Mostrando entradas con la etiqueta Nutrición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nutrición. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de febrero de 2014

ECOLOGÍA EN EL MENÚ: COCINAR PARA BEBÉS

¡Hola!

¡Por fin iniciamos charlas formativas en La Tienda de la Abuela!
Dentro del proyecto de la tienda queremos ir más allá de la simple venta de productos, como consumidores responsables todos necesitamos información sobre hábitos de alimentación saludables.
Hemos pensado que iniciar charlas formativas periódicas adaptadas a la demanda de nuestros clientes. Queremos empezar dirigiéndonos a los padres que tienen hijos y que se preocupan de la alimentación de sus bebés, esta influirá decisivamente en su desarrollo futuro.
Los detalles de la sesión formativa son:
Título "ECOLOGÍA EN EL MENÚ: COCINAR PARA BEBÉS"
día: SÁBADO 22 de FEBRERO
horario: 11:30 h. - 12:30h.
ponente: Cristina Borrero - asesora nutricional (podéis curiosearme un poco aquí en mi blog, soy yo XD)

Descripción: esta charla informativa trata de acercar los alimentos ecológicos a las familias con niños, explicando las ventajas de una alimentación natural, aportando ideas sobre platos y preparaciones y mostrando que otro modelo de alimentación es posible.

La charla se impartirá en la sala multifuncional de la propia tienda con un aforo limitado. Se requiere confirmación de asistencia. Por ser una nueva actividad esta primera sesión será gratuita. 
Queremos que seáis los protagonistas de nuestras charlas y para ello necesitamos saber vuestra opinión, aquí os dejamos un listado de posibles contenidos y de vuestras preferencias de horarios. Si pudierais, aunque sea de forma esquemática, decirnos a cual os gustaría asistir (podéis responder marcando una X) ¡La que tenga más votos será la próxima!

- ALIMENTACIÓN ECOLÓGICA PARA DEPORTISTAS

- ME SIENTA MAL EL PAN, HARINAS, ETC ¿SOY CELIACO? ¿HAY VIDA DESPUÉS DEL GLUTEN?

- AZÚCAR - ENEMIGO Nº 1 

- LAS GRASAS A EXAMEN: NO TODAS LAS GRASAS SON IGUALES

- TENTEMPIÉS SALUDABLES

- CONSUMO DE CALCIO SIN LECHE ¿ES POSIBLE?

- INTOLERANCIA A LA LACTOSA

- OTRO TEMA:____________________

PREFERENCIA DE HORARIOS:
- lunes a viernes por la mañana
- lunes a viernes por la tarde
- sábado por la mañana
- otro horario:____________

¡Esperamos os resulten interesantes y esperamos vuestras respuestas!

domingo, 5 de enero de 2014

A los tres chocolates!!

Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos... Y se han enterado que quieres empezar bien, así que te traen esta tarta... [Oé], con menos azúcareeeees...!!!

Jejejeje, después de esta introducción que, os pediría, entonarais un poco al leerla ;-) os doy los buenos días y os regalo lo que os prometía hace unos días: La reina de las tartas de chocolate con alguna que otra modificación que, os aseguro, no modificará para nada el sabor y mucho menos vuestros propósitos de año nuevo - sí, sí... ya sabemos, que si empiezo la dieta, me apunto al gimnasio, me echo cremitas...-.

TARTA 3 CHOCOLATES “ESPECIAL”
Ingredientes (Para una tarta bastante grande (salen unas 15 raciones hermosas):
- 2 briks de nata líquida para montar (400 ml)
- 350 ml de leche evaporada
- 750 ml de leche desnatada
- 3 sobres de cuajada
- 150 gramos de chocolate blanco
- 150 gramos de chocolate con leche
- 150 gramos de chocolate negro
- 1 cucharada sopera de azúcar (yo empleé azúcar moreno)
- Opcional: para la base (se puede hacer sin ella, en plan flan grande) puedes emplear galletas maría molidas que mezclarás con un poco de mantequilla hasta formar una masa (para la valoración, supondremos 150g de galletas maría y 50 g de margarina ligera)


El procedimiento es bien sencillo. Repetiremos la operación 3 veces, una con cada tipo de chocolate. Es importante buscar un molde desmontable y que no se pegue, para que al sacar la tarta quede bonita y se identifiquen correctamente las 3 capas.
En primer lugar, si vamos a poner base machacamos las galletas con la margarina hasta obtener una masa con la que forraremos el fondo del molde. A continuación, mezclamos la nata con la leche evaporada (con mucha menos grasa y calorías que la nata para montar) y vertemos 250 ml de esta mezcla en un cazo a fuego bajo. Añadimos también 250 ml de leche desnatada, un sobre de cuajada y 150 gramos de chocolate negro a trozos. En la receta original incorporamos a cada mezcla 50 gramos de azúcar. En mi caso, yo solo utilicé una cucharada sopera de azúcar moreno en esta primera capa, la de chocolate negro, que es la que supuse que quedaría mejor con un poco más de dulzor, el resto de capas con el azúcar propio del chocolate, tenían bastante.
Disuelves todo bien hasta obtener una crema espesita y viertes sobre la capa de base (de galletas o cereales). Siguiente paso, al frigo.
Después de una hora más o menos, volvemos al cazo, a empezar una nueva capa, esta vez de chocolate con leche. Vertemos los 250 ml de nata y leche evaporada, la leche desnatada, el sobre de cuajada y el chocolate troceado y, de nuevo, a fuego muy lento, deshacemos y esperamos que espese un poco.
Con mucho cuidado y ayudándonos de una cuchara al revés (para evitar que la mezcla caliente perfore la capa que ya teníamos en el molde y se mezclen las capas) vamos vertiendo poco a poco de forma uniforme la nueva mezcla sobre la que teníamos y, de nuevo, vuelta al frigo.
Por último, repetimos la operación con el chocolate blanco y volvemos a enfriar. Esta vez unas 4-5 horas hasta que la tarta esté completamente cuajada.
Al desmoldar podemos adornar con virutas de chocolate, fideos de colores o simplemente nada, de por sí es un espectáculo de tarta, y el resultado, seguro que no os defraudará.








































Y ahora a lo que nos interesa... ¿Que cuánto ganamos con esta modificación que seguro que a más de uno deja indiferente? Pues os cuento, la receta original llevaba 750 ml de nata para montar (según nuestra variante solo emplearemos 400 ml de nata y 350 ml de leche evaporada), 750 ml de leche entera (nosotros empleamos leche desnatada), 150 g de azúcar (frente a los escasos 25 gramos que le puse de azúcar moreno) y 50 g de mantequilla para la base que yo voy a valorar con 50 g de margarina ligera.

Veamos en un cuadro la variación de nutrientes desde la receta original a la que hemos modificado:

Porción de 150 gramos
Receta original
Receta modificada
Kcal
473 kcal
372 kcal
Proteínas (g)
5,7 g
7,6 g
Hidratos de carbono (g)
39 g
32,2 g
Azúcares Simples (g)
33,1 g
26,3 g
Grasas (g)
32,2 g
23,2 g
Grasas saturadas (g)
19 g
13,2 g


Como vemos, las diferencias son notables. Aunque no deja de ser un dulce que recomiendo que se consuma de forma ocasional (por su contenido en azúcares simples y grasas), con las diferencias introducidas bajamos en 7 gramos la cantidad de azúcares simples totales (por ración) y 9 gramos de grasas, de las cuales saturadas serían 6 gramos (por ración de tarta).
Y como a nadie le amarga un dulce y como dice el refrán “una vez al año no hace daño”, os animo a que con modificaciones puntuales como éstas, vayamos cambiando el chip a la hora de hacer nuestros dulces un poquito más sanos, porque con pequeños gestos como éste y con pequeñas cositas, al final ganamos en salud y en bienestar.
Y nada más, ¡¡que paséis un feliz día de Reyes y que os traigan muchos regalitos!! Y si os animáis a hacer la tarta que os dejo, ¡¡mensajito por fa!!


Comentarios, dudas y cositas que me queráis preguntar, ¡un poco más abajo! ¡Nos leemos pronto! Besitos.


domingo, 6 de octubre de 2013

La cerveza a examen

¡¡Buenas tardes!!

He escrito un artículo analizando la cerveza para la revista MíraLES
Os ayudará a responder algunas preguntas que seguro que más de uno se plantea: ¿Realmente engorda tanto? ¿Nos aporta algo aparte de tripita?
Puedes leerlo haciendo click aquí
¡¡No te lo pierdas!!


miércoles, 24 de julio de 2013

Mitos de nutrición

Buenos días!!
Si queréis echarle un vistazo a mi artículo sobre diez mitos comunes de nutrición para la revista MíraLES con la que estaré colaborando de ahora en adelante, podéis encontrarlo aquí.

Espero que os ayude a encontrar algunas respuestas!

martes, 4 de junio de 2013

Calabacines luna rellenos de bechamel de salmón. Análisis nutricional (2)

Continuando con la entrada anterior, como os prometí, os dejo el análisis nutricional de los calabacines rellenos de bechamel de salmón. Vamos allá!

ANÁLISIS NUTRICIONAL

Desde el punto de vista de la nutrición, hay que decir que el plato que elaboramos hoy constituye un plato bastante completo en cuanto a calidad de nutrientes.
Por una parte, encontramos las vitaminas, minerales y fibra de los calabacines y verduras; la proteína de alto valor biológico del salmón y sus importantes ácidos grasos poliinsaturados; el calcio y minerales de la leche y los hidratos de carbono complejos de la harina. Además, si empleamos aceite de oliva virgen extra tendremos un plus de grasas cardiosaludables (en este caso, ácidos grasos monoinsaturados).

No obstante, pasaremos a ir analizando poco a poco la receta desde el punto de vista nutricional.

En primer lugar, comentar que el plato en sí no correspondería a un plato único (según la receta elaborada corresponde un calabacín por persona, ración más que suficiente como primer o segundo plato, pero nutricionalmente incompleta), necesitaríamos complementarlo con algo más de hidratos de carbono y proteína. Una buena idea de cara al verano sería presentarlo con una ensalada de arroz o pasta, en la que no deberían faltar verduras crudas como lechuga, tomate, pepino, apio, pimientos... y algo de proteína (pechuga de pavo o pollo, atún o caballa en aceite, huevo cocido o incluso taquitos de queso). Si la idea de la ensalada no acaba de llenarnos, os dejo otras opciones para completar el menú:
  • Ensalada de tomate y ajo aderezada con orégano y vinagre de Módena, un trozo de pan (mejor integral) y un yogur con fruta de postre.
  • Gazpacho con trozos de jamón serrano y huevo cocido, trozo de pan (mejor integral) e infusión.
  • Crema o sopa de verduras con algo de proteína  (pechuga de pavo o pollo a la plancha, huevo cocido o queso), trozo de pan (mejor integral) e infusión.
  • Puré de patatas, trozo de pan (mejor integral) y yogur.
Os dejo a continuación el valor nutricional de una ración (1 calabacín) y pasamos a comentarlo:



% CDR
Energía (Kcal)
239
11
Proteínas (g)
13,4
17
Hidratos de carbono (g)
13,1
4
Azúcares simples (g)
6,8
15
Grasas (g)
14
19
Saturadas (g)
2,7
16
Monoinsaturadas (g)
7,2
20
Poliinsaturadas (g)
2,3
9
Colesterol (mg)
22,1
7
Fibra (g)
3,3
13
VITAMINAS Y MINERALES
Vitamina B1 (mg)
0,24
22
Vitamina B2 (mg)
0,26
20
Niacina (mg)
6,9
46
Ácido Fólico (µg)
57,9
15
Vitamina C (mg)
20,9
35
Vitamina A (µg)
78,4
10
Vitamina K (µg)
26,9
45
Vitamina D (µg)
3,9
78
Calcio (mg)
112
9
Hierro (mg)
1,5
15
Fósforo (mg)
227
32
Magnesio (mg)
46,4
12
Potasio (mg)
586
29,3
Yodo (µg)
22,7
15

* CDR para un adulto de complexión media, actividad ligera y con un requerimiento nutricional total de aproximadamente 2.000 kcal /día (no hay que olvidar que estos requerimientos son meramente teóricos e informativos, para calcular los requerimientos individuales habría que atender a factores como la edad, el sexo, el nivel de actividad, etc.).

Como vemos, la receta en sí es bastante nutritiva y ligera. Por ejemplo, se alcanzan niveles de casi la mitad de los requerimientos diarios de vitamina K o B3 (niacina), un tercio de los requerimientos de vitamina C, potasio y fósforo, una quinta parte de vitamina B1 y B2, casi el 80% de las necesidades de vitamina D (necesaria para la correcta asimilación y regulación del calcio) y alrededor del 10-15% del resto de nutrientes. Por tanto, haciendo una buena elección del resto de alimentos que acompañarán la pauta diaria, sería bastante fácil  asegurarnos el aporte correcto de todos los nutrientes esenciales.

Respecto al valor calórico, como digo, la ración es bastante ligera. Sin embargo, podría aligerarse algo más, empleando por ejemplo leche desnatada en lugar de semidesnatada y controlando un poco más el nivel de aceite de oliva o la cantidad de bechamel.
En el cálculo de las calorías no se ha tenido en cuenta el empleo de taquitos de queso para gratinar (aportando grasas -mayormente saturadas, en mayor o menor medida, dependiendo del tipo de queso-, proteínas y minerales -calcio, fósforo, magnesio...-) ni la posibilidad de adornar con trocitos de nueces o frutos secos picados (que aportarían al plato calorías en forma de grasas cardiosaludables, fundamentalmente ácidos grasos poliinsaturados, fibra y minerales, como el fósforo o el magnesio).

Así pues, podríamos diseñar distintas variaciones del menú con múltiples posibilidades: si por ejemplo, queremos incluir nuestros calabacines en una dieta hipocalórica de control de peso, elegiríamos una ensalada variada de primer plato con una fuente de proteína de alto valor biológico (pechuga de pavo, huevo cocido, atún al natural... son algunos ejemplos) y una infusión digestiva de postre (podríamos acompañar con un trozo de pan integral estudiando las calorías totales del menú diario). 
Si fuera una pauta muy restringida en grasas y calorías (por problemas vasculares por ejemplo o dislipemias) podríamos modificar la receta, empleando lácteos desnatados, controlando la cantidad de aceite e incluso empleando otro pescado con menor contenido graso, como la merluza o el bacalao.

¿Que por el contrario necesitamos una pauta energética, saludable y equilibrada, apta para deportistas, embarazadas, adolescentes o convalecientes? Fácil, podremos enriquecer el plato con el queso gratinado o los frutos secos, incorporar un primer plato energético y saludable como una ensalada de arroz con vegetales crudos y trozos de pechuga de pavo a la plancha, un trozo de pan integral y una fruta de postre.

Como digo, las opciones son múltiples! Basta con echarle imaginación y podremos incluir nuestros calabacines en cualquier menú que se tercie... No hay excusas...

Y ahora, a lo que vamos, ¿qué nos aportan los ingredientes más característicos que empleamos?

  • Calabacín: es una de las hortalizas más comunes y consumidas en nuestro país. Ya la conocían los egipcios, griegos y romanos, aunque fueron los árabes quienes impusieron su cultivo en la península. De carne blanca y sabrosa, hay que indicar que su mejor época para el consumo se da entre junio y septiembre. Es importante elegir ejemplares firmes, compactos y sin manchas en la piel. Aunque pertenece a la misma familia que la calabaza, el calabacín posee características propias que los diferencian: fundamentalmente se componen de agua, hidratos de carbono y pequeñas cantidades de grasa y proteína. Es una fuente moderada de fibra, lo cual, unido a su bajo aporte calórico (29,5 kcal /100 gramos), lo hace un alimento ideal en regímenes hipocalóricos. Respecto a las vitaminas y minerales que aporta, destaca la presencia de folatos (6 mcg /100 g), fundamentales en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos; cantidades discretas de vitamina C (10 mg /100 g), antioxidante y que interviene en la formación y el mantenimiento de estructuras corporales, colágeno, glóbulos rojos, aumenta la absorción de hierro de los alimentos y la resistencia frente a las infecciones; y de vitaminas del grupo B (B1, B2 y B6), aunque en pequeñas cantidades.
    Respecto al contenido de minerales, destaca el contenido en potasio (400 mg /100 g), necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y la contracción muscular, además de intervenir en el equilibrio hídrico dentro y fuera de la célula; magnesio (16 mg /100 g), que participa en la formación de huesos y dientes, mejora la inmunidad, posee suaves efectos laxantes e interviene en el correcto funcionamiento del intestino y sistema nervioso y muscular; y pequeñas cantidades de fósforo y hierro.

    Además de todo lo anterior, el calabacín es rico en mucílago, un tipo de fibra soluble que suaviza y desinflama las mucosas del aparato digestivo.
  • Cebolla y /o cebolla fresca: pertenecen a la familia de las Liliáceas, todas ricas en aceites esenciales sulfurados muy volátiles y picantes. Aunque se encuentran disponibles prácticamente todo el año, su mejor época de consumo se da durante la primavera. En España se distinguen prácticamente dos tipos, la cebolla dulce o cebolla fresca, popularmente comercializada en manojos y de sabor más suave y dulce que el bulbo tradicional -lo que las hace muy apetecibles en ensaladas y picadillos-; y la cebolla de cocinar, con un bulbo grande y de sabor más fuerte. Se encuentran fundamentalmente en dos colores, blanco y morado.
    Los mejores ejemplares son aquellos firmes, hay que descartar aquellas que estén blandas al tacto, presenten manchas o estén pasadas.

    La cebolla es un alimento que presenta un escaso valor calórico (25,5 kcal /100 g), ya que posee un alto contenido en agua. Constituye una buena fuente de potasio (180 mg /100 g), calcio, hierro, magnesio y fósforo. Minerales reguladores y responsables de la transmisión del impulso nervioso, la generación de estructuras corporales y la contracción muscular. Aunque hay que indicar que el aporte de calcio y hierro de los alimentos vegetales no se absorbe tan bien como el de aquellos de origen animal.
    Respecto al contenido en vitaminas, destaca la presencia de vitaminas del grupo B, fundamentalmente folatos (7 mcg /100 g), y cantidades discretas de vitaminas C y E, ambos potentes antioxidantes.
    Además de lo anterior, la cebolla es tan sana por su presencia en antioxidantes, destacando los flavonoides y compuestos sulfurados, que aportan a la cebolla su sabor y olor característicos.
  • Salmón: pescado azul de cuerpo alargado y carne rosácea. Algunos ejemplares pueden llegar a pesar hasta 36 kg y suelen vivir en aguas frías saladas, aunque se trasladan a lo largo de su vida al agua dulce para desovar. Es un pescado graso que aporta unos 11 g de grasa por cada 100 g de carne, aunque es un tipo de grasa cardiosaludable, rica en omega-3 (disminuye el colesterol y triglicéridos plasmáticos y aumenta la fluidez de la sangre, lo cual es útil frente a trombosis y formación de coágulos). Al igual que el resto de pescados, constituye una fuente ideal de proteínas de alto valor biológico (20,2 g /100 g). Destaca también por su aporte de vitaminas del grupo B (B2, B3, B6, B9 y B12), importantes mediadores metabólicos y del sistema inmune y nervioso; vitamina A (13 mcg /100 g), que contribuye al mantenimiento, creación y reparación de la piel, mucosas y otros tejidos; vitamina D (8 mcg /100 g), reguladora de los niveles de calcio en sangre y fundamental para la correcta asimilación y absorción de este mineral y minerales como el magnesio (27 mg /100 g) y el yodo (37 mcg /100 g), indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, el crecimiento del feto y el desarrollo del cerebro.

    Por contra, el contenido en purinas (que en el organismo se transforman el ácido úrico) del salmón lo hacen desaconsejado para personas con problemas de hiperuricemia o gota.
    Además, al ser un pescado atractivo, por su color y sabor, y tener pocas espinas, lo convierten en una buena alternativa para incorporar pescado en la dieta de los más pequeños y de aquellas personas reacias a consumir pescado.
  • Leche: líquido de color blanco que comenzó a consumirse para la alimentación humana desde el momento en que el ser humano comenzó la vida sedentaria.
    La de consumo más frecuente se obtiene de la vaca y principalmente distinguimos tres variedades, en función de la cantidad de grasa que aporten: entera, semidesnatada y desnatada. La leche entera presenta el mayor contenido en grasa láctea, con un mínimo de 3,2 g de grasa por cada 100 g de leche. Este tipo de leche presentará, por tanto, unos valores mayores de calorías, grasas y colesterol que la leche desnatada o semidesnatada. Para esta receta se empleó leche semidesnatada, que es aquella que presenta un contenido de grasa entre 1,5 - 1,8 g /100 g de leche. Su sabor es menos intenso y al disminuir la cantidad de grasa, disminuye inevitablemente la cantidad de vitaminas liposolubles, especialmente A y D (aunque normalmente las leches semi y desnatada se enriquecen posteriormente al desgrasado para tratar de compensar la pérdida vitamínica).
    La leche es un alimento rico en agua, grasa (en función del tipo de leche. Estas grasas corresponden, fundamentalmente, a ácidos grasos saturados y colesterol), hidratos de carbono (principalmente lactosa), proteínas (caseína, lactoalbúminas y lactoglobulinas), y cantidades moderadas de vitaminas A y D (como digo en función del tipo de leche), vitaminas del grupo B (B1, B2, B6 y B12) y minerales como el calcio, el magnesio, zinc y el fósforo.
    Consumida con moderación, la leche es un buen alimento, rico en proteínas y minerales formadores de huesos y dientes (lo que la ha hecho tradicionalmente un alimento popular y de consumo extendido entre niños, adolescentes y mujeres pre y menopáusicas). Sin embargo, en el caso de seguir dietas bajas en grasas o con un aporte reducido en éstas, sería recomendable cambiar el consumo a leche desnatada, en vez de semidesnatada o entera.
    La otra gran desventaja de la leche es la alergia y /o intolerancia a la misma. Distinguiremos la alergia a la leche, como la hipersensibilidad a las proteínas de la misma (en este caso la solución es evitar la leche de vaca y sustituirla por productos libres de la proteína de ésta -leches hidrolizadas, bebidas y postres vegetales enriquecidos, etc.-); mientras que la intolerancia a la lactosa se define como la incapacidad para digerir la lactosa (el azúcar de la leche), debido a la ausencia o incapacidad de las enzimas digestivas encargadas de dicha función. En este caso, la solución sería dejar de aportar lactosa a la dieta, suprimiendo la leche de la alimentación y otros derivados lácteos.
  • Aceite de oliva virgen extra: es una grasa vegetal que se extrae triturando la aceituna, para obtener una pasta a la que posteriormente se aplica una presión en frío para obtener el aceite.
    En función de la cantidad de ácidos grasos libres (grado de acidez) y según las características del fruto, su calidad y suavidad de sabor será mayor o menor, distinguiéndose aceite de oliva virgen (extra, fino y corriente,se diferencian en el grado de acidez), refinado, puro de oliva o simplemente de oliva (es el más común en el mercado) y orujo (es el de peor calidad, se obtiene aplicando disolventes a la torta que queda tras la extracción).
    Dentro de los diferentes tipos de aceite de oliva, el virgen y el puro de oliva, son los más ricos en vitamina E (antioxidante natural y protector cardiovascular, al evitar la oxidación de lipoproteínas transportadoras de colesterol en sangre) y fitosteroles (cuya propiedad fundamental es que bloquean la absorción de colesterol a nivel intestinal). Aunque todos destacan por su elevado aporte de grasa monoinsaturada (principalmente, ácido oleico, que aumenta los niveles de HDL -colesterol bueno- en sangre).
    A pesar de sus increíbles beneficios, el aceite no deja de ser una sustancia altamente calórica: aporta 90 calorías por cada 10 gramos (una cucharada sopera rasa). Por tanto, habría que limitar su consumo (limitar y no descartar, salvo patología que requiera un control muy preciso de aporte lipídico) en aquellas personas que quieran controlar su peso o que deban llevar una dieta baja o controlada en grasas.
Por último, para finalizar la entrada, voy a dejar algunas ideas para convertir la receta de hoy en un plato vegetariano. Podemos elaborar exactamente la misma receta sustituyendo el salmón por tofu, por ejemplo, y la leche de vaca por leche de soja. No obstante, os dejo otras opciones:
  • Se puede hacer un relleno de arroz y frutos secos, haciendo un salteado con cebolla, pimientos de colores y frutos secos como pasas, nueces, almendras o piñones, y aromatizar con un toque de curry.
  • También se podrían rellenar con tofu, de igual forma, incorporándolo a un salteado de calabacín y verduritas.
  • Se pueden rellenar en crudo, a modo de ensalada, con vegetales como tomate, pimiento, zanahoria, brotes, maíz... y añadiéndole arroz cocido, tofu a la plancha, pasta cocida...
  • Si nos decantamos por el trigo, podemos hacer un relleno de cuscús con verduritas o semillas, por ejemplo pimientos de colores, espárragos y champiñones y espolvoreado con piñones...
  • Respecto a la bechamel, se puede elaborar de igual forma empleando leches vegetales, de soja, avena, arroz, etc. Igualmente la harina de trigo puede sustituirse por harina de otros cereales (o harinas de cereales integrales), variando los sabores y texturas del plato.
Las ideas aquí vuelven a ser infinitas, con un poco de imaginación y tiempo tendremos un plato muy muy rico, sano y equilibrado.

Bueno, eso es todo. Espero que os guste la receta y que si la hacéis, me contéis qué tal, no os vais a arrepentir. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Calabacines luna rellenos de bechamel de salmón

Buenas tardes! Hoy vamos a analizar una receta riquísima que a priori la mayoría de la gente pensará que no cocinarán más que en ocasiones especiales, bien por lo aparentemente elaborada que es, bien porque creerán que es una bomba calórica... Pues bien, después de analizarla nutricionalmente, veréis que no solo es un plato perfectamente indicado para introducir en la dieta de mayores y pequeños, sino que también es súper sencilla y está exquisita... Así pues, todo son ventajas! Venga, acompañadme a los fogones!

¿Qué necesitaremos?

Para esta receta necesitaremos como ingrediente fundamental CALABACINES. Hemos empleado calabacines luna, de esos pequeñitos y redondos, porque la verdad es que se dan más a este tipo de preparación. Nutricionalmente no hay diferencia destacable entre los calabacines tradicionales (los verdes oscuros alargados o los blancos) y el calabacín luna, pero lo cierto es que estéticamente la diferencia es notable a la hora de rellenarlos.
No es fácil encontrar este tipo de calabacines, alguna que otra vez se ven en LIDL (donde los compré) o en el mercado. De todas formas, como digo, se puede elaborar la misma receta con los calabacines tradicionales.

Necesitaremos también una rodaja de salmón fresco bien hermosa. Es importante que esté bien fresco, para que al asarlo pierda su grasita y poder así aprovecharla para la bechamel.
Para completar los ingredientes, emplearemos cebolla o cebolla fresca, harina y leche semidesnatada para elaborar la bechamel; aceite de oliva virgen extra, nuez moscada, pimienta de colores y perejil.

Como ingredientes opcionales podemos utilizar taquitos de queso para fundir (en mi caso los empleé, aunque la receta queda igualmente bien solo con el gratinado de la bechamel; pero siempre un toquecito de queso fundido se agradece), frutos secos para adornar, etc.

Preparación.

En primer lugar, lavamos bien los calabacines y les quitamos la tapita, que reservaremos para adornar al final. 
Ponemos una olla alta con agua salada al fuego y metemos los calabacines, hirviéndolos por espacio de unos 10-12 minutos (que quede la piel tersa, no interesa cocerlos mucho).
Mientras, en una sartén antiadherente (es importante que sea antiadherente, ya que en esa misma prepararemos la bechamel) muy caliente, asamos la rodaja de salmón. Salamos y esperamos que se dore. Una vez listo, escurrimos bien del aceite que suelta y reservamos el aceite en la sartén. Por otra parte, esperamos que se enfríe el pescado un poco para poder quitarle las espinas y pieles y desmenuzarlo.

Por otra parte, cogemos la cebolla y la limpiamos bien. La picamos bien finita. De una unidad hermosa, reservamos algo más de la mitad, para saltearla luego con el calabacín y el salmón.
Tengo que decir que yo empleé cebolla fresca para la bechamel y cebolla normal para la farsa de calabacín y salmón. Ambas son parecidas nutricionalmente, pero la cebolla fresca al ser más suave y dulce me pareció una mejor opción para la bechamel.

En la sartén del salmón echamos la cebolla fresca, salamos y dejamos hacer a fuego medio-lento, para que se vaya pochando y soltando sus jugos. Si necesitamos más aceite, añadimos un poco más. Una vez la cebolla esté transparente, bajamos el fuego y añadimos poco a poco, espolvoreando, la harina. Vamos removiendo muy bien para evitar que se nos pegue y salgan grumos. 
Para elaborar una buena bechamel es fundamental la paciencia, que el recipiente no se pegue y una temperatura adecuada. 
Freímos un poco la harina para que pierda sabor y una vez esté bien integrada con la cebolla, incorporamos muy poco a poco la leche a chorritos pequeños (mejor a temperatura ambiente). Aquí sí que es imprescindible ir mezclando y removiendo muy bien la mezcla, asegurándonos de que quede bastante espesa antes de ir añadiendo otro chorrito de leche. Es fundamental integrarlo todo bien, para evitar grumos y que quede una bechamel suave.
Cuando alcance una textura espesita pero no tan dura como la de las croquetas, ponemos al punto de sal y pimienta y agregamos nuez moscada. Removemos y apartamos.

Volvemos a los calabacines. Una vez cocidos, los apartamos y pasamos por el chorro de agua fría para cortar la cocción. Cogemos una cuchara adecuada y nos disponemos a vaciarlos. Es importante tener paciencia y hacerlo con suavidad para no romper la piel. 
Una vez tenemos toda la carne, la escurrimos bien (suelta mucha agua) y la picamos.
En otra sartén, con un chorro de aceite de oliva virgen, incorporamos la cebolla que habíamos reservado antes y la carne del calabacín. Ponemos sal y dejamos que tome sabor y color unos minutos. Cuando estén bastante integrados añadimos el salmón desmenuzado que habíamos reservado y damos otras vueltas.
A continuación, bajamos el fuego y añadimos la bechamel a la mezcla, removiendo bien para que todo quede perfectamente integrado. Ya tenemos listo el relleno de nuestros calabacines.

Con una cucharilla vamos rellenando con cuidado los calabacines, apretando bien. Los disponemos en un plato o una fuente apta para el grill y gratinamos unos minutos. 
Si queremos, podemos poner unos taquitos de queso para que fundan (yo lo hice, como se ve en la foto y el resultado es espectacular).
Finalmente, una vez gratinados, adornamos con las tapas que teníamos reservadas y una ramita de perejil y... A COMER!!




En la siguiente entrada analizaremos nutricionalmente el plato; daremos ideas y opciones para completar el menú, así como otras variedades en caso de padecer alergias o enfermedades para las que no sea una receta adecuada. Además, podremos aprender cositas sobre los ingredientes empleados... ¿Os lo vais a perder?
¡Os espero!

domingo, 26 de mayo de 2013

La espirulina

Me preguntan esta mañana que qué hay de cierto en el consumo de espirulina para bajar el colesterol.

En primer lugar, comentar que la espirulina es una bacteria perteneciente al grupo Cyanobacteria , y considerada como perteneciente al grupo de las algas verde-azules. Se trata de organismos unicelulares y fotoautótrofos, aunque realmente se trata de organismos procariotas, y no de algas como se creía anteriormente.
Realmente se conoce desde hace muchos años (hay evidencias de que los aztecas ya la introducían en su dieta habitual), aunque no es hasta finales del siglo XX cuando empieza a consumirse y prescribirse de forma industrial.
Tal y como se habla en el artículo al que me dirigen (http://blogdefarmacia.com/espirulina-para-bajar-el-colesterol/), estoy totalmente a favor del uso de esta alga para combatir la hipercolesterolemia, si bien es cierto que no existen soluciones milagro si no nos cuidamos un poco. 
Además, la espirulina es un alga rica en proteínas de alto valor biológico, antioxidantes (especialmente betacaroteno), hierro asimilable, vitamina B12 y ácido gamma linoleico; contine además vitamina E, calcio, fósforo y magnesio, lo que la hace un suplemento bastante adecuado en algunas carencias nutritivas, no solo contra la hipercolesterolemia, como anemia, desmineralización y agotamiento.
Por tanto, mi consejo es que, ante casos de colesterol alto, podemos acompañar nuestra dieta (baja en grasas saturadas y azúcares simples, fundamentalmente) de la ingesta de esta alga.

Algunos remedios dietéticos para disminuir el colesterol alto son los siguientes:



  • Consumir alimentos naturales bajos en grasas, como vegetales, cereales y granos integrales, frutas y frutos secos.
  • Evitar alimentos ricos en grasas saturadas, como embutidos, mantequillas y margarinas, lácteos enteros, bollería industrial, chocolates y bombones, mayonesas y salsa grasas, etc.
  • Aumentar el consumo de grasas poliinsaturadas (en especial omega 3), responsables del aumento de colesterol bueno o HDL, con efecto protector, al encargarse de retirar el colesterol LDL sobrante de las arterias y tejidos y mandarlo al hígado, para su eliminación. Fuentes ricas en grasas poliinsaturadas son los pescados azules (atún, caballa, sardinas, boquerones, salmón...), semillas de lino o sésamo (y sus aceites) o nueces.
  • Consumir grasas monoinsaturadas, cuyo principal representante en  nuestra dieta es el aceite de oliva (mejor virgen), responsable también de aumentar el colesterol bueno o HDL y evitar la oxidación de LDL (colesterol malo) o el aguacate.
  • Limitar el consumo de colesterol diario a cifras inferiores a 300-250 mg/día. Encontramos colesterol en alimentos como vísceras, mariscos y yema de huevo. No digo con ello que deban eliminarse por completo, ya que poseen por contra muchos otros beneficios, pero sí limitar su consumo. Realmente los alimentos que deberían evitarse son aquellos ricos en grasas saturadas y colesterol, como los patés y embutidos, hamburguesas, salchichas y otros derivados cárnicos, especialmente de comida rápida.
  • Aumentar el consumo de proteína de origen vegetal, combinando alimentos como legumbres y cereales (lentejas con arroz, fideos con garbanzos, etc). Se recomienda consumir legumbres al menos 2 veces/semana.
  • Aumentar el consumo de fibra, presente en frutas, legumbres y hortalizas. La fibra ayuda a eliminar los sobrantes de colesterol y grasas, impidiendo su absorción. Para ello, deben elegirse alimentos integrales y no procesados y al menos 5 piezas entre frutas y verduras al día.
  • Aumentar el consumo de vitamina C y E, selenio y betacaroteno (como la espirulina), potentes antioxidantes que impiden la absorción de colesterol LDL y la formación de placas de ateroma en las arterias.
  • Como recomendaciones que apoyan una dieta correcta también indicaremos realizar actividad física moderada de forma periódica, no fumar, no beber alcohol en exceso (mejor una copa de vino tinto en la comida, rico en antioxidantes y con efecto cardioprotector) y controlar los niveles de estrés.
  • Otras plantas, especias y remedios naturales útiles para bajar el colesterol son: el cóleo (planta de la familia de la menta), milenrama o "hierba de Aquiles", el espino blanco, la canela, la cúrcuma, el clavo, el jengibre o el pimentón.


A continuación os dejo un menú de un día para combatir el colesterol:

DESAYUNO: Zumo de limón y pomelo con una cucharada de miel
Yogur desnatado natural con canela, semillas de lino y sésamo, nueces y cereales integrales

MEDIA MAÑANA: Licuado de apio, pepino, zanahoria y manzana con un toque de pimentón
Tortitas de arroz integral con atún, tomate y aguacate

ALMUERZO: Lentejas con verduras y arroz 
Pan integral 
Tisana de milenrama

MERIENDA: Batido de fresas con leche desnatada o de soja

CENA: Ensalada de endibias, espárragos, pimientos, cebolla, tomate y caballa en aceite
Filete de pavo a la plancha con ajo y perejil
Pan integral
Infusión de hierbas relajantes (melisa, hierbaluisa, passiflora...)

RECENA: Yogur desnatado con canela o vaso de leche desnatada


Fuentes texto:

- www.wikipedia.org
http://www.nutricion-dietas.com
http://www.espirulina.es/