San Lázaro (frente Palacio de Congresos). 10€. 981 571 488.
    • Fogar de Teodomiro. 20 plazas. Plaza de la Algalia de Arriba, 3. 18€.
    • Albergue de los Padres Franciscanos. 24 plazas.
    • Albergue Santo Santiago. Calle Rúa de Valiño, 3. 13€. 657 402 403.
    • Hostal El Rápido. Calle Franco, 22. 981 584 983.
    • Hostal Suso. Rua do Vilar, 65. 981 586 611.
    • Pensión da Estrela. Plaza S. Martín Pinario, 3. 981 576 924.
    • Hostal Alameda. Calle San Clemente, 32. 981 588 100.
    • Hostal Pico Sacro. Calle San Francisco, 22. 981 584 466.
    • Hostal Mapaula. Calle Entremurallas, 10. 981 580 124.
    • Hostal Alfonso. Calle Pombal, 40. 981 585 685.
    • Hostal La Salle. Tras de Santa Clara s/n. 981 584 611.
    • Hostal Beltran. Calle Preguntoiro, 36. 981 582 225.
    • Pensión Gladás. Plaza del Matadero, 2. 981 587 071.
Servicios: en este último tramo la verdad es que es difícil quedar desprovisto. Existen múltiples pueblecitos y aldeas donde podemos comprar provisiones o rellenar los depósitos, además de montones de bares y cafeterías de carretera. Además, la gente es súper amable e incluso por la carretera te preguntan si necesitas algo.

Qué ver / qué visitar:

  • Castro Dozón: encontra

    mos preciosos paisajes y la Iglesia de San Pedro.










viernes, 4 de octubre de 2013

Etapa 14. Laza - Cea

18 de Julio de 2.012

Salimos tardísimo del albergue, de hecho, nos encontramos con la limpiadora mientras desayunábamos.
Preparamos el equipaje y salimos rumbo Alberguería, primer puerto y pueblo de la ruta de hoy. Se suponía que era inferior a los dos anteriores pero a mi me costó más que ninguno... Fue salir de Laza y ya iba reventada rodando en 1:1...
Alberguería horripilante, nunca acababa, las piernas como plomos, no andaba nada... Llegamos arriba y la etapa continúa hasta Xunqueira, Pasamos por algunos pueblecillos y aldeas, pero los desniveles son considerables y el cansancio acumulado se hace notar.
Queremos estar en Ourense para almorzar, y llegamos... pero reventados y muertos de calor... De hecho, excesivo calor, mucho peor que por tierras andaluzas o extremeñas.
Comemos en... Burger King!! Después de tanta aldea abandonada, la civilización resulta un tanto rara... 
La salida de Ourense es infernal, literalmente. Hace muchísimo calor y encima la periferia es horrible... nos perdemos por allí, entre autovías y calles, coches y mucho calor... y lo peor es cuando divisamos la enorme cuesta que nos espera para salir... Vamos destrozados, antes de ponernos en marcha tenemos que parar en una gasolinera de la salida a mojarnos, tomar un Red Bull y concienciarnos de que hemos llegado hasta aquí y que mañana estaremos llegando a Santiago...
Nos lanzamos de nuevo, por la carretera y a duras penas, ambos de nuevo en 1:1, casi sin pensar, casi sin hablar... Sobre las 19:30 horas, alcanzamos a ver, por fin, los primeros tejados de Cea.
Nos acomodamos en un albergue bastante confortable, donde encontramos de nuevo a los compañeros vascos. Tomamos una cerveza con ellos en el bar de la plaza pero no quieren quedarse a cenar, se van al albergue porque mañana quieren levantarse temprano. Echamos una tarde bastante agradable y cuando los vascos se van, vamos a cenar al bar de unos argentinos súper agradables. El bar más original no puede ser, sentados en mesas enormes de madera, como de cámping, disfrutamos de una cerveza fría (con su tapa gratis) mientras leemos la "Psycologies". Nos tomamos una hamburguesa mi hermano, y yo un sándwich de jamón y queso que no pueden estar más buenos, y una vez con el estómago lleno, nos vamos al albergue a descansar... solo una noche más.


RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: 87 km (por carretera, incluidas vueltas que dimos perdidos en la periferia de Ourense)
  • Dificultad: Alta
  • Tiempo aproximado: 8,5 horas (incluidos descansos)
 


Al salir de Laza decidimos continuar toda la ruta de hoy por la carretera. Llegamos a Soutelo Verde, pueblo pequeñito al que se llega por una carreterita sombría, con mucha arboleda y súper agradable. Es curioso observar que de sus balcones cuelgan mazorcas de maíz. Desde aquí tomamos la carretera hasta Alberguería, en vez del camino, ya que estamos destrozados y al ver cómo es el trazado del camino, decidimos que mejor ni nos lo planteamos, nos espera un buen puerto de montaña y vamos muy tocados. 
La subida es tremenda, pero las vistas, por el contrario, son impactantes.
Por carretera la verdad es que da gusto circular (dentro de lo que puede gustar subir un puerto de montaña después de dos semanas de pedaleo continuo, con calor, sin descanso y cargados...). No hay nada de tráfico y los paisajes te amenizan la subida. Ahora bien, es importante ir bien provistos porque la subida se hace dura y hasta Alberguería no encontramos el primer y único bar del tramo.
Una vez alcanzada la cima, el descenso hasta Vilar de Barrio se agradece bastante, además, los paisajes, verdes donde se empiezan a ver pequeños y viejos hórreos dispersos, permiten que olvidemos el dolor de piernas y que circulamos continuamente en el primer plato.
En Vilar de Barrio se puede parar a repostar y reponer todo lo que necesitemos.
Desde aquí y hasta Ourense decidimos igualmente continuar por la carretera. No es que ahora haya mucha pendiente por el camino, pero éste empieza a atravesar campos de cultivo y tierras de labor y se hace un poco incómodo (interminables y rectilíneos caminos de tierra), así que preferimos hacer algo más de kilómetros pero pedaleando cómodos (la carretera va prácticamente vacía, además). No tiene pérdida, está súper bien señalizada y además discurre prácticamente paralela al camino, así que, si en algún momento dudábamos si íbamos bien, bastaba con echar un vistazo a las flechitas amarillas que nos acompañan todo el rato.
Atravesamos innumerables aldeas pequeñitas y rodeadas de vegetación y hórreos, hasta alcanzar un polígono industrial que aparece repentinamente y que nos deja en las puertas de Ourense.
La entrada en Ourense se hace pesadísima y bastante fea. De repente, pasamos del salvajismo y el silencio medieval de aldeas semiabandonadas al bullicio, el tráfico y el alboroto de una gran ciudad: Bienvenidos a la civilización. Y lo peor no es solo eso, lo peor es el agobiante calor que nos recibe en la ciudad gallega. A lo largo de estas dos semanas, nunca habíamos pasado tanto calor como en Ourense, muchísimo más pegajoso y desagradable que el de nuestra tierra.
Y luego lo liosa y populosa que es la ciudad. En estos 14 días, tampoco lo habíamos pasado tan mal para circular como ahí. Llegamos al Burger King caminando, pues resultó complicadísimo circular en bici, los conductores se desesperan un poco y a los peatones no les hace gracia verte circular a su alrededor, así que, a caminar. La ciudad me resultó bonita, quizá si no hubiéramos estado tan cansados y deseosos de llegar, no hubiéramos descartado una jornada allí, merece la pena descubrirla.
Ni qué decir tiene que en Ourense disponemos de todos los servicios necesarios para repostar (y recomiendo enormemente recargar agua fresca para la salida que nos espera) y continuar con ánimo el camino.
La salida de Ourense a Cea puede ser algo compleja, ya que disponemos de dos opciones: por Amoeiro o por Tamallancos. Ambos caminos se unen, posteriormente, en Casasnovas, ya muy cerca del destino de hoy, Cea.
Nosotros, por puro azar (nos perdimos al salir de Ourense en la circunvalación y, al final, después de dar algunas vueltas, fuimos en dirección N-525) tomamos la opción de Tamallancos, circulando por la carretera y dejando de paso Cudeiro, Bouzas, Sobreira, Faramontaos y Viduedo.
Esta subida, aunque dura, no solo por la pendiente, sino también por el calor y los kilómetros acumulados, dispone de todo tipos de servicios. Eso sí, es una carretera bastante transitada, así que hay que tener precaución, aunque a decir verdad, los conductores están bastante concienciados (también hay mucho tráfico de bicicletas).
Una vez alcanzados Casasnovas, llegamos a Cea en poco tiempo. El albergue se encuentra con facilidad (de todas formas, la gente, como en el resto de Galicia, es muy amable y antes de que puedas siquiera dudar, ya te están indicando), es un edificio de piedra diáfano en dos plantas muy agradable. 

Alojamientos disponibles:  la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes (se encuentran en localidades que pasan por el camino, no por la carretera, por ello algunas de las que aparecen aquí no las nombramos):
  • Alberguería (Km. 868):
    • Albergue privado de Luís. Bar Rincón del Peregrino. Llamar al Ayuntamiento. 980 422 002. 
  • Vilar de Barrio (Km. 876):
    • Albergue municipal. 24 personas. Llamar al alcalde. 670 303 101 / 988 449 001.
  • Xunqueira de Ambía (Km. 890):
    • Albergue municipal. 24 personas. Llaves en Bar Retiro. Llamar al Ayuntamiento. 988 436 040 / 988 436 069.
  • Ourense (Km. 911):
    • Albergue (antiguo convento de San Francisco). 42 personas. 988 388 110.
    • Alojamiento Florentino López. Calle A. Pérez Serantes, 2 (cerca del albergue). 20 personas.
    • Hotel Río Miño. Calle Juan XXIII. 902 198 977.
    • HR Barcelona. Avenida de Pontevedra, 19. 988 220 800.
  • Cea (Km. 933):
    • Albergue municipal. 42 personas. 5 €. 988 282 000 / 988 282 229.
    • Casa rural Toledo. 617 400 466.

Nosotros nos alojamos en el albergue municipal de Cea. Es un albergue pequeñito, por tanto, lo mejor es no dejarlo todo para el final (al contrario de nosotros, que llegamos sobre las 19.30 horas y ya estaba casi completo) e ir holgados de tiempo, para poder coger litera cómoda y no esperar en las duchas.
Consta de un edificio de dos plantas de piedra reformado. Es bastante acogedor y tiene su encanto, como una casa gallega antigua. La planta de arriba es el dormitorio, diáfano y con 21 literas. En la planta de abajo se encuentra la sala de estar y la cocina, diáfanas, y bajo la escalera el despacho del alberguero y los cuartos de baño de chicos y chicas. Fuera, en la calle, hay como una pequeña entrada en la piedra, cerrada con una reja, donde se dejan las bicis.
Como digo, a estas alturas ya hay bastante gente y empieza a ser algo más incómodo el tema esperar en los baños (y la suciedad acumulada), coger litera (mejor llegar temprano, más si vas en bici, por eso de la prioridad del caminante) y poder dormir (tema ronquidos, que merece mención especial aparte, y tema respeto de la gente, que se levanta a las 4.30 horas, encendiendo las luces -a pesar de la prohibición expresa- y hablando como si nada importara).
Por lo demás, genial, ya el ambiente es distinto, la gente está más animada, entreviendo el final y el tiempo pasa pronto.

Servicios: realmente, el único problema de servicios al que te puedes ver expuesto este día, es atreverte a subir Alberguería sin provisiones. Por lo demás, es prácticamente imposible quedarte desprovisto en esta ruta circulando a través del montón de aldeas y pueblos que atraviesa.
Desglosando la etapa en pueblos, encontramos: Alberguería, bonito pueblo de casas rústicas donde encontramos un único bar para repostar; Vilar de Barrio, población repleta de hórreos que cuenta con todos los servicios para el peregrino (bar, restaurante, centro de salud, farmacia, cajero, tienda, albergue y hotel). Hasta llegar a Ourense, podemos parar en Xunqueira de Ambia, localidad con albergue, bar, restaurante, centro de salud, farmacia, tienda y hotel; y desde ahí hasta Ourense encontraremos algún que otro bar por la carretera (o la increíble amabilidad de los habitantes gallegos).
En Ourense, obviamente, podemos disfrutar de todo lo que necesitemos. Dejando atrás la ciudad, si circulamos por la carretera encontramos varios bares, tabernas, restaurantes y áreas de servicios donde poder parar hasta alcanzar Cea. Allí no nos faltarán bares y tiendas, farmacia, centro de salud, cajero, restaurante, albergue  y hotel.

Qué ver / qué visitar:



domingo, 6 de enero de 2013

Etapa 9. Baños de Montemayor - San Pedro de Rozados

13 de Julio de 2.012

Ya estamos en Castilla y León, ¡y de qué manera! Para empezar, desayunamos solos. El amigo mallorquín ya se fue.
Salimos y el único cajero que hay en el pueblo nos clava una comisión de 3,60€! Se nos olvida pronto al subir el primer puerto de montaña que nos lleva a Puerto Béjar. Tomamos la carretera, bastante empinada y, aunque me duele bastante la rodilla, conseguimos coronarlo dejando atrás Extremadura.
Una vez arriba, flipamos con las vistas. Son fabulosas y el paisaje precioso. Encontramos la "Fuente del Peregrino" y, siguiendo la tradición, paramos y bebemos de sus aguas.
Continuamos el camino hacia Calzada de Béjar, un pueblo súper pequeño pero precioso. Con casas de madera y piedra lacadas y llenas de flores de colores... encantador.
Un poco más adelante encontramos Valverde de Valdelacasa, entre dehesas interminables y mucho ganado suelto. en uno de esos parajes nos encontramos al mallorquín hablando con un aldeano.
Seguimos hasta Valdelacasa junto a Miguel. Es un pueblo muy pequeño con una iglesia muy bonita. Aprovechamos para repostar y hacernos alguna fotillo.
El compañero mallorquín desaparece delante de nosotros y ya le perdemos la pista Me vengo abajo al ver que me duele mucho la pierna y el hombre nos adelanta y no le damos alcance... Además, mi hermano con el cansancio parece que está de mala leche, así que me deprimo un poco. Casi callados llegamos a Fuenterroble de Salvatierra, donde mi hermano me dice que se ha caído y que se tiene que apretar las calas... No me había enterado de nada...
compramos comida en una tiendecita con una gente súper amable (y por primera vez en casi dos semanas, no nos saquean). Salimos y vamos a buscar al cura Blas, que tenemos un mensaje para él desde Zafra!!
Resulta que cuando llegamos al albergue, el cura está en misa, así que le damos el recado a otro parroquiano, que nos ofrece su casa, comida, agua y nos sella la credencial. Le agradecemos su hospitalidad, le damos el mensaje de Salvador de Zafra y continuamos hacia San Pedro.
Avanzamos camino del Pico de las Dueñas, altitud superior del recorrido de la Vía de la Plata; al principio no parece para tanto, pero a medida que avanzamos se hace más y más insufrible...
Mi rodilla no puede más y un par de kilómetros los tenemos que hacer a pie. Estamos destrozados pero subimos como podemos, no queremos parar a comer hasta subir el pico entero. Llegamos a la cima y nos hacemos la típica fotito en la Cruz de Santiago (que por cierto nos desilusionó un poco, por lo cutre y lo insignificante, a pesar de que en las guías la pintaban de casi mística...). Respiramos aire limpio y disfrutamos del paisaje mientras almorzamos bajo un árbol casi a las 4 de la tarde.
Continuamos la marcha hacia San Pedro después de la correspondiente siesta. En teoría es todo el camino cuesta abajo pero encontramos algunos repechos que por el cansancio acumulado se hacen agotadores. Mi rodilla va mal, así que continuamos por la carretera (paralela al camino, de hecho se ve el camino en todo momento, solo que el camino es eso, un camino de tierra, y la carretera, una carretera comarcal con apenas tráfico).
El clima en Castilla es diferente. No hace calor, sí mucho viento. Así que, aunque podemos continuar un poco más hacia Morilles, al final nos quedamos esta noche en San Pedro.
El albergue es compartido, de 12 camas, pero estamos solos. Está bien, cuesta 7€ que pagamos en un bar cercano, donde luego iremos a cenar.
Nos vamos a duchar. Al salir de la ducha llega la hospitalera con una chica que quiere hacernos una encuesta sobre el turismo en Castilla y León. Nos tiramos charlando con ella toda la tarde.
Al irse nos vamos a pasear por el pueblo con nuestra bolsita de frutos secos, en plan turista total.
Acabamos, cómo no, en el bar, tomando cervecitas y tapas y, de nuevo, sin sacarnos hasta la bilis! Por 10€ cuatro cañas y seis tapas con las que estamos más que cenados. Como recompensa, invito a mi hermano por fin al tan esperado helado en el "Bar Johny"! jajajaja 
Como no hay internet ni cobertura me pongo a escribir y decido acostarme y descansar pronto. Mañana más.


RESUMEN DE LA RUTA:

  • Distancia: 62,02 km.
  • Dificultad: Alta
  • Tiempo aproximado: 6 horas




Salimos del albergue de Baños hacia la izquierda, dirección Castilla. Subimos una pequeña cuesta para salir del pueblo y, rápidamente, aparece ante nosotros la señal de la concha. Podemos escoger dos opciones, seguir por el camino tradicional, paralelo a la carretera y algo más corto, o encarar el puerto por la carretera.
Nosotros nos decantamos por la carretera, el día anterior nos pegamos una paliza buena y mi rodilla no estaba muy por la labor de continuar por caminitos de piedras... Así que nos cargamos de fuerza y a subir.
Este primer tramo se hace complicado, es una pendiente bastante importante y continua que unida a las jornadas anteriores hace que baje bastante la velocidad de pedaleo. No obstante, los paisajes boscosos y el clima fresco hacen que la entrada en Castilla y León no se haga tan tediosa.
Justo en el límite provincial y comarcal encontramos la fuente del peregrino donde, según la tradición, hay que parar y repostar.
Continuamos esta vez por el camino, sigue prácticamente paralelo a la carretera, no tiene pérdida y está muy bien señalizado. Ahora el firme es de tierra firme, mucho más cómodo que el camino de piedras y rocas que dejamos atrás.
El siguiente pueblo es una preciosidad. Calzada de Béjar, muy pequeñito pero que merece la pena sin duda solo por sus casas y ambiente. Allí se puede comprar algo si lo necesitamos, aunque nosotros llevábamos provisiones suficientes, y agua (que también se puede recargar en la fuente del peregrino).
De nuevo, desde Calzada de Béjar, comienza la pendiente ascendente que no abandonaremos ya hasta alcanzar el Pico de las Dueñas. El camino es fácil y no tiene pérdida, está perfectamente señalizado, solo que las piernas cansadas empiezan a manifestarse y hace que hoy sea un día de rodaje bastante lento.
Tras pasar Valverde de Valdelacasa, alcanzamos Fuenterrobles de Salvatierra, cuna del cura Blas. Tenemos que decir que es un pueblo extremadamente solidario, nos trataron genial, tanto los albergueros como la gente de allí, especialmente los dueños del supermercado.
Decir que es muy necesario repostar en Fuenterrobles, no solo agua, también provisiones, queda un tramo duro sin servicios ni localidades hasta San Pedro de Rozados.
Salimos de Fuenterrobles, imposible perderse ya que además de estar perfectamente señalizado, los habitantes de allí no nos dejarán! Emprendemos camino hacia el Pico de las Dueñas. De nuevo dehesas y caminos de tierra y piedrecitas. Cuidado con el calor, nosotros cogimos un día horrible que hizo mella.
El camino empieza fácil y parece que el pico nunca llega, pero hay que prestar atención a un desvío que no está muy bien señalizado a la izquierda, tras unos 14 kilómetros aproximadamente desde Fuenterrobles.
A partir de ahí comienza el calvario. Camino de cabras, piedras y tierra todo hacia arriba. Aunque a decir verdad, se puede hacer casi todo encima de la bici si se va con fuerzas. A nosotros nos faltaron 2 kilómetros aproximadamente, que hicimos bajados porque mi rodilla por las piedras se reveló, estábamos bastante cansados y hacía muchísimo calor.
Hay que continuar por un camino que prácticamente no existe, aunque parezca que no vamos por el sitio correcto, es por ahí, dejando de paso unos cuantos aerogeneradores que hacen un ruido infernal.
En una de las paraditas, es muy recomendable echar la vista atrás y disfrutar de los paisajes y las vistas, que son impresionantes, y respirar aire fresco.
Una vez alcanzado el pico y hecha la pertinente foto en la cruz de Santiago, continuamos el camino -por fin cuesta abajo- hacia San Pedro de Rozados.
Es un camino de nuevo totalmente paralelo a la carretera, de trazado fácil que discurre entre campos castellanos amarillos. Lo único que encontramos hasta llegar a San Pedro es un cortijo en la Finca la Calzadilla; por eso repito que es importante ir bien provistos.

La llegada a San Pedro se hace fácil y rápida. Allí podremos encontrar todo tipo de servicios (excepto cajero) y alojamiento.

Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Puerto Béjar (Km. 456):
    • Albergue Caliga (colonia de San Miguel). 923 414 212 / 628 123 405 / 649 758 506. 15€ por persona (alojamiento y desayuno).
  • Calzada de Béjar (Km. 465):
    • Albergue Alba-Soraya (Manoli y Maxi). 923 416 505 / 646 410 643. 28 plazas, dan comidas y también tienen casa rural.
  • Valdelacasa (Km. 478):
    • Albergue privado. Ayuntamiento. 923 150 767.
  • Fuenterroble de Salvatierra (Km. 485):
    • Albergue Parroquial. Cura Blas. Capacidad para 60 personas. 923 151 083.
    • Casa Rural. 25€ por persona. 923 580 737 / 666 615 098.


  • San Pedro de Rozados (Km. 515):
    • Albergue Privado. Nuria. Capacidad 8 personas. 7€ por persona. 600 758 487.
    • Casa rural "Bar El Moreno". Capacidad 4 personas. 923 344 075.
Nosotros nos alojamos en el albergue privado de San Pedro. La verdad es que no estaba mal, tuvimos la suerte de dormir solos, ya que el dormitorio es un cuarto con 4 literas compartidas. Tiene baños separados y una pequeña salita con frigorífico, por si hay que guardar algo. También pilas para lavar la ropa y se pueden meter las bicis dentro. Para alojarse en él hay que ir a un bar en la calle de atrás, allí está Nuria, que luego te acompaña y te explica un poco todo.
Hay que tener en cuenta que en San Pedro no hay cobertura de móvil (o al menos ni mi hermano que es de Pepephone ni yo, Vodafone, teníamos), así que llegamos al bar preguntando y estuvimos un día un poco incomunicados.

Servicios: después de subir el puerto que nos deja en Castilla no vamos a vernos desprovistos hasta Fuenterrobles. Hay fuentes por el camino y en los pueblecitos por los que se pasa existen bares o tiendas donde poder repostar. En Calzada de Béjar tenemos bar, restaurante, centro de salud, farmacia, tienda y albergue privado; al igual que en Fuenterroble de Salvatierra (donde además de lo anterior está el albergue parroquial del cura Blas). Entre medio, en Valdelacasa, también encontramos algunos servicios básicos.
Desde Fuenterrobles hasta San Pedro de Rozados no hay nada. Una vez en San Pedro, salvo cobertura móvil, podemos encontrar todo lo necesario: bar, restaurante, centro de salud, farmacia, tienda, albergue privado y hotel.
Tengo que comentar que el bar de San Pedro fue uno de los más baratos de la ruta, cenamos a base de tapas y fue súper barato.

Qué ver / qué visitar:
  • Calzada de Béjar: impactante su arquitectura medieval y soportales:
    • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
    • Ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia.
    • http://www.edicionweb.com/casaalbasoraya/
  • Valdelacasa: 
    • Casas de piedra
    • Ermita de San Antonio.
    • Iglesia "Dulce nombre de María".
  • Fuenterroble de Salvatierra:
    • Iglesia fortaleza.
    • Jardín arqueológico junto a la iglesia.
  • San Pedro de Rozados:
    • Iglesia parroquial de San Pedro.

domingo, 28 de octubre de 2012

Etapa 8. Grimaldo - Baños de Montemayor

12 de Julio de 2.012

Uffff... qué noche más mala he pasado... No he dormido nada y encima, me ha despertado el amigo esta mañana en lo mejor del sueño a las 7.00 am. Es lo que tiene.
Así que nada, a la 8.00 am, en planta. Me levanto y empiezo a recoger. Decidimos desayunar "en casa", plátano y magdalenas, ya que después del sablazo de anoche con la cena, hay que recortar.
Desayunamos y sobre las 9.30 am, salimos rumbo Galisteo.
De momento fácil. Todo carretera y sin pendientes. Llegamos a Galisteo y es precioso. Una enorme muralla de cantos rodados bordea el casco urbano. Repostamos en la plaza del ayuntamiento un batido de chocolate y una barrita, hay que coger energías que nos espera un día largo. 
Hacemos la compra y continuamos.
El siguiente tramo hasta el cruce de Oliva de Plasencia también es fácil; todo carretera, aunque el calor empieza a levantar. Seguimos adelante por una carretera secundaria que lleva a unas casas rurales. La verdad es que se hace pesado y aburrido, no hay absolutamente nada, solo dehesas y ganado, calor y campo.
Una vez pasadas esas casas, tomamos de nuevo el camino, que nos llevará hasta Aldeanueva del Camino.
En medio de un encinar en la dehesa paramos para almorzar y reponer fuerzas. Incluso echamos una siestecita de una hora! Hace un calor horrible para seguir pedaleando a pleno sol.
El camino hasta Aldeanueva es de piedras y arenas. No contamos con que Aldeanueva está más lejos de lo que aparenta y hace excesivo calor. Así que, tras pasar la ciudad romana de Cáparra (increíble, surge de repente como de la nada. Se conserva en perfecto estado y la verdad es que el arco impresiona, así como las calles, perfectamente definidas) empiezan a escasear las provisiones de agua.
Es un poco agobiante. Cuesta arriba, cansados, acalorados y sin agua.
Nos encontramos al amigo madrileño, Rafa, que va con un golpe de calor, caminando como puede junto a la bici y sin agua también. Le damos ánimos con preocupación, ya que no podemos ayudarle porque tampoco tenemos agua, y continuamos.
Empieza a surgir el pánico. Me pongo nerviosa, creo que no voy a poder seguir y me emparanoyo después de ver a Rafa medio deshidratado. Paramos a tomarnos el único líquido que nos queda, un batido de chocolate que no podía estar más caliente. Al menos, psicológicamente, me sirve para animarme a continuar pedaleando.
Lo siguiente es lamentable... A menos, mucho menos de 500 metros (justo después de la curva donde paramos a tomar el batido), aparece por fin la señal de Aldeanueva del Camino. Nos echamos a reír por no llorar y nos vamos, flechados a la primera fuente que encontramos en un parque.
Nos bebemos la fuente, recargamos agua y nos concedemos un tiempo de tregua para merendar y replantear la jugada. Decidimos continuar hasta Baños, son solo 10 kilómetros más.
Llegamos extenuados. Son 10 kilómetros íntegros de ascenso. Estamos tan cansados que decidimos subir por la carretera. Al llegar nos sorprendemos; el pueblo es precioso, antiguo, de piedra, serrano... Y el albergue genial. Como una cabaña de madera, muy acogedor. Cuesta 10€.
Nos relajamos, duchamos y estiramos bien. El pueblo parece precioso y el señor del albergue nos ha dado un plano con las cositas más curiosas, así que decidimos salir a conocerlo.
Tomamos unas cervezas en la calle y volvemos al albergue a cenar porque nos hemos quedado sin dinero (precaución, hay un cajero pero a nosotros nos cobran 9€ de comisión por sacar dinero).
Al llegar al albergue encontramos otro ciclista que se alberga allí. Es un hombre mallorquín muy agradable. Nos cuenta un poco su historia mientras cenamos juntos.
Nos despedimos hasta la próxima deseándonos buen camino y nos vamos a la cama.


RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: 80,86 km.
  • Dificultad: Media/alta
  • Tiempo aproximado: 7 horas



Salimos de Grimaldo por la carretera en dirección Galisteo. Al poco encontramos el desvío hacia el camino, siguiendo las flechas amarillas. 
Siguiendo el camino, y tras los restos de la calzada romana, nos encontramos con la carretera de Riolobos, por la que hay que circular casi un kilómetro, para continuar después por pistas agrícolas y caminos de tierra hasta Galisteo. Hasta Galisteo el camino es bastante fácil. Llano y en gran parte por tramos asfaltados, de acceso a campos de tabaco.
Galisteo es impactante. Asombra su muralla de cantos rodados de hasta 3 metros de ancho y 11 de altura, dejando en su interior el centro del casco urbano.
La salida de Galisteo buscando el camino está un poco confusa. Siguiendo el mapa buscamos la carretera de Aldehuela del Jerte, cruzando el puente medieval. Pero lo cierto es que llegamos a Aldehuela por carreteras secundarias que nos confundieron porque de vez en cuando tenían marcadas flechas amarillas en señales o en el suelo. Atravesamos regadíos y canales y por fin alcanzamos Aldehuela. Lo bueno es que hoy casi toda la jornada discurre por carretera, lo cual se agradece después de una semana pedaleando sobre caminos, piedras y arenas.
Continuamos la marcha dejando atrás Aldehuela. Tomamos la carretera de Carcaboso. Aquí el camino se bifurca. Por una parte, se puede seguir el camino original, que la guía recomienda para caminantes y, por otra, continuar por carretera hacia Valdeobispo. Esta opción es la que elegimos y la que la guía recomienda para ciclistas, por ser un tramo asfaltado que evita las continuas porterías, cancelas y lindes de piedra que hay que saltar si se escoge la opción del camino original.
Prácticamente vamos solos por la carretera todo el tiempo. Valdeobispo es una pequeña población en la que no hay señales, pero preguntando a cualquier aldeano no es complicado encontrar la carretera hacia la finca de Venta Quemada, donde volveremos a retomar el camino original.
Nos separan 12 kilómetros de pendiente suavemente ascendente por una carretera de servicio solitaria y aburrida hasta alcanzar Venta Quemada. Por el camino solo dehesas y ganado. Es importante ir bien provistos de agua, especialmente si el tiempo es caluroso como el que nos tocó a nosotros.
Decidimos parar a comer en el camino, pasada Venta Quemada. Hacía mucho calor y, en vista de que el resto de poblaciones quedaban alejadas, lo vimos como una opción viable. Además, ahora el paisaje es de encinares enormes bastante sombríos y agradables, lo cual nos acabó de convencer para parar ahí.
Tengo que comentar que otra opción que la guía marcaba como recomendable, era desviarse 6 kilómetros por la carretera comarcal hasta Oliva de Plasencia (desde la encrucijada de Venta Quemada estaba perfectamente señalizado), donde poder recargar agua y provisiones. Nosotros llevábamos agua y provisiones suficientes y preferimos parar en medio del camino.
Una vez recuperadas las fuerzas, seguimos por el camino hacia la ciudad romana de Cáparra. El camino no es difícil, aunque discurre por encinas y alcornoques de suelo arenoso y blanquecino. Nos ponemos perdidos de polvo blanco, es la única pega, porque los paisajes son preciosos y vamos tan asombrados pendientes de todo lo que nos rodea que nos da muy igual el camino por el que rodamos.
De repente, como de la nada, aparece en el horizonte el Arco de Cáparra, lugar emblemático de la Vía de la Plata, y único arco del triunfo cuadriforme en la Península Ibérica. Cáparra era una población romana que se conserva en fabuloso estado. Actualmente se trabaja en su recuperación, como atestigua el centro de interpretación (que encontramos cerrado) y las vallas que no nos dejan entrar y a través de las cuales hicimos algunas fotitos. Nos encantó. El problema es que esperábamos haber encontrado abierto el centro de interpretación, el agua empezaba a escasear y según la guía, en el centro hay máquinas expendedoras y aseos. Seguimos caminando por la calzada con un sol de justicia. El paisaje de dehesa extremeña nos acompaña hasta Aldeanueva del Camino. 
Ojo que son 25 kilómetros sin absolutamente nada desde Cáparra hasta Aldeanueva. Y con el último tramo en pendiente ascendente.
Nosotros lo pasamos francamente mal. Nos quedamos sin agua, hacía muchísimo calor y parecía que Aldeanueva no existía, se veía en el horizonte, pero nunca la alcanzábamos. Intentamos buscar un cortijo, una venta, algún sitio donde poder conseguir un poco de agua. Nada ni nadie. Así que llegar a Aldeanueva nos supone casi el mayor de los logros de los últimos días. Aldeanueva nos recibe con un azulejo que reproduce el itinerario de la calzada. Antiguamente el pueblo estaba dividido en dos, Aldeanueva de Arriba, que pertenecía a la diócesis de Plasencia y Aldeanueva de Abajo, perteneciente a la de Coria. Leemos tranquilamente la historia del pueblo en un parque sombrío y solitario donde nos hartamos de agua y repostamos tranquilamente.
El último tramo de la tarde, desde Aldeanueva hasta Baños de Montemayor (última población extremeña de la Vía), quizá resulta el más difícil de la jornada. A pesar de haber descansado un poco, nos esperan 10 kilómetros de subida continua. En lugar de continuar por el camino, decidimos acabar la etapa por carretera. Salimos de Aldeanueva por la carretera de Baños de Montemayor y continuamos el ascenso hasta alcanzar la ermita del Humilladero, que nos recibe a la entrada de Baños.Quizá debo recomendar continuar por el camino si se dispone de ganas y fuerzas, ya que la carretera de Aldeanueva a Baños lleva mucho tráfico y, al menos en nuestro caso, que íbamos bastante cansados, suponemos un riesgo importante al circular cuesta arriba tan lentos entre tanto tráfico (vehículos, camiones y tractores).

Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Galisteo (Km. 394):
    • Albergue Rusticiana, preguntar por Mari Cruz. 625 691 456. 6€ /persona.
    • Bar "Los Emigrantes". 927 452 074 / 627 504 692. Precio habitación doble 20€.
  • El Carcaboso (Km. 405):
    • Refugio municipal "Antiguo Matadero". 927 402 002.
    • Bar "Ruta de la Plata" (Elena Carrascal). 927 402 075.
    • Hostal "Ciudad de Cáparra". 927 402 032.
  • Oliva de Plasencia (Km. 424):
    • Albergue turístico (Mónica). 927 479 056. Capacidad 10 personas.
    • Hostal - Restaurante "Montesol". Precio por persona 15€.
  • Baños de Montemayor (Km. 453):
    • Albergue "Alba-Plata". 927 488 048 / 679 228 208. 18 personas. 10€ por persona.
    • Hostal "Don Diego". 927 428 125 / 923 428 176.
    • Hostal "Eloy". 927 428 002.
    • Hostal - complejo Piscina. 927 428 341.
Nosotros nos alojamos en el albergue "Alba-Plata" de Baños de Montemayor. La verdad es que después del de Grimaldo, esto parece casi un hotel de 4 estrellas! Está súper bien cuidado. Es una casa vieja que por dentro parece una cabaña, todo de madera, incluidas las habitaciones, lo que lo hace un sitio muy acogedor, y del que, inevitablemente, empiezo a imaginármelo en otoño o invierno, con el frío, ahí, en plan refugio en plena naturaleza.
Comparte edificio con el centro de interpretación de la Vía de la Plata (el albergue se encuentra en la planta alta y el centro en la baja), así que de paso, pudimos aprender algunas cosillas de la Vía a su paso por tierras cacereñas.
El señor que lo regenta es bien amable. Nos da un plano de la localidad y nos resume en un momento las cosas más interesantes que podemos ver esa noche.
A pesar de que la capacidad es de solo 18 personas, repartidas en cuatro habitaciones, hasta el momento viajamos solos (esa noche llega otro peregrino, y solo somos tres en el albergue), así que no hay problema de espacio ni de compartir habitaciones. El baño está bastante bien, moderno y limpio, separado por sexo. Pero como hasta Galicia he sido la única peregrina fémina, he disfrutado de baños en exclusiva para mí.

Servicios: llegar a Galisteo, una vez descansados y repostados en Grimaldo, resulta fácil y no se echa de menos ningún servicio. Galisteo ya es una población que cuenta con todos los servicios básicos y necesarios (bares, restaurantes, centro de salud, farmacia, cajeros, supermercados, tiendas, albergue municipal, albergue privado y hotel).
Las próximas tres poblaciones que encontramos, Aldehuela del Jerte, Carcaboso y Valdeobispo, son  pequeñas, aunque podremos encontrar algo para comer y beber, así como un centro de salud, farmacia, cajero y albergue privado en Carcaboso.
Es muy importante reponer agua y comida en alguna de las tres localidades, ya que hasta Aldeanueva, si no nos desviamos hacia Oliva de Plasencia, nos esperan más de treinta kilómetros que discurren por caminos donde no encontraremos servicio alguno.
Si decidimos desviarnos hacia Oliva de Plasencia encontraremos allí todos los servicios mínimos necesarios (bar, restaurante, centro de salud, farmacia, tienda y albergue municipal).
La siguiente población, Aldeanueva del Camino, también cuenta con todos los servicios necesarios, incluyendo bares, restaurantes, centro de salud, farmacia, cajero, tiendas, albergue municipal y hotel. Si continuamos hasta Baños, solo nos separan 10 kilómetros hasta volver a encontrar de todo. Sin embargo, he de comentar que si vamos flojos de dinero y tenemos una tarjeta Servired, os aconsejo sacar dinero (o al menos buscar un cajero Servired) en alguna de las localidades anteriores, ya que en Baños de Montemayor no hay cajero Servired y las comisiones que te cobran te hacen replantearte si continuar el camino sin dinero en efectivo.
Por lo demás, en Baños hay montones de tiendas de  souvenirs y provisiones, aprovechando el tirón que les brinda la llegada de turistas y visitantes a sus afamados, por curativos, baños de aguas termales, cuyos restos de época romana se conservan.
Y algo guay, también en Baños, en los bares, al pedir tu bebida, tapita gratis! Así que a disfrutar de la riquísima y variada gastronomía extreñeña en un paraje sin igual.

Qué ver / qué visitar: