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jueves, 24 de octubre de 2013

Mi camino de Santiago

El 5 de julio de 2.012 afronté un reto personal que nos propusimos mi hermano Andrés y yo y que os he ido contando hasta el día 14 de octubre de 2.013. La idea consistía en realizar el Camino de Santiago en bicicleta por la ruta Mozárabe, desde Huelva a la ciudad compostelana. Nuestro objetivo se vio finalmente realizado el 19 de julio, 14 días y 15 etapas después hemos recorrido más de 927 kilómetros, hemos pasado por 4 comunidades autónomas, 8 provincias... después de infinidad de batallitas, risas, mucho sudor y sangre. Si no habéis leído aún las entradas y os apetece adentraros en esta odisea os dejo aquí los enlaces, desde luego tuvimos historias muy variadas: incendios, reventones, caídas, gastroenteritis y quemaduras que fueron "amenizando" el viaje...



En ellas podéis ver, aparte de transcrito el diario (mi cuaderno de bitácora personal que fui desarrollando en el propio viaje), los perfiles de cada etapa y todo tipo de información útil por si te planteas embarcarte en una aventura similar:


Gracias por acompañarme en el relato de esta aventura y ¡hasta la próxima!

domingo, 6 de enero de 2013

Etapa 9. Baños de Montemayor - San Pedro de Rozados

13 de Julio de 2.012

Ya estamos en Castilla y León, ¡y de qué manera! Para empezar, desayunamos solos. El amigo mallorquín ya se fue.
Salimos y el único cajero que hay en el pueblo nos clava una comisión de 3,60€! Se nos olvida pronto al subir el primer puerto de montaña que nos lleva a Puerto Béjar. Tomamos la carretera, bastante empinada y, aunque me duele bastante la rodilla, conseguimos coronarlo dejando atrás Extremadura.
Una vez arriba, flipamos con las vistas. Son fabulosas y el paisaje precioso. Encontramos la "Fuente del Peregrino" y, siguiendo la tradición, paramos y bebemos de sus aguas.
Continuamos el camino hacia Calzada de Béjar, un pueblo súper pequeño pero precioso. Con casas de madera y piedra lacadas y llenas de flores de colores... encantador.
Un poco más adelante encontramos Valverde de Valdelacasa, entre dehesas interminables y mucho ganado suelto. en uno de esos parajes nos encontramos al mallorquín hablando con un aldeano.
Seguimos hasta Valdelacasa junto a Miguel. Es un pueblo muy pequeño con una iglesia muy bonita. Aprovechamos para repostar y hacernos alguna fotillo.
El compañero mallorquín desaparece delante de nosotros y ya le perdemos la pista Me vengo abajo al ver que me duele mucho la pierna y el hombre nos adelanta y no le damos alcance... Además, mi hermano con el cansancio parece que está de mala leche, así que me deprimo un poco. Casi callados llegamos a Fuenterroble de Salvatierra, donde mi hermano me dice que se ha caído y que se tiene que apretar las calas... No me había enterado de nada...
compramos comida en una tiendecita con una gente súper amable (y por primera vez en casi dos semanas, no nos saquean). Salimos y vamos a buscar al cura Blas, que tenemos un mensaje para él desde Zafra!!
Resulta que cuando llegamos al albergue, el cura está en misa, así que le damos el recado a otro parroquiano, que nos ofrece su casa, comida, agua y nos sella la credencial. Le agradecemos su hospitalidad, le damos el mensaje de Salvador de Zafra y continuamos hacia San Pedro.
Avanzamos camino del Pico de las Dueñas, altitud superior del recorrido de la Vía de la Plata; al principio no parece para tanto, pero a medida que avanzamos se hace más y más insufrible...
Mi rodilla no puede más y un par de kilómetros los tenemos que hacer a pie. Estamos destrozados pero subimos como podemos, no queremos parar a comer hasta subir el pico entero. Llegamos a la cima y nos hacemos la típica fotito en la Cruz de Santiago (que por cierto nos desilusionó un poco, por lo cutre y lo insignificante, a pesar de que en las guías la pintaban de casi mística...). Respiramos aire limpio y disfrutamos del paisaje mientras almorzamos bajo un árbol casi a las 4 de la tarde.
Continuamos la marcha hacia San Pedro después de la correspondiente siesta. En teoría es todo el camino cuesta abajo pero encontramos algunos repechos que por el cansancio acumulado se hacen agotadores. Mi rodilla va mal, así que continuamos por la carretera (paralela al camino, de hecho se ve el camino en todo momento, solo que el camino es eso, un camino de tierra, y la carretera, una carretera comarcal con apenas tráfico).
El clima en Castilla es diferente. No hace calor, sí mucho viento. Así que, aunque podemos continuar un poco más hacia Morilles, al final nos quedamos esta noche en San Pedro.
El albergue es compartido, de 12 camas, pero estamos solos. Está bien, cuesta 7€ que pagamos en un bar cercano, donde luego iremos a cenar.
Nos vamos a duchar. Al salir de la ducha llega la hospitalera con una chica que quiere hacernos una encuesta sobre el turismo en Castilla y León. Nos tiramos charlando con ella toda la tarde.
Al irse nos vamos a pasear por el pueblo con nuestra bolsita de frutos secos, en plan turista total.
Acabamos, cómo no, en el bar, tomando cervecitas y tapas y, de nuevo, sin sacarnos hasta la bilis! Por 10€ cuatro cañas y seis tapas con las que estamos más que cenados. Como recompensa, invito a mi hermano por fin al tan esperado helado en el "Bar Johny"! jajajaja 
Como no hay internet ni cobertura me pongo a escribir y decido acostarme y descansar pronto. Mañana más.


RESUMEN DE LA RUTA:

  • Distancia: 62,02 km.
  • Dificultad: Alta
  • Tiempo aproximado: 6 horas




Salimos del albergue de Baños hacia la izquierda, dirección Castilla. Subimos una pequeña cuesta para salir del pueblo y, rápidamente, aparece ante nosotros la señal de la concha. Podemos escoger dos opciones, seguir por el camino tradicional, paralelo a la carretera y algo más corto, o encarar el puerto por la carretera.
Nosotros nos decantamos por la carretera, el día anterior nos pegamos una paliza buena y mi rodilla no estaba muy por la labor de continuar por caminitos de piedras... Así que nos cargamos de fuerza y a subir.
Este primer tramo se hace complicado, es una pendiente bastante importante y continua que unida a las jornadas anteriores hace que baje bastante la velocidad de pedaleo. No obstante, los paisajes boscosos y el clima fresco hacen que la entrada en Castilla y León no se haga tan tediosa.
Justo en el límite provincial y comarcal encontramos la fuente del peregrino donde, según la tradición, hay que parar y repostar.
Continuamos esta vez por el camino, sigue prácticamente paralelo a la carretera, no tiene pérdida y está muy bien señalizado. Ahora el firme es de tierra firme, mucho más cómodo que el camino de piedras y rocas que dejamos atrás.
El siguiente pueblo es una preciosidad. Calzada de Béjar, muy pequeñito pero que merece la pena sin duda solo por sus casas y ambiente. Allí se puede comprar algo si lo necesitamos, aunque nosotros llevábamos provisiones suficientes, y agua (que también se puede recargar en la fuente del peregrino).
De nuevo, desde Calzada de Béjar, comienza la pendiente ascendente que no abandonaremos ya hasta alcanzar el Pico de las Dueñas. El camino es fácil y no tiene pérdida, está perfectamente señalizado, solo que las piernas cansadas empiezan a manifestarse y hace que hoy sea un día de rodaje bastante lento.
Tras pasar Valverde de Valdelacasa, alcanzamos Fuenterrobles de Salvatierra, cuna del cura Blas. Tenemos que decir que es un pueblo extremadamente solidario, nos trataron genial, tanto los albergueros como la gente de allí, especialmente los dueños del supermercado.
Decir que es muy necesario repostar en Fuenterrobles, no solo agua, también provisiones, queda un tramo duro sin servicios ni localidades hasta San Pedro de Rozados.
Salimos de Fuenterrobles, imposible perderse ya que además de estar perfectamente señalizado, los habitantes de allí no nos dejarán! Emprendemos camino hacia el Pico de las Dueñas. De nuevo dehesas y caminos de tierra y piedrecitas. Cuidado con el calor, nosotros cogimos un día horrible que hizo mella.
El camino empieza fácil y parece que el pico nunca llega, pero hay que prestar atención a un desvío que no está muy bien señalizado a la izquierda, tras unos 14 kilómetros aproximadamente desde Fuenterrobles.
A partir de ahí comienza el calvario. Camino de cabras, piedras y tierra todo hacia arriba. Aunque a decir verdad, se puede hacer casi todo encima de la bici si se va con fuerzas. A nosotros nos faltaron 2 kilómetros aproximadamente, que hicimos bajados porque mi rodilla por las piedras se reveló, estábamos bastante cansados y hacía muchísimo calor.
Hay que continuar por un camino que prácticamente no existe, aunque parezca que no vamos por el sitio correcto, es por ahí, dejando de paso unos cuantos aerogeneradores que hacen un ruido infernal.
En una de las paraditas, es muy recomendable echar la vista atrás y disfrutar de los paisajes y las vistas, que son impresionantes, y respirar aire fresco.
Una vez alcanzado el pico y hecha la pertinente foto en la cruz de Santiago, continuamos el camino -por fin cuesta abajo- hacia San Pedro de Rozados.
Es un camino de nuevo totalmente paralelo a la carretera, de trazado fácil que discurre entre campos castellanos amarillos. Lo único que encontramos hasta llegar a San Pedro es un cortijo en la Finca la Calzadilla; por eso repito que es importante ir bien provistos.

La llegada a San Pedro se hace fácil y rápida. Allí podremos encontrar todo tipo de servicios (excepto cajero) y alojamiento.

Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Puerto Béjar (Km. 456):
    • Albergue Caliga (colonia de San Miguel). 923 414 212 / 628 123 405 / 649 758 506. 15€ por persona (alojamiento y desayuno).
  • Calzada de Béjar (Km. 465):
    • Albergue Alba-Soraya (Manoli y Maxi). 923 416 505 / 646 410 643. 28 plazas, dan comidas y también tienen casa rural.
  • Valdelacasa (Km. 478):
    • Albergue privado. Ayuntamiento. 923 150 767.
  • Fuenterroble de Salvatierra (Km. 485):
    • Albergue Parroquial. Cura Blas. Capacidad para 60 personas. 923 151 083.
    • Casa Rural. 25€ por persona. 923 580 737 / 666 615 098.


  • San Pedro de Rozados (Km. 515):
    • Albergue Privado. Nuria. Capacidad 8 personas. 7€ por persona. 600 758 487.
    • Casa rural "Bar El Moreno". Capacidad 4 personas. 923 344 075.
Nosotros nos alojamos en el albergue privado de San Pedro. La verdad es que no estaba mal, tuvimos la suerte de dormir solos, ya que el dormitorio es un cuarto con 4 literas compartidas. Tiene baños separados y una pequeña salita con frigorífico, por si hay que guardar algo. También pilas para lavar la ropa y se pueden meter las bicis dentro. Para alojarse en él hay que ir a un bar en la calle de atrás, allí está Nuria, que luego te acompaña y te explica un poco todo.
Hay que tener en cuenta que en San Pedro no hay cobertura de móvil (o al menos ni mi hermano que es de Pepephone ni yo, Vodafone, teníamos), así que llegamos al bar preguntando y estuvimos un día un poco incomunicados.

Servicios: después de subir el puerto que nos deja en Castilla no vamos a vernos desprovistos hasta Fuenterrobles. Hay fuentes por el camino y en los pueblecitos por los que se pasa existen bares o tiendas donde poder repostar. En Calzada de Béjar tenemos bar, restaurante, centro de salud, farmacia, tienda y albergue privado; al igual que en Fuenterroble de Salvatierra (donde además de lo anterior está el albergue parroquial del cura Blas). Entre medio, en Valdelacasa, también encontramos algunos servicios básicos.
Desde Fuenterrobles hasta San Pedro de Rozados no hay nada. Una vez en San Pedro, salvo cobertura móvil, podemos encontrar todo lo necesario: bar, restaurante, centro de salud, farmacia, tienda, albergue privado y hotel.
Tengo que comentar que el bar de San Pedro fue uno de los más baratos de la ruta, cenamos a base de tapas y fue súper barato.

Qué ver / qué visitar:
  • Calzada de Béjar: impactante su arquitectura medieval y soportales:
    • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
    • Ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia.
    • http://www.edicionweb.com/casaalbasoraya/
  • Valdelacasa: 
    • Casas de piedra
    • Ermita de San Antonio.
    • Iglesia "Dulce nombre de María".
  • Fuenterroble de Salvatierra:
    • Iglesia fortaleza.
    • Jardín arqueológico junto a la iglesia.
  • San Pedro de Rozados:
    • Iglesia parroquial de San Pedro.

domingo, 28 de octubre de 2012

Etapa 8. Grimaldo - Baños de Montemayor

12 de Julio de 2.012

Uffff... qué noche más mala he pasado... No he dormido nada y encima, me ha despertado el amigo esta mañana en lo mejor del sueño a las 7.00 am. Es lo que tiene.
Así que nada, a la 8.00 am, en planta. Me levanto y empiezo a recoger. Decidimos desayunar "en casa", plátano y magdalenas, ya que después del sablazo de anoche con la cena, hay que recortar.
Desayunamos y sobre las 9.30 am, salimos rumbo Galisteo.
De momento fácil. Todo carretera y sin pendientes. Llegamos a Galisteo y es precioso. Una enorme muralla de cantos rodados bordea el casco urbano. Repostamos en la plaza del ayuntamiento un batido de chocolate y una barrita, hay que coger energías que nos espera un día largo. 
Hacemos la compra y continuamos.
El siguiente tramo hasta el cruce de Oliva de Plasencia también es fácil; todo carretera, aunque el calor empieza a levantar. Seguimos adelante por una carretera secundaria que lleva a unas casas rurales. La verdad es que se hace pesado y aburrido, no hay absolutamente nada, solo dehesas y ganado, calor y campo.
Una vez pasadas esas casas, tomamos de nuevo el camino, que nos llevará hasta Aldeanueva del Camino.
En medio de un encinar en la dehesa paramos para almorzar y reponer fuerzas. Incluso echamos una siestecita de una hora! Hace un calor horrible para seguir pedaleando a pleno sol.
El camino hasta Aldeanueva es de piedras y arenas. No contamos con que Aldeanueva está más lejos de lo que aparenta y hace excesivo calor. Así que, tras pasar la ciudad romana de Cáparra (increíble, surge de repente como de la nada. Se conserva en perfecto estado y la verdad es que el arco impresiona, así como las calles, perfectamente definidas) empiezan a escasear las provisiones de agua.
Es un poco agobiante. Cuesta arriba, cansados, acalorados y sin agua.
Nos encontramos al amigo madrileño, Rafa, que va con un golpe de calor, caminando como puede junto a la bici y sin agua también. Le damos ánimos con preocupación, ya que no podemos ayudarle porque tampoco tenemos agua, y continuamos.
Empieza a surgir el pánico. Me pongo nerviosa, creo que no voy a poder seguir y me emparanoyo después de ver a Rafa medio deshidratado. Paramos a tomarnos el único líquido que nos queda, un batido de chocolate que no podía estar más caliente. Al menos, psicológicamente, me sirve para animarme a continuar pedaleando.
Lo siguiente es lamentable... A menos, mucho menos de 500 metros (justo después de la curva donde paramos a tomar el batido), aparece por fin la señal de Aldeanueva del Camino. Nos echamos a reír por no llorar y nos vamos, flechados a la primera fuente que encontramos en un parque.
Nos bebemos la fuente, recargamos agua y nos concedemos un tiempo de tregua para merendar y replantear la jugada. Decidimos continuar hasta Baños, son solo 10 kilómetros más.
Llegamos extenuados. Son 10 kilómetros íntegros de ascenso. Estamos tan cansados que decidimos subir por la carretera. Al llegar nos sorprendemos; el pueblo es precioso, antiguo, de piedra, serrano... Y el albergue genial. Como una cabaña de madera, muy acogedor. Cuesta 10€.
Nos relajamos, duchamos y estiramos bien. El pueblo parece precioso y el señor del albergue nos ha dado un plano con las cositas más curiosas, así que decidimos salir a conocerlo.
Tomamos unas cervezas en la calle y volvemos al albergue a cenar porque nos hemos quedado sin dinero (precaución, hay un cajero pero a nosotros nos cobran 9€ de comisión por sacar dinero).
Al llegar al albergue encontramos otro ciclista que se alberga allí. Es un hombre mallorquín muy agradable. Nos cuenta un poco su historia mientras cenamos juntos.
Nos despedimos hasta la próxima deseándonos buen camino y nos vamos a la cama.


RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: 80,86 km.
  • Dificultad: Media/alta
  • Tiempo aproximado: 7 horas



Salimos de Grimaldo por la carretera en dirección Galisteo. Al poco encontramos el desvío hacia el camino, siguiendo las flechas amarillas. 
Siguiendo el camino, y tras los restos de la calzada romana, nos encontramos con la carretera de Riolobos, por la que hay que circular casi un kilómetro, para continuar después por pistas agrícolas y caminos de tierra hasta Galisteo. Hasta Galisteo el camino es bastante fácil. Llano y en gran parte por tramos asfaltados, de acceso a campos de tabaco.
Galisteo es impactante. Asombra su muralla de cantos rodados de hasta 3 metros de ancho y 11 de altura, dejando en su interior el centro del casco urbano.
La salida de Galisteo buscando el camino está un poco confusa. Siguiendo el mapa buscamos la carretera de Aldehuela del Jerte, cruzando el puente medieval. Pero lo cierto es que llegamos a Aldehuela por carreteras secundarias que nos confundieron porque de vez en cuando tenían marcadas flechas amarillas en señales o en el suelo. Atravesamos regadíos y canales y por fin alcanzamos Aldehuela. Lo bueno es que hoy casi toda la jornada discurre por carretera, lo cual se agradece después de una semana pedaleando sobre caminos, piedras y arenas.
Continuamos la marcha dejando atrás Aldehuela. Tomamos la carretera de Carcaboso. Aquí el camino se bifurca. Por una parte, se puede seguir el camino original, que la guía recomienda para caminantes y, por otra, continuar por carretera hacia Valdeobispo. Esta opción es la que elegimos y la que la guía recomienda para ciclistas, por ser un tramo asfaltado que evita las continuas porterías, cancelas y lindes de piedra que hay que saltar si se escoge la opción del camino original.
Prácticamente vamos solos por la carretera todo el tiempo. Valdeobispo es una pequeña población en la que no hay señales, pero preguntando a cualquier aldeano no es complicado encontrar la carretera hacia la finca de Venta Quemada, donde volveremos a retomar el camino original.
Nos separan 12 kilómetros de pendiente suavemente ascendente por una carretera de servicio solitaria y aburrida hasta alcanzar Venta Quemada. Por el camino solo dehesas y ganado. Es importante ir bien provistos de agua, especialmente si el tiempo es caluroso como el que nos tocó a nosotros.
Decidimos parar a comer en el camino, pasada Venta Quemada. Hacía mucho calor y, en vista de que el resto de poblaciones quedaban alejadas, lo vimos como una opción viable. Además, ahora el paisaje es de encinares enormes bastante sombríos y agradables, lo cual nos acabó de convencer para parar ahí.
Tengo que comentar que otra opción que la guía marcaba como recomendable, era desviarse 6 kilómetros por la carretera comarcal hasta Oliva de Plasencia (desde la encrucijada de Venta Quemada estaba perfectamente señalizado), donde poder recargar agua y provisiones. Nosotros llevábamos agua y provisiones suficientes y preferimos parar en medio del camino.
Una vez recuperadas las fuerzas, seguimos por el camino hacia la ciudad romana de Cáparra. El camino no es difícil, aunque discurre por encinas y alcornoques de suelo arenoso y blanquecino. Nos ponemos perdidos de polvo blanco, es la única pega, porque los paisajes son preciosos y vamos tan asombrados pendientes de todo lo que nos rodea que nos da muy igual el camino por el que rodamos.
De repente, como de la nada, aparece en el horizonte el Arco de Cáparra, lugar emblemático de la Vía de la Plata, y único arco del triunfo cuadriforme en la Península Ibérica. Cáparra era una población romana que se conserva en fabuloso estado. Actualmente se trabaja en su recuperación, como atestigua el centro de interpretación (que encontramos cerrado) y las vallas que no nos dejan entrar y a través de las cuales hicimos algunas fotitos. Nos encantó. El problema es que esperábamos haber encontrado abierto el centro de interpretación, el agua empezaba a escasear y según la guía, en el centro hay máquinas expendedoras y aseos. Seguimos caminando por la calzada con un sol de justicia. El paisaje de dehesa extremeña nos acompaña hasta Aldeanueva del Camino. 
Ojo que son 25 kilómetros sin absolutamente nada desde Cáparra hasta Aldeanueva. Y con el último tramo en pendiente ascendente.
Nosotros lo pasamos francamente mal. Nos quedamos sin agua, hacía muchísimo calor y parecía que Aldeanueva no existía, se veía en el horizonte, pero nunca la alcanzábamos. Intentamos buscar un cortijo, una venta, algún sitio donde poder conseguir un poco de agua. Nada ni nadie. Así que llegar a Aldeanueva nos supone casi el mayor de los logros de los últimos días. Aldeanueva nos recibe con un azulejo que reproduce el itinerario de la calzada. Antiguamente el pueblo estaba dividido en dos, Aldeanueva de Arriba, que pertenecía a la diócesis de Plasencia y Aldeanueva de Abajo, perteneciente a la de Coria. Leemos tranquilamente la historia del pueblo en un parque sombrío y solitario donde nos hartamos de agua y repostamos tranquilamente.
El último tramo de la tarde, desde Aldeanueva hasta Baños de Montemayor (última población extremeña de la Vía), quizá resulta el más difícil de la jornada. A pesar de haber descansado un poco, nos esperan 10 kilómetros de subida continua. En lugar de continuar por el camino, decidimos acabar la etapa por carretera. Salimos de Aldeanueva por la carretera de Baños de Montemayor y continuamos el ascenso hasta alcanzar la ermita del Humilladero, que nos recibe a la entrada de Baños.Quizá debo recomendar continuar por el camino si se dispone de ganas y fuerzas, ya que la carretera de Aldeanueva a Baños lleva mucho tráfico y, al menos en nuestro caso, que íbamos bastante cansados, suponemos un riesgo importante al circular cuesta arriba tan lentos entre tanto tráfico (vehículos, camiones y tractores).

Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Galisteo (Km. 394):
    • Albergue Rusticiana, preguntar por Mari Cruz. 625 691 456. 6€ /persona.
    • Bar "Los Emigrantes". 927 452 074 / 627 504 692. Precio habitación doble 20€.
  • El Carcaboso (Km. 405):
    • Refugio municipal "Antiguo Matadero". 927 402 002.
    • Bar "Ruta de la Plata" (Elena Carrascal). 927 402 075.
    • Hostal "Ciudad de Cáparra". 927 402 032.
  • Oliva de Plasencia (Km. 424):
    • Albergue turístico (Mónica). 927 479 056. Capacidad 10 personas.
    • Hostal - Restaurante "Montesol". Precio por persona 15€.
  • Baños de Montemayor (Km. 453):
    • Albergue "Alba-Plata". 927 488 048 / 679 228 208. 18 personas. 10€ por persona.
    • Hostal "Don Diego". 927 428 125 / 923 428 176.
    • Hostal "Eloy". 927 428 002.
    • Hostal - complejo Piscina. 927 428 341.
Nosotros nos alojamos en el albergue "Alba-Plata" de Baños de Montemayor. La verdad es que después del de Grimaldo, esto parece casi un hotel de 4 estrellas! Está súper bien cuidado. Es una casa vieja que por dentro parece una cabaña, todo de madera, incluidas las habitaciones, lo que lo hace un sitio muy acogedor, y del que, inevitablemente, empiezo a imaginármelo en otoño o invierno, con el frío, ahí, en plan refugio en plena naturaleza.
Comparte edificio con el centro de interpretación de la Vía de la Plata (el albergue se encuentra en la planta alta y el centro en la baja), así que de paso, pudimos aprender algunas cosillas de la Vía a su paso por tierras cacereñas.
El señor que lo regenta es bien amable. Nos da un plano de la localidad y nos resume en un momento las cosas más interesantes que podemos ver esa noche.
A pesar de que la capacidad es de solo 18 personas, repartidas en cuatro habitaciones, hasta el momento viajamos solos (esa noche llega otro peregrino, y solo somos tres en el albergue), así que no hay problema de espacio ni de compartir habitaciones. El baño está bastante bien, moderno y limpio, separado por sexo. Pero como hasta Galicia he sido la única peregrina fémina, he disfrutado de baños en exclusiva para mí.

Servicios: llegar a Galisteo, una vez descansados y repostados en Grimaldo, resulta fácil y no se echa de menos ningún servicio. Galisteo ya es una población que cuenta con todos los servicios básicos y necesarios (bares, restaurantes, centro de salud, farmacia, cajeros, supermercados, tiendas, albergue municipal, albergue privado y hotel).
Las próximas tres poblaciones que encontramos, Aldehuela del Jerte, Carcaboso y Valdeobispo, son  pequeñas, aunque podremos encontrar algo para comer y beber, así como un centro de salud, farmacia, cajero y albergue privado en Carcaboso.
Es muy importante reponer agua y comida en alguna de las tres localidades, ya que hasta Aldeanueva, si no nos desviamos hacia Oliva de Plasencia, nos esperan más de treinta kilómetros que discurren por caminos donde no encontraremos servicio alguno.
Si decidimos desviarnos hacia Oliva de Plasencia encontraremos allí todos los servicios mínimos necesarios (bar, restaurante, centro de salud, farmacia, tienda y albergue municipal).
La siguiente población, Aldeanueva del Camino, también cuenta con todos los servicios necesarios, incluyendo bares, restaurantes, centro de salud, farmacia, cajero, tiendas, albergue municipal y hotel. Si continuamos hasta Baños, solo nos separan 10 kilómetros hasta volver a encontrar de todo. Sin embargo, he de comentar que si vamos flojos de dinero y tenemos una tarjeta Servired, os aconsejo sacar dinero (o al menos buscar un cajero Servired) en alguna de las localidades anteriores, ya que en Baños de Montemayor no hay cajero Servired y las comisiones que te cobran te hacen replantearte si continuar el camino sin dinero en efectivo.
Por lo demás, en Baños hay montones de tiendas de  souvenirs y provisiones, aprovechando el tirón que les brinda la llegada de turistas y visitantes a sus afamados, por curativos, baños de aguas termales, cuyos restos de época romana se conservan.
Y algo guay, también en Baños, en los bares, al pedir tu bebida, tapita gratis! Así que a disfrutar de la riquísima y variada gastronomía extreñeña en un paraje sin igual.

Qué ver / qué visitar:

jueves, 13 de septiembre de 2012

Etapa 6. Cáceres

10 de Julio de 2.012

Nos levantamos, preparamos y salimos rumbo al taller de bicis "El Pelín". Dejamos allí mi bici y nos vamos a buscar un buen sitio para desayunar. El señor de la pensión nos recomienda los churros de una churrería "muy barata y rica, ahí a la vuelta" -según sus palabras- que ni la barriga de mi hermano ni la mía están dispuestas a arriesgar que nos sienten bien (creo que es genética esa debilidad a las frituras que tenemos en casa). Así que nos vamos a una pastelería-panadería que vemos por el camino y allí desayunamos una riquísima tostada de jamón. Mi hermano, como es así de particular y va de antojo en antojo, después de desayunar y habernos leído todos los periódicos cacereños, extremeños y revistillas que pululaban por la tienda y, en vista de que no nos llamaba el chico de la bici, decide comerse encima un donuts artesano... así es él...
Pasa el tiempo y el chico del taller sigue sin llamar. Como ha quedado en llamarnos él y llevamos una hora y pico desayunando, decidimos dar un paseo por Cáceres (para vernos, ataviados de ciclista y con la bici de mi hermano cargada). Vamos a comprar al DÍA viendo que tocaba comer en un parque y, justo cuando estaba en la caja para pagar, me llama el chico del taller. Ohhhh... Tenemos que pasar el día en Cáceres... la bici tiene el eje del pedalier tocado y hay que cambiarlo, y lo peor es que la pieza no llega hasta mañana, no se sabe a qué hora...
Bueno, le comunico la noticia a mi hermano y decidimos volver a la pensión otra vez, soltar los bártulos y ponernos el traje de turista.
Casi sin darnos cuenta es la hora de almorzar. Decidimos seguir con el plan inicial de comer en el Parque del Príncipe. Es un parque metropolitano enorme y precioso. Dentro tiene una piscina y bastantes zonas verdes donde pasar la tarde tirados a la bartola... Más o menos lo que hicimos nosotros, que estuvimos todo el día dando vueltas por Cáceres con una flojera curiosa... En mi caso fue un cúmulo de todo... se empieza a notar el cansancio acumulado después de cinco días de pedaleo al parar; además, me puse con la regla ese día y estaba literalmente atontada. Poco nos reímos con un señor mayor que, vestido con ropa anti-deportiva al máximo -pantalón de vestir corto, con su cinturón y su polito metido por dentro; zapatillas de deporte de estas tipo J'Hayber, de las antiguas, y su gorrita...- nada más que hacía darle vueltas al parque corriendo -a un ritmo bastante bueno- como si no le cansara nada... vamos, el tío parecía que iba caminando... Mi hermano y yo pensando... "Hay que ver el viejo, enh? Nosotros aquí, unos porquerías, parece que nos han dejado caer desde un quinto... y el hombre ahí, dándole caña y encima vestío de bonito...!!"...
La tarde la pasamos en el casco antiguo. No era la primera vez que estaba en Cáceres (mi hermano sí) pero me pareció que no conocía absolutamente nada -a pesar de que es una ciudad súper pequeñita-. Todo nos gustaba y nos sorprendía, tanto edificio viejo perfectamente conservado, la pedazo de Plaza Mayor, el montón de callejuelas...
Casi por casualidad fuimos a parar a una plazoletita muy agradable, junto a la Iglesia de Santiago. Con unos aires bucólicos y bohemios que nos llama mucho la atención, nos tomamos una cervecita en la taberna "La Matilda". Echamos lo que queda de tarde allí, riéndonos y hablando de nuestras tonterías.
Poco después de anochecer decidimos volver a la pensión -no sin antes parar en un kebab, el instinto consumista de mi hermano le obliga :P- mañana nos espera un largo día.


Turismo por Cáceres. Qué ver / visitar.

Como estuvimos todo el día parados en Cáceres, directamente paso a hablar de las cosas que vimos y que pudimos disfrutar en esta pequeña pero hermosa ciudad.
En primer lugar, visita obligada merece el Parque del Príncipe. Como el taller de bicis estaba muy cerca, solo al pasar y verlo decidimos que queríamos pasar un rato allí, por eso echamos el almuerzo en plan picnic y estuvimos descansando hasta que se fue un poco el calor. De lo que más me gustó del parque fue la exposición de esculturas al aire libre; y no solo porque algunas eran llamativas y originales, sino por el lote de reír que nos dimos mi hermano y yo tratando de adivinar algunas que vaya telita... Por lo demás es un parque agradable, con bastante vegetación y animalitos (habían muchos pájaros) y para echar un rato agradable y desconectar al lado de la ciudad, la verdad es que viene muy bien.
Cuando nos decidimos levantar el campo fuimos primero a conocer la parte nueva de la ciudad. Desde el Paseo de Cánovas bajamos hacia la Plaza de América, y desde ahí caminamos por las avenidas de Alemania, Isabel de Monctezuma y Antonio Hurtado. Son avenidas de edificios, tiendas y negocios, así que nos tomamos un café cuando estuvimos cansados y continuamos caminando hacia la zona monumental.
Esta parte es impresionante. Camines por donde camines, hay algo que ver, algún edificio que fotografiar o algún detallito digno de recordar... Sin duda alguna, entiende el merecido reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad cuando se pasea por las calles del centro histórico de Cáceres.
Todo es digno de ver, la Plaza Mayor, el arco de la Estrella, la casa de los Becerra, la casa del Águila, la del Sol, la Iglesia de San Jorge, la Iglesia Concatedral de Santa María, la Iglesia de San Juan, la de San Mateo y un larguísimo etcétera que, por mucho que yo trate de describir aquí, todo se quedaría corto...
Personalmente me encantó la plaza de la Iglesia de San Jorge, donde nos tiramos sentados, simplemente viendo a la gente pasar, cerca de una hora. Es un sitio tranquilo y apacible y del que no te entran ganas de irte, a pesar de que lo único que tienes frente es un gran mazacote de ladrillos antiguos...
Nosotros no pudimos entrar en ningún museo por falta de tiempo, la verdad es que todo el día caminando no dio para más... pero seguro que un día más hubiera sido muy recomendable para sacarle a la ciudad todo el jugo que posee.
Además, para los que no disfruten tanto del turismo puramente cultural o arquitectónico, existen algunos rinconcitos con encanto, como la plaza de la Iglesia de Santiago, donde paramos a tomar una cerveza con la fresca; en los que poder disfrutar de momentos de evasión, de descanso o simplemente observar la vida de la ciudad, con una cervecita o un refrigerio en la mano y con la suerte de catar las maravillas gastronómicas extremeñas que te ponen gratis en todos (o al menos en los que nosotros estuvimos) los bares.

Para finalizar, enlazo algunas páginas web con los principales reclamos turísticos que ofrece la ciudad:

Me gustaría agradecer al chico del Taller de bicis "El Pelín" su amabilidad y lo bien que se portó. Además de que me regaló un bidón para la bici (sí, sí... vaya ciclista estoy hecha... salí sin bidón y sin bidón tenía pensado llegar...), nos atendió sin esperas, hizo cuanto estuvo en su mano por tenernos la bici cuando antes lista, la dejó fina y puesta a punto y encima ni siquiera nos cobró caro... Muchas gracias por todo.
Y también citar la pensión El César, cuyo enlace he adjuntado en el listado anterior, y que desde luego, si vuelvo alguna vez a Cáceres, no me plantearé buscar otro sitio. Cómodo, accesible, tranquilo, limpio y barato. Y el dueño, un encanto. Creo que no se puede pedir más...

Solo apretarse las calas que la próxima etapa nos lleva directamente a Grimaldo... Allí por fin nos encontramos con un compañero de camino con el que compartir batallitas...  Pero eso será en la próxima... así que ¡estad atentos! :)


domingo, 2 de septiembre de 2012

Etapa 5. Mérida - Cáceres

9 de Julio de 2.012

Salimos de Mérida con mucho frío y ánimo regular. Pasamos por el acueducto, con su respectivo reportaje fotográfico, y vamos a desayunar. 
Primera irritación: paramos en un bar en la salida hacia la Vía de la Plata, un hombre empieza a preguntarnos que dónde habíamos pasado la noche y de dónde veníamos. Yo venga a decirle que veníamos de Huelva y que habíamos dormido ahí, en Mérida... y él, nada, a lo suyo, diciéndonos que habíamos dormido en Torremejía... Muy absurdo. Yo, que no; él, que sí... total, que al ver que el tío no se entera de nada, al final le digo, "venga, da igual" -empezaba a putearme mi momento desayuno, mi preferido, encima con una tostada de pan chapata con mermelada y mantequilla y mi té rojo de rigor...- e inmediatamente interviene la camarera (milagrosamente). Al final no sé si le quedó claro o no de dónde veníamos y dónde habíamos dormido, pero lo importante es que nos dejó desayunar.
Salimos hacia Proserpina. Es precioso, aunque el camino nos hace darle todo el rodeo. Nos encontramos a dos ciclistas que nos dicen "buen camino"... Pero eso no es nada especial, lo de risa es que, después de darle una vuelta enorme al embalse, los dos ciclistas de nuevo nos paran y nos dicen: "¿Os habéis perdido o le estáis dando queriendo la vuelta al embalse?". Nos quedamos pilladísimos e inmediatamente saltamos "No, no... nos hemos perdido!". Así que se ofrecen a "sacarnos" del embalse y dejarnos en la continuación del camino. Mientras, vamos charlando del camino, de la ruta, de las bicis... Son buena gente y nos dejan en el camino rumbo El Carrascalejo. 
Aquí el camino se complica. Camino de arenilla resbaladiza, grietas, surcos y cárcavas, además de pendientes que lo hacen accidentado, especialmente con carga.
La ruta se adentra entre jaras y alcornocales. Pasamos calor y por el camino pierdo a Fede... También hoy, después de cinco días de pedaleo, es el primer día que encontramos un peregrino (caminando). Es un hombre catalán que salió de Sevilla y que pretende llegar a Cáceres. Charlamos un rato con él y continuamos el camino hasta Alcuéscar, pueblo donde comemos en una terraza genial, con un camarero un poco vacilón. Es nuestro primer "Menú del Peregrino" acompañado del respectivo sello...
No tardamos mucho en salir, tras darnos cuenta que Fede se ha perdido... Nunca me lo perdonaré...
Continuamos. El camino no es complicado, pero mi hermano empieza a venirse abajo. Pasamos por Casas de Don Antonio (de largo) y continuamos hacia Aldea del Cano y Valdesalor, por un camino estepario, de guijarros y desolador. Día muy caluroso, complicado para el ánimo.
Por el camino encontramos algunos miliarios (en algunos aprovechamos para hacernos fotos, parar y refrescarnos, porque aunque yo voy bien, mi hermano se viene abajo por el calor).
Paramos en Valdesalor, una aldeucha perdida en medio de la nada. Mi hermano reposta barritas y el agua empieza a escasear. Solo 10 kilómetros hasta Cáceres. ¡Podemos! Pero no contábamos con la Sierra de la Camella. Horrible... apocalíptico... Grietas, pedruscos, mucho calor. Mi hermano quiere dar la vuelta, me contagia la desolación... ¡Vamos! Poco a poco llegamos arriba. Mal rollo. Me callo. Estamos destrozados. La rodilla me duele, en el horizonte, comienza a divisarse Cáceres. ¡Por fin! Tras atravesar el casco antiguo, damos con la pensión El César. Agradable y familiar. Un hombre regordete, que me recuerda totalmente al psicólogo, nos sella la credencial sobre la marcha y nos recibe cálidamente. Le pedimos información para el taller de bicis -mi bici comienza a fallar bastante- y una ruta gastronómica para cenar, que nos lo merecemos.
Nos hartamos de dar vueltas por Cáceres para acabar cenando en ¡¡Telepizza!! Así somos nosotros, aunque la verdad, nos sienta de escándalo... ¡qué rico! 
Tras cenar, sin miramientos y como autómatas, nos vamos directamente a descansar.

 RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: 78,34 km.
  • Dificultad: Media/alta 
  • Tiempo aproximado: 6 horas



 La etapa de hoy es una etapa distinta, respecto a lo que venimos viendo en días pasados. Comienza con poca dificultad, por un carril bici que une Mérida con el embalse de Proserpina. Aunque en todo momento la pendiente es ascendente desde la salida de Mérida, el paisaje hace que nos olvidemos un poco de los tramos en que cuesta pedalear arrancándonos continuos "¡¡Mira eso!!", "¡Dios! ¡Es impactante la majestuosidad del embalse!" o "¿Te imaginas cuando por aquí caminaba Tiberio y su séquito?" jejejejeje, bromas aparte, lo cierto es que, aunque sea una etapa dura, para mí fue una de las más significativas y de las que mejor recuerdo guardo.
Hasta Proserpina, fácil, sin pérdida, todo perfectamente señalizado y de circulación cómoda, por un carril bici entero para nosotros. Llegados al embalse hay que tener un poco de cuidado, si no, puede pasar lo que a nosotros nos pasó, que con la emoción de ver el embalse y su esplendor, en vez de continuar recto por la carretera de entrada, comenzamos a rodearlo por un caminito de tierra que lo circunda. Sin embargo, tengo que decir que merece la pena, una vez que se llega allí, dar la vuelta que dimos, aunque al final sumara unos 5 o 6 kilómetros más a la ruta.
Para enlazar de nuevo con el camino, no hay problema. Tanto si se rodea el embalse como si se sigue recto por la carretera al llegar, se localiza sin mucha dificultad una carretera secundaria que nos dejará a la entrada del camino hacia El Carrascalejo. Nosotros este tramo lo hicimos acompañados por los ciclistas que se ofrecieron a sacarnos del embalse, así que con la charla, no pudimos darnos cuenta bien de si estaba o no debidamente señalizado el desvío hacia El Carrascalejo.
Este camino, a pesar de su dificultad inicial, me encantó. Es un camino de arenilla blanca, con surcos y cárcavas que me recordaron a verdaderas rutas de BTT (de hecho, aquí empecé a echar de menos, y mucho, una bicicleta de montaña, en vez de una trekking) en las que hay que ir continuamente de pie, saltando y eligiendo bien dónde pisar. Disfrutamos mucho, concentrados, entre encinas y alcornoques, resbalándonos con las ruedas finas que llevábamos y con la adrenalina a tope. Son unos 8 kilómetros que pasan realmente rápido hasta llegar a El Carrascalejo. Además, aún no hacía el suficiente calor como para que el reflejo del sol en la arena blanca hiciese imposible circular con cierta comodidad. Dicho esto, creo importante citar aquí que quizá, la ruta de hoy, es una de las más complicadas de la Vía de la Plata para hacerla en días calurosos (por lo que digo de los caminos arenosos, de tierra blanca, polvo y pendientes variables). Nosotros salimos relativamente temprano y, aún así, pedaleamos por tramos duros en plena solana, en los que nos vinimos abajo por el calor tan insoportable; por eso recomiendo, especialmente en estas rutas (al menos hasta llegar a Salamanca), planificar bien las horas de salida para que en horas de máximo sol estemos descansando o en destino.
El Carrascalejo es una pequeña población sin servicios. Hay una iglesia pequeñita y muy cuidada, en la que aprovechamos para hacernos fotos.
Se sale sin dificultad del pueblo (está todo perfectamente señalizado, incluso con dibujitos. De hecho, me gustaría comentar que, una vez completado todo el camino, haciendo un balance global, tanto mi hermano como yo coincidimos en que las provincias que mejor señalizadas estaban era Badajoz y Cáceres) siguiendo las flechas amarillas.
Solo algo más de dos kilómetros y medio separan El Carrascalejo de Aljucén, otro pueblecito con servicios mínimos y cuidada iglesia y en el que solo paramos para repostar agua. El camino hasta aquí es fácil, un sendero de arena y tierra dura sin dificultad.
A continuación, desde Aljucén hasta Alcuéscar nos espera un largo camino atravesando dehesas extremeñas. La tierra cambia de color, del blanco al rojizo, y el camino discurre todo el rato dentro de los límites del Parque Natural de Cornalvo. El sendero se torna algo complicado a veces. Además de que hay que ir muy concentrados buscando las flechas amarillas en árboles y troncos, el terreno es incómodo para las bicicletas que llevábamos. Continuos tramos de piedras que ralentizan la marcha y obligan a circular pegando saltos y acumulando tensión en lo brazos y hombros. Además, la pendiente es ascendente durante casi veintidós kilómetros. Sin embargo, es un trazado muy bonito. El paisaje es espectacular y el aire puro que se respira no tiene precio. Los conejos atraviesan el camino continuamente y se pueden ver montones de aves rapaces.
Personalmente se me hace corto, y llego a Alcuéscar con fuerza, aunque la bici comienza a mostrar síntomas de que no le gusta el trazado que estamos siguiendo: continuos chirridos y crujidos empiezan a asustarnos, y la rueda que pinchamos en la Sierra de Huelva se ha abombado de manera espectacular. Comenzamos a apostar tratando de adivinar dónde nos dejará tirados...
Alcuéscar es el primer pueblo cacereño que pisamos. Hace calor y estamos hambrientos pero, por suerte, encontramos un restaurante (Alta Cuesta) con una terraza genial en la que corre una agradable brisita que hace que disfrutemos de un almuerzo más que merecido. Este restaurante ofrece menús del peregrino de muy buena calidad (comida casera y recién hecha y a muy buen precio (8€)) con el que es imposible quedarse con hambre.
Antes de las 15.00 h (nuestro mayor error de todo el camino, no planificar las rutas y dejar que nos cojan las horas de calor pedaleando) ya estábamos saliendo de Alcuéscar rumbo a Casas de Don Antonio.
El camino no tiene pérdida y se discurre con facilidad, está perfectamente señalizado al salir de Alcuéscar. Aunque el camino no entra en el pueblo, podemos acceder a él cruzando un puente romano que se conserva a la perfección.
A partir de Casas de Don Antonio se recupera la antigua calzada romana, paralela a la N-630. Sabemos que vamos bien según atestiguan los numerosos miliarios que vamos encontrando.
Hasta llegar a Valdesalor el camino es fácil y entretenido. Es un trazado relativamente llano y suave, que aprovecha en gran parte la antigua calzada romana; por tanto, el firme ya no es tan incómodo y, de todas formas, paralelo a la calzada también discurre el sendero de tierra (en Extremadura la señalización, como digo, es muy buena; además de la opción de la calzada romana, está indicada, en un cubo, la dirección del sendero de tierra mediante la inscripción de una rodadura; así, se puede elegir si continuar por el camino o por la calzada romana, siguiendo, respectivamente, el cubo con la rodadura amarilla o verde). La única pega en este tramo es el calor, así que hay que asegurarse de llevar la suficiente provisión de agua al menos hasta llegar a Valdesalor, puesto que, tanto Casas de Don Antonio como Aldea del Cano se dejan de paso y sería necesario desviarse (lo cual no se duda ni un momento si vemos que vamos escasos de agua) para visitarlos y repostar.
Una vez llegados a Valdesalor queda el último empujón final hasta llegar a Cáceres. El último sufrimiento del día es la subida al Puerto de las Camellas. Solo unos 12 kilómetros nos separan de Cáceres pero el camino es bastante complicado (el más complicado de la jornada me atrevería a afirmar). Aunque la señalización cambia (al salir de Valdesalor encontramos paneles de senderos comunes, no las ya conocidas señales del camino de Santiago) el camino es el mismo. Al principio no parece para tanto, una brusca pendiente ascendente continua no parece asustarnos. Pero, poco a poco, la cosa cambia; lo que al inicio era un camino, se transforma a medida que avanzamos en un estrecho sendero casi impracticable. Pedruscos por un caminito muy estrecho, todo cuesta arriba. Ésto sí que es BTT radical. La bici no deja de crujir y nos replanteamos seriamente saltar en cuanto podamos a la carretera nacional (no llegamos a abandonar el sendero).
Afortunadamente, una vez coronado el puerto, el camino se trasforma en una amplia cañada por la que ya sí es posible circular cómodamente, y que nos deja a las puertas de Cáceres.
Esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad, fue fundada como colonia romana, y antigua cuna de la Orden de Caballeros de Santiago. Es una ciudad pequeñita, agradable y acogedora que tendremos el placer de disfrutar durante dos días, ya que la bici, definitivamente, decide que es un buen momento para hacer un alto en el camino.
Nos alojamos en la Pensión El César, sitio muy recomendable tanto por la cercanía de sus dueños como por la inmejorable situación (muy cerca del casco antiguo de Cáceres) y precio. Es una enorme casa vieja, fresquita y tranquila. Las bicis se quedan seguras en un patio central al que se accede fácilmente. El señor que nos atiende es muy amable y nos proporciona información sobre la ciudad, taller de bicis y sitios baratos para comer y desayunar.


Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Aljucén (Km. 260):
    • Albergue privado Annalena. 616 515 195. 15 personas + 4 personas. 10€.
    • Casa Rural. 25€ por persona.
  • Alcuéscar (Km. 281):
    • Albergue en Casa de la Misericordia. 927 120 024.
    • Casa Rural. 927 384 565.
  • Aldea del Cano (Km. 297):
    • Albergue municipal. 927 383 004.
    • Casa Rural. 666 431 420. 25€ por persona, 40€ doble.
  • Valdesalor (Km. 308):
    • Acogida municipal en campo de fútbol (colchonetas). 927 129 711. Preguntar por Carlos.
  • Cáceres (Km. 320):
    • Albergue municipal "Ciudad de Cáceres". Avenida de la Universidad s/n. 927 211 254.
    • Albergue particular "Las Veletas". Calle General Margallo, 36. 927 211 210 - 630 504 195.
    • Pensión "El César". Calle General Margallo, 61. 645 845 570 - 651 752 119. 25€ habitación doble. 

Servicios: la primera localidad con servicios que encontramos es Aljucén, a unos 16 kilómetros de Mérida. Este pueblecito dispone de servicios básicos (bar, centro de salud, farmacia, tienda y albergue). Hasta ahí podemos llegar sin dificultad. A partir de ahí hasta Alcuéscar, sí recomiendo recargar provisiones, ya que nos separan unos 21 kilómetros hasta el pueblo circulando por dehesas y parajes desiertos.
La localidad de Alcuéscar dispone de todos los servicios básicos que podamos precisar (bar, restaurante, centro de salud, farmacia, cajero, tiendas, albergue parroquial y hotel).
Una vez salimos de Alcuéscar nosotros no paramos hasta Valdesalor, ya que el camino no entra ni en Casas de Don Antonio ni en Aldea del Cano ni tampoco en Valdesalor, los deja de lado y habría que desviarse para verlos. Sin embargo, si vemos que estamos apurados, se puede parar cómodamente en Aldea del Cano, localidad que cuenta con todos los servicios necesarios (excepto cajero) o en Valdesalor (tiene pocos servicios, algunos pequeños bares y acogida municipal en el polideportivo). Hay que insistir en no quedarse corto con el agua, ya que el tramo aunque no es incómodo hasta Valdesalor, es largo y discurre por tierras donde incide mucho el sol y apenas hay árboles ni zonas para cobijarse.
Una vez llegados a Valdesalor, sí conviene recargar de nuevo y tomar energía para afrontar los últimos 10 kilómetros que quedan hasta Cáceres. Queda el tramo más complicado de la ruta, subiendo el puerto de las Camellas por un camino de difícil acceso y por supuesto tampoco hay fuentes ni nada hasta llegar a Cáceres.
Una vez alcanzada la meta, podemos disfrutar cómodamente de todas las comodidades y el descanso que ofrece la ciudad de Cáceres.


Qué ver / qué visitar: 
  • El Carrascalejo: pequeña población sin servicios de la que solo destaca la Iglesia Parroquial.






  • Cáceres: puesto que la jornada sexta la pasamos parados en Cáceres, dedicaré la próxima entrada a hablar sobre la ciudad y todo lo que ofrece. Como aperitivo, dejo una foto de su increíble Plaza Mayor, para ir abriendo boca de lo impactante que puede llegar a ser una ciudad tan pequeñita y acogedora y de la que los dos guardamos grandes recuerdos.