viernes, 10 de agosto de 2012

Etapa 3. Aracena - Medina de las Torres

7 de Julio de 2.012

Uffff... ¡Qué día más intenso! Nos levantamos en Aracena, a ver si por fin podemos ver a Juan... y sí, quedamos para desayunar con él. Genial, un encanto de hombre... No solo nos invita a un desayuno pantagruélico, sino que también nos invita la noche en el hotel! (¡y es que hay que conocer gente en todos lados! :P)... Tenemos que llevarle algún detallito...
Salimos de Aracena con fresquito y mucho viento. Rumbo a Cañaveral de León pero el GPS nos confunde y acabamos en Corterrangel, una pequeña aldea muy perdida en medio de la sierra... En vez de tomar dirección Carboneras, nos vamos a Castañuelo (por no darle tiempo al GPS a localizarse... si es que...), y ya la liamos...

Hasta aquí paisajes preciosos, vamos con mucho ánimo hasta el momento de encarar la subida a Cortelazor. Una caravana de hippies-modernos van hacia allí y nos dicen que los sigamos, pero es imposible... Una grandísima cuesta de arena y de chinos nos hace derrapar y llega el primer hostiazo: mi hermano de espaldas sobre la Camelback. Risas, muy cómico, en parado, por culpa de las calas. No se ha hecho nada, menos mal, así que seguimos.

Otra cuesta enorme... ¡Ahora yo! Me vuelvo a caer sobre la misma pierna de ayer, encima, momentos antes me golpeo contra un pedal soltando un alarido brutal que se escucha en Huelva, seguro... El golpe es tremendo, se hincha y duele, pero estamos lejos de todo y solo tenemos agüita y jabón. Me crispo y me cabreo conmigo misma; mi hermano se contiene. El pobre... siento ser tan torpe.
Continuamos como podemos. Los pseudo-hippies nos dicen que vamos bien para Cortelazor, pero que es un camino angosto... Son casi las 12 del mediodía. Hace calor, pero avanzamos.

A mitad de un camino de mierda, viendo que nos alejamos cada vez más del pueblo, decidimos mirar de nuevo el GPS. Oh, no! Nos damos cuenta del error. Hemos hecho casi 30 km para nada y ya más vale ir hacia adelante, porque lo anterior es horrible... La única solución es llegar a Cortelazor, continuar hacia Hinojales y ya enlazar con el camino en Cañaveral de León.
Damos la vuelta por el caminito donde estamos y tratamos de buscar el camino que nos tiene que llevar a Cortelazor, el que nos han dicho los hippies. ¿Qué encontramos? Una calzada romana que no se pisa, seguro, desde los tiempos de Tiberio... es más, no me extrañaría nada verlo por ahí, sentadito bajo una encina fumándose un cigarrito... Es un camino de piedras todo cuesta arriba. Tenemos que subir no sé cuántos kilómetros andando, sobre piedras, cuesta arriba, cargados con la bici cargada... Llegamos extenuados y... ¡sorpresa! Una grandísima higuera repleta de brevas enormes nos recibe a la entrada de Cortelazor.

Con la hipoglucemia a tope, a la 1.00 pm y un calor sofocante, nos ponemos a engullir brevas mientras decimos y llegamos a la conclusión de que "todo tiene su recompensa". Se me va pasando el cabreo/sofoco a la vez que los dos nos animamos un poco.
Encontramos a un hombre que nos avisa que las brevas están verdes. Yo: "No". Él: "Sí". Yo otra vez: "No", y él: "Que sí..."... Al final me deja por imposible viendo que no voy a parar de comer brevas y nos pregunta que adónde vamos. Le contamos nuestra historia (sin dejar de comer brevas) y le preguntamos por la carretera de Hinojales. Nos dirige hasta allí y nos despide con mensajes de ánimo.
Llegamos al centro del pueblo (muy bonito, por cierto, no lo conocíamos). Pedimos hielo en un bar para la pierna y mi hermano se va directamente a la fuente de la plaza. Pero como todo lo que mal empieza, mal acaba -hoy, sin duda no era nuestro día...- cuando vamos a irnos... ¡Sorpresa II! Llevo la rueda delantera pinchada. Seguro que de las zarzas del camino donde nos perdimos.
Mi hermano me la cambia y ya, por fin, salimos de Cortelazor. Antes, volvemos a preguntar a una señora que cómo se sale hacia Hinojales. La respuesta de la señora: "¿Hinojales? Uffff... Lejísimo!! Además, la carretera está...". ¡Qué exagerados son en algunos pueblos...! Después de todo lo que hemos pasado, esto nos parece ya coser y cantar... O al menos el principio.

Pasamos mucho calor, son las 2 de la tarde, la carretera se complica y empiezan las subidas de nuevo. El paisaje, por su parte, es precioso. A los 10 km más o menos desde Cortelazor, paramos a almorzar y resguardarnos un rato a la sombra de un encinar. 
Seguimos, continuamos el ascenso hasta Hinojales. Estamos secos. Encontramos un bar en la salida del pueblo. Genial. El hombre que lo regenta es un encanto también. Nos pone unos quintos fresquitos que nos bebemos en segundos. Charlamos un rato sobre la sierra, la ecología, el turismo sostenible... Muy interesante, la verdad.


Por fin, tras el descanso y recargar agua, nos proponemos alcanzar Cañaveral de León. Ha costado encontrar la concha, a las 16.30 pm enlazamos con el camino mozárabe. Estamos cansados pero con fuerzas. Subimos animados hasta Fuentes de León, una subida infernal, con muchísima calor, pero por fin en Extremadura...
Desfallecidos, necesitamos merendar. Hace muchísimo calor y necesito azúcar! El único bar que encontramos abierto en el pueblo no tiene nada dulce... vaya por Dios... qué horror de día... Nos ponemos a buscar por todo el pueblo en modo autómata una cafetería donde nos pongan un donuts! Por fin nos envían a la "cafetería del pueblo", junto a la gasolinera, muy moderna, por cierto. Olé olé!! Nos zampamos dos batidos de chocolate y un bollycao (yo) y una caña de chocolate (mi hermano) que nos devuelven a la vida... Mejor no me podía sentar. Ahora ya podemos seguir hacia Segura de León. Allí le preguntamos al hombre de la gasolinera por un sitio para pasar la noche, pero nos recomienda que continuemos hacia Valencia del Ventoso (22 km más) porque en Segura, lo único que hay, es el parador del Castillo, ultra-caro -en sus palabras-. Bueno, pues nada, habrá que seguir.
Tenemos que pasar por Bodonal, porque estamos reventados como para buscar el camino y preferimos tomar la carretera. Así que trato de llamar a F, pero no me lo coge. Le envío un email, a ver qué tal... Pero tampoco. Al menos, ahora es todo cuesta abajo.
Llegamos a Valencia del Ventoso y... ¡maldita sea mi estampa! Lo que me faltaba... a la entrada del pueblo hay una %&$"·/% cuesta arriba que no se me ocurre otra cosa mejor que subirla de pie. CRACK. Cruje mi rodilla derecha. Ya la lié. La de siempre... Game over... Además, por si fuera poco, vamos al hostal y, mierda! Hay una boda en el pueblo y no quedan habitaciones libres... Ea, 10 km más hasta Medina de las Torres y con la rodilla cascada.
Es lo peor. Me vengo abajo. No puedo ni hacer un kilómetro más. Mi hermano me anima, "vamos Cris". No puedo, la rodilla me mata. "Venga Cris, es cuesta abajo"...
Casi las 21.00 h, no veo el fin, quiero echarme a llorar... A la izquierda "La Atalaya"... Yo ya la veía como Medina de las Torres... Horrible, no puedo. "Vamos Cris!!!". Por fin, tras casi 90 km, destrozidos, llegamos al albergue de Medina de las Torres.
Nos encontramos una chica muy simpática y amable, nos pone dos cervecitas que nos duran un suspiro, mientras le contamos la hazaña. Lo flipa. Hay un hombre, un tanto personaje, pero muy simpático también, que se integra en la conversación mientras apuramos otras dos cervezas y el platito de cacahuetes que las acompaña. Como es tarde y la conversación continúa, decidimos cenar antes de acomodarnos. Literalmente devoramos la comida (hasta me doy licencia para comerme un plato de carne en salsa con patatas fritas!!), que por cierto estaba exquisita...
Después de cenar y charlar otro ratito con la dueña del albergue (Ana Ríos), una señora de origen malagueño muy apañada, nos vamos a la cama.
Mañana será otro día, este ha sido horrible!!


RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: 87,29 km.
  • Dificultad: Media/alta (si no nos hubiésemos perdido, hubiera sido media)
  • Tiempo aproximado: 9 horas (pero nosotros nos perdimos y tuvimos que caminar junto a la bici un largo trecho)




Realmente la etapa era Aracena - Cañaveral y haber dormido en los Santos de Maimona, pero como nos perdimos, acabamos haciendo muchos kilómetros por caminos impracticables y, finalmente, nos quedamos en Medina de las Torres.
Después de la subida de Aracena del día anterior, parece que las piernas se comportan y en estas subidas no se resienten tanto, aún tenemos mucha potencia (aunque a veces, por el calor, tenemos que parar a refrescarnos en mitad de una cuesta). Sin embargo, salvo el tramo de Corterrangel a Cortelazor, la ruta es asequible, dura por los cambios de desniveles, pero asequible (vamos prácticamente todo el tiempo por carreteras comarcales).
Respecto a la duración de la ruta, quizá si no nos hubiésemos perdido podríamos haber tardado unas 5 horas como mucho (ya digo que aunque los desniveles son pronunciados, las piernas respondían y no es igual pedalear por caminos que por carretera).
Los paisajes que se atraviesan son preciosos. Personalmente, es una de las rutas que más me gustaron, y eso que casi todos los pueblos por los que pasamos los tenemos bien cerca de casa... Me da pena darme cuenta de que muchas veces somos extranjeros en nuestra propia casa...
Me gustaría incidir en la humildad y humanidad de los habitantes de los pueblecitos y aldeas por los que pasamos. En todos sitios nos trataron muy bien, nos dan agua y charla y se muestran amables, por lo general. 
Por ejemplo, en Hinojales estuvimos charlando un buen rato con el camarero del bar y tomando unas cervezas. El hombre nos repone agua amablemente (no una botellita, no, sino la camelback y 3 botellas auxiliares, sin miramientos), nos cobra un precio simbólico, nos invita a la tapa y nos da conversación... A veces, tienes que hacer viajes como éste para creer un poco en la humanidad, en el altruismo de ciertas personas.
Tampoco se queda atrás la señora que regenta el albergue de Medina de las Torres. Una persona súper hospitalaria y amable. Nos sentimos como en casa y por un precio irrisorio.
En esta ruta, si no te sales de la carretera comarcal, no tienes problemas. De hecho, el camino hasta Medina de las Torres se aconseja hacerlo por carretera si peregrinamos en bici (si se va caminando el camino es accesible, aunque difícil). Las carreteras no llevan excesivo tráfico (especialmente las de Huelva, hasta que llegamos a Cañaveral apenas cruzamos algún coche), el único tramo un poco más transitado fue el de Segura de León a Bodonal. Respecto a la señalización, de vez en cuando se ven flechas amarillas o una concha, pero vamos, si se siguen las indicaciones de la carretera (salvo que te confundas con el GPS, como nosotros) no hay pérdida.
Una cosa que sí me gustaría comentar es que en Extremadura, en general -o al menos por los pueblos por los que pasamos- es complicadísimo ver un bar abierto a media tarde... increíble... Este era el primer día que  pisábamos Extremadura y ya empezó a extrañarnos que en ningún pueblo pudiéramos tomar café... Sería por el calor, pero tiendas y cafeterías, cerradas.
Con relación a los horarios y las horas, creo que es importante decir que nosotros no nos obsesionamos en ningún momento con salir muy temprano. Es más, procurábamos salir sobre las 9-9,30 h. Nos tomamos el camino como algo que hacíamos por placer, y no como una competición a ver quién sale antes y con la ansiedad de pensar "ya voy tarde"... No. Además, en la Asociación de Amigos del Camino de Huelva, Fernando Quintero (la persona con la que hay que hablar si quieres peregrinar desde Huelva) nos aconsejó no salir muy temprano si vamos en bici. Y esto es por dos cosas; la primera, porque todos los peregrinos de a pie salen muy temprano, al alba, para aprovechar las horas más frescas del día para caminar. Y la segunda, porque, sobre todo en el norte, por la mañana temprano hay caminos en los que la hierba está mojada, lo que puede provocar más de un resbalón y sustito... De todas formas, como digo, tanto mi hermano como yo queríamos tomarnos el camino como un reto personal, no una competición... Además, no nos daba miedo el calor ni pedalear mañana y tarde, y preferíamos dormir algo más por la mañana si estábamos cansados o nos habíamos acostado tarde (ya sea porque pedaleábamos hasta tarde, o porque aprovechábamos la tarde/noche para ver el pueblo y tomarnos una tapita) a levantarnos a las 5 o las 6 de la mañana, para llegar destruidos al albergue y no poder ver nada. Pero vamos, el tema horarios es algo que cada uno ha de plantearse. De hecho, la mayoría de los peregrinos que nos encontrábamos (ya fueran a pie o en bici) se levantaban antes de la 7 am. (Los caminantes sobre las 5 am y los ciclistas sobre las 6.30 am - 7 am).

Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Cañaveral de León (Km. 126):
    • El Ayuntamiento facilita acogida (Ángeles). 959 465 860 - 606 098 445.
    • Casa Rural. 959 465 947 - 616 393 268.
  • Fuentes de León (Km. 134):
    • Hostal Restaurante El Holandés. 924 724 136.
  • Segura de León (Km. 141):
    • Albergue. Ayuntamiento. 924 703 011 - 924 703 061.
  • Valencia del Ventoso (Km. 159):
    • Hostal-Restaurante Fuente Nueva. 924 562 727.
  • Medina de las Torres (Km. 170):
    • Albergue (Ana Ríos). 608 653 182.
En Medina de las Torres nos acogieron muy bien. Aunque en el estado en el que íbamos nos hubiera dado igual si nos dan un rincón con paja para pasar la noche, se agradeció un dormitorio para los dos (no compartidos) y una duchita de agua fría (el baño sí era compartido, pero todo estaba limpio y en buen estado).
Lo cierto es que hasta el momento, no nos habíamos cruzado con ningún peregrino, así que el albergue entero estaba a nuestra disposición.
El albergue es una casa grande con patio anexa a la estación de tren. No hay problema para dejar la bici (se queda dentro del patio) ni para tender. Como tiene el bar al lado, desayunamos y cenamos allí. El precio muy barato; nos costó pasar la noche, desayunar y cenar 34€ en total, los dos.
En el pueblo no tuvimos opción de visitar nada, solo vimos lo que quedaba de paso para llegar al albergue y, al día siguiente, salir de él y tomar el camino. Sin embargo, nos dejaron en el albergue un folleto informativo del pueblo, con un plano y los principales atractivos turísticos, entre los que destacan una ciudad romana, un dolmen megalítico y dos castillos.
Para salir del pueblo no es difícil. Hay que buscar la carretera de Zafra y, una vez allí, pedalear algunos metros hasta ver las flechas amarillas. La verdad es que está bien indicado.



Servicios: durante la etapa se atraviesan muchos pueblos que disponen de servicios básicos. Importante ir recargando agua, especialmente si se hace el camino en verano, ya que las subidas continuas con calor te dejan un poco tocado/a.
Lo único que nos extrañó a nosotros era que las cafeterías y bares no estuvieran abiertos por la tarde (me refiero a Extremadura, en las sucesivas etapas nos pasó lo mismo... estamos acostumbrados a encontrar bares y cafeterías abiertos a cualquier hora y, la verdad, nos llevamos una sorpresa en algún que otro pueblo...), así que es recomendable llegar algo de provisiones.
Otra cosa importante que ya comenté en una de las etapas anteriores es confirmar los albergues. Nosotros volvimos a pifiar con Valencia del Ventoso. Aunque realmente no sabíamos que íbamos a parar allí (por habernos perdido, la idea inicial era llegar a Zafra o Santos de Maimona), es importante llevar una planificación de las rutas y saber de antemano dónde vamos a dormir, para confirmar con los albergues disponibilidad (de todas maneras nosotros aún no nos habíamos cruzado con ningún peregrino, pero más adelante, una vez se acerca el camino a Galicia, los albergues están más transitados y hay que tener en cuenta que los caminantes tienen preferencia sobre los ciclistas; así que es importante contactar con los albergues).
Los pueblos por los que pasa esta etapa disponen de los servicios básicos. Además, al circular por carretera, en caso de tener cualquier necesidad podemos rápidamente contactar con alguien que nos ayude.
En concreto, Medina de las Torres dispone de bares, comercios, bancos y cajeros, museo, farmacia y consultorio médico.

Qué ver / qué visitar: A continuación pongo algunos links en los que aparecen los principales reclamos turísticos y culturales de los pueblos de paso:


    •  Arcos de piedra a la llegada a Segura de León, desde la carretera de Fuentes de León






martes, 7 de agosto de 2012

Etapa 2. Valverde del Camino - Aracena

6 de Julio de 2.012

Vaya día D, de Drácula... Todo empezó esta noche. Me picaron todos los mosquitos de Valverde, absolutamente todos. No he dormido más de 4 horas... Me levanto a las 6 am o antes. Aún es de noche, pero no puedo dormir más... además ya no sé si el zumbido en el oído es un mosquito real o de la paranoya ya me lo estoy inventando. Así que arriba, dejo a mi hermano dormir y me pongo a investigar una guía del camino que nos ha dejado Juan Carlos y a escribir en el libro de visitas.
Mi hermano se levanta, desayunamos y salimos a las 8.22 am. ¡Qué frío!

La ruta muy bonita, aunque parece "La noche de los castillos"... ¡Venga atravesar puertas cerradas y caminitos! Hasta Zalamea, bueno, muchas piedras y más o menos trabajoso, pero de Zalamea en adelante, horrible... nuestro primer infierno... Mi hermano con el pajarón, yo muy floja y medio coja. Encima cuesta arriba y más de 35º C. Estamos brutalmente achicharrados.

A mi hermano le ha picado una avispa por el camino y yo, en el cruce de la carretera de Campofrío, me pego mi primer hostiazo... La caída más absurda, como siempre, casi en parado... No se me sueltan las calas y dejo una pierna en el suelo. Encima, cuando llegamos a Aracena tras casi 4 horas de pedaleo y unos 60 kilómetros, llamamos a Cañaveral de León (el supuesto fin de ruta) y nos dicen que no nos pueden acoger allí, que están en fiestas y que la persona responsable del albergue no se encuentra localizada... Triunfando.


En realidad, nos viene hasta mejor, porque mi bro está reventado, yo tengo la pierna dolorida y muy hinchada por la caída y cansancio acumulado (mucho sueño...) y se prevé una tarde muy "fresquita" (léase con ironía... :P se sobrepasan con creces los 35º C).
Así que, destrozados, después de almorzar, nos echamos en el parque de la entrada de Aracena y, tras una siesta callejera reconstituyente (para mi hermano, que se quedó literalmente en trance... vamos, en coma profundo... me dediqué a lanzarle naranjitas a la cabeza y no se inmutaba... mientras, me dedico a buscar dónde pasar la noche) decidimos que lo mejor será quedarnos en Aracena. 




Vamos directamente a la Hospedería Reina de los Ángeles, que regenta el Señor Juan (por cierto, un hombre encantador y un lugar muy cómodo y recomendable), nos duchamos y decidimos ir a dar una vuelta (¡la otra opción es acostarnos del tirón!).
Vamos caminando a 3 km/h y cenamos en un bar junto al ayuntamiento. Bastante cutre, la verdad... pero nuestro estilo! Económico, rico y cantidad... Por 8€ cenados y hasta las trancas... ¿Qué más se puede pedir? Nos vamos al hostal, preguntamos por Juan a ver si pudiéramos verlo antes de acostarnos, pero lleva toda la tarde fuera... así que habrá que esperar a mañana.


RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: 55,5 km.
  • Dificultad: Media/alta
  • Tiempo aproximado: 5 horas


En principio, nuestra etapa iba a ser Valverde del Camino - Cañaveral de León, pero lo cierto es que habíamos subestimado la pendiente ascendente (nuestro primer puertecito de montaña, sin estar aún acostumbrados al peso de las alforjas) y el tremendo calor que hacía por esas fechas. Así que, tras 55,5 km, decidimos dormir en Aracena y dar por finalizada la etapa. Además, no habíamos sido previsores y se nos pasó llamar al albergue de Cañaveral el día antes, así que tampoco hubiera sido posible llegar allí sin sitio para dormir.
Nosotros tardamos unas 5 horas en total, pero paramos varias veces: repostamos en Zalamea, en El Campillo paramos otro rato a ver si nos decían en el ayuntamiento alguna forma de llegar a Campofrío evitando la carretera, luego la caída y en Campofrío fue casi media hora tomándonos un refresco, que no se podía aguantar el calor.
Respecto a la ruta, es una ruta muy bonita. Se atraviesan muchos tipos de paisajes y terrenos. Desde Valverde, el camino sigue el antiguo trazado del tren, así que, aunque ligeramente ascendente, resulta una subida cómoda, al tener una pendiente constante. Lo único malo son las piedras del terreno. Especialmente aquí, entre Valverde y Zalamea, echamos de menos unas ruedas más anchas. El suelo está muy seco y el carril es casi entero de piedras, así que es fácil resbalar y derrapar con el peso de las alforjas. Hay que tener precaución en ese tramo. Además, las muñecas se cargan con facilidad, debido a las vibraciones, así como el cuello y los hombros. Por lo demás, es una ruta para disfrutar, como digo por la diversidad de paisajes y tonalidades y por los cambios de terrenos. 
Personalmente me encantó el tramo de El Buitrón a Zalamea. Los desniveles no son acusados, lo que permite aumentar la velocidad y disfrutar de las pequeñas bajadas de pie y dando saltos. Lo que no gusta tanto son las innumerables puertas y cancelas que hay que cruzar, que ralentizan mucho la marcha y con las que hay que tener cuidado (en muchas anidan las avispas y hay que tener ojito con las picaduras. Nosotros nos llevamos un recuerdo de una de ellas en nuestras propias carnes, que le pregunten a mi hermano...).
Desde El Campillo hasta Minas de Riotinto el camino es fácil, de arena, muy cómodo. A partir de Minas de Riotinto, el camino es la Carretera, que no abandonaremos ya hasta llegar a Aracena.
Sobre la señalización decir que es pésima, por no decir casi inexistente. Tienes que andarte muy espabilado para ver las conchas y/o flechas amarillas (que no abundan precisamente). El primer punto conflictivo es a la salida de Valverde, para localizar el camino. Hay que salir del pueblo por el norte y tras la Casa Hermandad de la Virgen del Rocío (calle de la Virgen del Reposo) encontramos un pequeño camino en bastante mal estado (con escombros y estercoleras alrededor) que poco a poco se ensancha hasta parecerse a los caminos del día anterior.
Seguimos por ese camino y cuando se llega a la carretera N-435, a la altura del cruce de El Buitrón, tendremos que cruzar la carretera y en un caminito que sale de la carretera del Buitrón, a la derecha, encontraremos la concha marcándonos la dirección. Seguimos por ahí sin pérdida. Al poco (a la altura del Club Don Mendo), debemos volver a cruzar la carretera y continuar por el camino. Aunque no veamos flechas ni señales, continuamos recto, atravesando las cancelas que encontremos.
El siguiente punto conflictivo se encuentra a la salida de El Campillo, para encarrilarnos hacia Campofrío. No existen señales, así que hay que coger por la carretera. Ni qué decir tiene que es una carretera nacional con bastante tráfico (también de maquinaria y vehículos industriales) y que por ello hay que extremar la precaución y las medidas de visibilidad.
A unos 6 km de Campofrío, por la carretera A-461, en la subida, una vez pasado el embalse, al poco de empezar el carril de vehículos lentos, encontramos una antigua carretera a la izquierda, con una concha del camino. Con cuidado cruzamos la carretera A-461 y seguimos por ese carril hasta Campofrío. Como pega, la pendiente es curiosa y el firme está regular, pero al menos nos quita del tráfico de la carretera nacional. A nosotros este tramo se nos hace un infierno. Casi las 13.00 pm, con un solano tremendo y un calor insoportable, encima cuesta arriba y sin estar aún acostumbrados a la carga. Hay que ser precavidos y cargar agua en El Campillo, ya que desde El Campillo hasta Campofrío casi todo es hacia arriba.
Desde El Campillo hasta Aracena, de nuevo todo por carretera. Esta vez la nacional todo el trayecto (A-479). Nosotros tuvimos ¿suerte? por la hora que era (casi las 2 de la tarde en pleno julio), así que no había mucho tráfico -no obstante, el calor creo que era peor que el tráfico-. De todas formas, la carretera está bien. Se agradece el tramo de bajada justo al dejar Campofrío, aunque no hay que confiarse porque después de 4 kilómetros, el resto del viaje es cuesta arriba.
Una vez en Aracena, se puede repostar y encontrar todos los servicios necesarios (alojamiento, bares, restaurantes, gasolinera, talleres, cajeros, consultorio médico...), ya sea para pasar la noche ahí o como transición al siguiente pueblo, Cañaveral de León.

Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Zalamea La Real (Km. 65):
    • Casa Rural "La Caldera Vieja", 18km desde Valverde junto al camino. 959 508 200. 10€ para peregrinos.
    • Hostal Restaurante Casa Banda (Zalamea). Precios especiales para peregrinos.
  • Minas de Riotinto (Km. 73):
    • El Ayuntamiento facilita acogida en el polideportivo. Policía 959 590 179.
    • Hostal Restaurante Galán. 959 590 840.
    • Hostal Restaurante Atalaya. 616 486 459.
  • Campofrío (Km. 83):
    • Hostal Restaurante La Espuela. 959 589 121 (Chelo). 15€.
Nosotros dormimos en la Hospedería Reina de los Ángeles. No tuvimos problemas con la reserva ya que como digo, ni nosotros sabíamos que dormiríamos en Aracena. La Hospedería es un sitio enorme, con montones de habitaciones, así que salvo que haya alguna excursión programada, sea fiesta en Aracena o algo similar, no creo que tengo problemas para acoger a peregrinos en momentos puntuales, de todas formas, siempre se puede llamar antes. El director, Juan, es una persona magnífica. Así como la chica de recepción  que se portó con nosotros de lujo. Yo tengo el placer de conocerlo de antes y la verdad es que la acogida que nos brindó fue espectacular, sentirse como en casa es poco! Así que al final me alegré de habernos quedado en Aracena.
Por lo demás, Aracena es un pueblo grande, con todos los servicios necesarios. Recomiendo para comer un bar de esquina que hay en la Calle Blas Infante/Rosario de Cañizares. Es un bar tipo cutrecillo (en realidad es el rollo que nos gusta a mi hermano y a mí! :P), pero que con las mesas en la calle de al lado (junto al ayuntamiento), en una noche calurosa como la que nos tocó, corre un vientecito muy muy agradable... además, las tapas son enormes y a muy buen precio.

Antes de continuar con el resto de etapas, quiero hablar un poco de la Credencial del Peregrino. Es el documento que tienes que comprar en la Asociación de amigos del Camino (yo la recogí allí y creo recordar que me costó 2€) y que marca el Camino según la Ruta escogida. Pues bien, esta credencial hay que ir firmándola y sellándola a lo largo de todo el camino (normalmente en los albergues, aunque también hay bares y restaurantes que te pueden poner el sello), porque es el documento que realmente acredita que sí, que has hecho el camino y que en los sitios donde has sellado se supone que has estado.

Nosotros, con la novedad, la falta de costumbre, los nervios por salir, etc. No sellamos hasta el tercer día... No pasa nada porque quedaban muchos kilómetros (para recibir la Compostela basta con completar 100km si haces el camino a pie o 200km si eliges la bici) de camino, pero nos hubiera gustado tener el sello para decir "Pues sí, ahí dormí yo...". Así que, para que no os pase como a nosotros al principio, recomiendo sellar nada más llegar al albergue o restaurante y ya te olvidas del sello (es más, en albergues del Norte, antes de que te den la llave de la habitación y las sábanas, debes mostrar la credencial para demostrar que, efectivamente, eres un peregrino, así que, del tirón te sellan).

Servicios: tanto Zalamea, Riotinto, Campofrío como Aracena tienen suficientes tiendas y bares como para repostar por el camino. Es difícil quedarse sin agua, al menos hasta Campofrío. De todas formas, con los calores, hay que ser precavido y repostar en cada pueblo agua fresca. El tramo de Campofrío a Aracena, por carretera y de continua subida, se hace largo y duro. Así que es mejor llevar agua y algo de fruta o barritas por si llegan los bajones.
Una vez en Aracena, ya hay de todo (bancos, farmacias, médico, taller...).

Qué ver / qué visitar: A continuación pongo algunos links en los que aparecen los principales reclamos turísticos y culturales de los pueblos de paso:





viernes, 3 de agosto de 2012

Etapa 1. Huelva - Valverde del Camino

5 de Julio de 2.012

¡Comenzamos las andadas! Fede se sujeta al manillar y... arrancamos! Son las 11.15 am, aproximadamente, entre "adioses", "tened cuidadito" y "dadnos un toque cuando os acordéis", dejamos atrás Huelva a a nuestros padres y nos dirigimos hacia... SPRINTER!! :P jejejejje, sí, primera parada en nuestro particular camino de Santiago.. Descambiamos los pedales de mi bicicleta y, tras casi 9 kilómetros de primeros pedales con el viento en contra y con el que nos hacemos al peso de las alforjas, llegamos a Decathlon.
Compramos los pedales mixtos de mi bici y mientras nos los montan, echamos una charlita curiosa con Marta Marín, que iba a empezar a currar allí...
Por fin, a las 13.15 pm, aproximadamente, emprendemos nuestro caminito en principio, rumbo a Fisterra.
¿Cómo vas Fede? Cuack cuack (genial, vamos). Mucho calor y viento en contra.


Llegamos a Trigueros por la Vía Verde Molinos de Agua y decidimos para a almorzar allí.Compramos para bocatas en una tienda y hacemos nuestra primera parada en una plaza a la sombra
Primera impresión, buena. Hace mucho calor. Para mañana nos prometemos salir antes. Pero las piernas responden. No es para tanto, podemos!
Llegamos a Valverde sin problemas por la Vía Verde. Ambos la recordábamos más incómoda. Parece que el balastro está más asentado.
La acogida es toda amabilidad. Nos recibe Juan Carlos, que nos cede su casa de forma totalmente altruista. No damos crédito. En nuestra primera parada nos ceden una casa así, por la cara, sin conocernos de nada...
Nos duchamos, lavamos la ropa y nos vamos a conocer Valverde.
Lo que ahorramos en casa nos lo gastamos en cerveza! Pero genial. Mi hermano, después de tres bares en los que nos clavan, liga con la camarera del bar que, por fin, era el nuestro!! Cervecería Andén de la Estación: Cruzcampo fresquita, tapas buenas y baratas y le debo un helado a mi hermano! :( Ha conseguido pagar sin problemas con un billete de 100€... si es que se tiene ganada a la camarera... jejejejej
Estamos cansados en el fondo, nos despedimos de Valverde, le doy un beso de buenas noches a Fede y... mañana será otro día!
Sigo buscando mi camino, rumbo a la Etapa 2. Buenas noches mundo!!



RESUMEN DE LA RUTA:

  • Distancia: 46,04 km.
  • Dificultad: Baja
  • Tiempo aproximado: 2,5 horas - 3 horas


Etapa sin dificultades. Únicamente la salida de Huelva, hay que tener cuidado con el tráfico. Nosotros no comenzamos el camino exactamente por donde estaba indicado (por la Rivera), sino que tomamos la Vía Verde de los Molinos de Agua porque tuvimos que ir a Decathlon. 
La Vía Verde no tiene pérdida hasta Valverde. Está perfectamente señalizada y el firme es bueno. Se puede llegar perfectamente con bici mixta o de montaña.
Al pasar por Trigueros y Beas no hay problemas de aprovisionamiento, únicamente es relevante el calor. 

Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Huelva (Km. 0):
    • Albergue de Huelva. Avda. Marchena Colombo, 14. 959 650 010 (Necesario carnet de alberguista).
    • Hotel Costa de la Luz. Precio especial peregrinos. 959 256 422.
  • Trigueros (Km. 19):
    • El Ayuntamiento facilita acogida en el polideportivo. Policía 959 305 076.
    • Hostal Plazoleta, calle Labradores, 54. 959 306 442. 15€.
  • Valverde del Camino (Km. 46):
    • Casa de Juan Carlos (avisar el día antes). 679 180 773
    • Hotel Montearoma. 959 552 729
Nosotros nos quedamos, como hemos dicho en el diario, en Valverde del Camino, en la casa de Juan Carlos. Lo llamamos el día antes y lo confirmamos durante el camino. Desde aquí quiero volver a agradecerle su humanidad y su hospitalidad. Es una casa grande donde se pueden alojar varios peregrinos. Dispone de cocina, baño y patio donde dejar la bici.

Servicios: tanto Trigueros, Beas como Valverde tienen suficientes tiendas y bares como para repostar por el camino. No escatimar con el agua, especialmente en verano, ya que el camino la mayor parte del tiempo discurre por terrenos despejados donde incide mucho el sol. También hay gasolineras para lavar las bicis, así como taller y cajeros automáticos.

Qué ver / qué visitar: A continuación pongo algunos links en los que aparecen los principales reclamos turísticos y culturales de Trigueros y Valverde.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Mi particular Camino de Santiago

Bueno bueno bueno... parece mentira pero ha pasado ya casi un mes que nos fuimos a emprender esta particular cruzada... Atravesar España de Sur a Norte a lomos de nuestras bicicletas, hasta llegar a Santiago de Compostela, a la vieja usanza, desde la puerta de casa y sin más equipaje que lo puesto...
Muchos no dieron crédito, la mayoría no apostaba un céntimo a que lo haríamos... Yo estaba segura que podría, a pesar de los momentos de bajón -que los hubieron, y muchos-; mi hermano, en ningún momento se planteó lo contrario... así que allí nos plantamos en quince jornadas, dos semanas justas desde que salimos de nuestra tierra un 5 de Julio de 2.012... El 19 de Julio, sobre las 17.00 pm estábamos, extrañamente perdidos, en la plaza del Obradoiro. Y sí, digo extrañamente perdidos porque fue una sensación rara, una sensación como de aquí estoy y... ¿AHORA QUÉ? No sé si me entenderéis... después de todo el cansancio acumulado, el esfuerzo, el calor, las caídas, las risas, las broncas, todo... después de todo, ahí estaba el fin, lo que parecía tan lejano e inalcanzable, ahí estaba... habíamos llegado y bueno... ¿qué hacer? Nos quedamos como atontados, como saturados de información... Un poco inexplicable en palabras. Y es que nuestros motivos no eran religiosos, por eso, podíamos comprender el fervor del resto de peregrinos que se echaban a llorar al llegar a la puerta de la catedral... Pero nosotros nos quedamos estáticos... Al menos para mí era un reto, era un afán de superación y una búsqueda activa lo que me llevaba a Santiago, así que, una vez que estuve allí, no sabía qué hacer...

Pues bueno, como muchos sabréis, una de las cosas que me propuse en esta odisea era ir escribiendo un cuaderno de Bitácora, un diario en el que ir anotando cada cosa que se me pasara por la cabeza, cada anécdota digna de recordar, cada pueblecito con encanto, cada pensamiento ilógico... No lo he releído desde entonces, así que realmente no sé ni a qué me voy a enfrentar! Solo puedo decir de antemano que fue una labor difícil. Llegábamos reventados a los albergues y, entre estirar, asearnos, lavar la ropa, cenar y charlar con los peregrinos o con la gente -maldito wasap...! XD- se me iba el tiempo y no me daba tiempo a escribir mis impresiones. Pero bueno, entre lo que haya escrito y las fotos, espero que quede un bonito recuerdo de una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Cada día iré actualizando el diario por etapas, con la transcripción íntegra del diario original y luego el reportaje fotográfico y todas las impresiones posteriores que se me ocurran... Quiero también poner los perfiles de cada etapa y la información técnica de las rutas (estado de los caminos, señalización, albergues existentes, dificultades, etc.), para que no quede ésto solo como un diario emocional, sino como el verdadero cuaderno de Bitácora que era mi intención desde el principio y una auténtica guía de nuestro particular Camino de Santiago: "De Huelva a Santiago por la Ruta Mozárabe". Así que, estaos atentos a cada entrega!! ;)


Gracias a mi hermano Andrés por embaucarme en este proyecto  -locura del momento-.

sábado, 28 de abril de 2012

Torrijas ligeras!

Bueno, al igual un poquito tarde, pero voy a insertar la receta que va a inaugurar la categoría: Torrijas caseras, receta de mi madre... mmmmmm!! riquísimas!!
Lo cierto es que no suelen gustarme los dulces que no llevan chocolate... pero en Semana Santa tengo que hacer una enorme excepción... me encantan las torrijas, pestiños, hornazos, es inevitable.
Pero bueno, aparte de esto, como dietista, he de decir que los dulces de semana santa, obviamente, tomados con moderación y siempre caseros, no solo no son malos, sino que por el contrario, son bastante saludables y pueden incluirse sin miedo ni remordimientos dentro de una dieta variada y equilibrada (obviamente siempre que no se padezca sobrepeso, diabetes o cualquier otra patología que impida o restrinja el consumo de dulces); además, en esta época, estos dulces son ricos en ácidos grasos poli y monoinsaturados (de las almendras y aceite de oliva empleados en su elaboración, fundamentalmente) y con azúcares simples como la miel que, personalmente, la prefiero al azúcar (y de la cual ya hablaremos en algún que otro post). 
De todas formas, me propondré dar algunos consejos siempre en cada receta para tratar de hacerla más ligera alterando lo más mínimo o nada, a ser posible, el sabor original de la receta que se trate ;D
Pues bien, sin más preámbulos, me adentro en la elaboración de las riquísimas torrijas.

Para hacerlas (salieron unas 40 o así) necesitamos: 2 barras de pan rústico, mejor asentado de uno o dos días antes; 5-6 huevos, vino dulce, canela, aceite de oliva virgen y miel.

En primer lugar, cortamos el pan en rebanadas de unos 2 centímetros, aproximadamente.
Una vez tenemos el pan, cogemos dos platos, uno donde batiremos los huevos enteros, y otro para mezclar el vino dulce con la canela. 
Aquí tengo que hacer un inciso. Yo siempre utilizo vino dulce, así que ya no tengo por qué poner más azúcar, entre el vino y luego la miel, ya tienen bastante dulzor; ahora bien, si alguien quiere poner otro vino y añadirle azúcar, puede hacerlo... Está en cada uno.
Colocamos una sartén grande (yo utilizo el wok!! si los japoneses supieran el otro uso que le doy a su emblemática olla... :O) con abundante aceite de oliva virgen al fuego. Mientras, vamos pasando los trozos de pan primero, por el vino mezclado con canela, empapuchando bien el pan, que quede bien remojado, para que luego las torrijas no queden resecas por dentro, que para mi gusto es lo peor...; y luego por el huevo batido, procurando que queden bien empapadas.
Vamos friendo por tandas en el aceite bien caliente hasta que queden doraditas y las colocamos sobre una bandeja sobre papel absorbente para que escurran bien todo el aceite sobrante (recomiendo cambiar el papel al cabo del tiempo, porque sueltan bastante aceite, así conseguiremos torrijas menos aceitosas y por consiguiente, menos calóricas).

Ahí, friéndolas.
Una vez fritas todas, cogemos la miel y la rebajamos con un poco de agua (un dedito o dos, no más. Podemos meterla un rato en el microondas para que queden mezcladas).
En el mismo wok o en otro recipiente limpio vertemos la miel y la calentamos a fuego lento. Cuando esté bien caliente, pero siempre a fuego lento, vamos introduciendo las torrijas, dejándolas unos segundos de cada lado para que se impregnen bien en la miel.
Sacamos con cuidado y listas!! Se dejan enfriar en una bandeja y se guarda la miel en un tarro para ir bañando las torrijas a medida que se queden secas con los días (si es que aguantan!! ;D).


Bueno, y este es el resultado de mis torrijas... Espero que os guste!


Por último, un comentario nutricional. Aunque es cierto que las torrijas son un dulce calórico (no olvidemos que la repostería frita acumula muchas calorías procedentes en su mayor parte del aceite de la fritura), hay que indicar que, en su defensa, esas grasas son cardiosaludables. 
No obstante, se recomienda su consumo moderado siempre dentro de una dieta equilibrada y en raciones medianas, especialmente en estas fiestas en las que somos muy propensos a cometer abusos con la comida y la bebida.
Sin embargo, si su elaboración es casera, podemos asegurar un adecuado aporte de hidratos de carbono complejos (del pan), una buena fuente de proteínas de alto valor biológico (el huevo) y una excelente (aunque en mayor o menor medida excesiva) fuente de grasas monoinsaturadas cardiosaludables. Esto las hace un buen alimento para jóvenes y deportistas (proporcionan bastante energía e hidratos de carbono) y para el resto de la población que, en general, no tiene ningún problema que le impida llevar una dieta variada y equilibrada, siempre como digo, en raciones moderadas y con un consumo responsable. De nada sirve lanzarse a la elaboración de las súper torrijas ligeras y zamparse una después de almorzar, cuando para la merienda te vas a tomar un trozo de hornazo con un buen vaso de chocolate y antes de dormir te metes entre pecho y espalda un pestiño!! Así, por pequeños o ligeros que los hagas, no te quepa la menor duda de que engordarás, sin piedad!
Finalmente, para que nos hagamos una idea, según las cantidades que empleé para la elaboración de mis 40 torrijas, el valor nutricional de una unidad es el siguiente:

1 unidad = 60 g, aproximadamente (a mí me gustan que salgan pequeñitas)

Energía = 175 kcal
Proteínas = 3,3 g
Hidratos de Carbono = 18,4 g
Grasas = 9,8 g

Por último, unos consejos para conseguir unas torrijas más ligeras:
- No añadir azúcar al vino, puedo asegurar que con el dulzor del propio vino dulce y la miel que las baña ya quedan espectaculares!
- Escurrir bien sobre papel absorbente las torrijas después de freírlas y empapucharlas bien de vino y huevo, para que al freírlas no absorban más aceite del que necesitan para freírse.
- Rebajar la miel con un poco de agua, esto además de ayudar a que se enmelen bien, las hace más ligeras y menos pegajosas, lo que a mi gusto es una gran ventaja...

Espero que las disfrutéis.