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jueves, 4 de junio de 2015

Desde Dublín, con amor!! (Vol. 2)

Muy buenas de nuevo, gentecilla!!

Ya han pasado algo más de tres meses desde que estamos aquí, en esta increíble ciudad, y ya va tocando otra revisión, ¿no? Hemos pasado San Patricio (a lo castellano antiguo, aunque aquí se empeñan en llamarle St Patrick's y también St Paddy's day... no sé, será como más cariñoso...) aquí y, bueno, como cabía esperar, el desfase es supremo, el color verde ya hasta agobia y la cerveza corre mucho más que en la romería del Rocío... ¿Españoles fiesteros? ¡¡Enga ya!!!


La verdad es que como poco, asombra: ver a todo el mundo desde bien temprano en la calle, con todo súper adornado y todos los bares hasta la bola... Los comercios cierran, la gente no curra por regla general y todo el mundo sale a la calle con algo verde a celebrarlo. A tu alrededor música tradicional (no puede faltar la de Molly Malone) y siempre siempre siempre, una pinta de Guinness. Sonríe a la cámara!! Ya eres Irlandés!! :P

Sin embargo, no es de St Patrick's de lo que quería hablaros, quería seguir comentando impresiones de esta ciudad después de unos cuantos meses pateando sus calles.

Así pues, me pongo manos a la obra!! Seguimos:

1. No me preguntéis por qué, porque aún no lo he averiguado, pero aquí casi todas las mujeres, da igual edad o tribu social (te puedes ver a una ejecutiva, una estudiante o una viejecita) llevan unas zapatillas deportivas -de atletismo, de las de correr de toda la vida-, de último modelo y colores variados con su atuendo cotidiano. No importa si visten un traje de ejecutiva, unos vaqueros o un vestido... Ellas llevan sus zapas de última generación puestas. Como diría mi madre: Antes muerta que sencilla... :)

2. Por contra, ellos, independientemente de su estatus, profesión o edad, llevan unos zapatos de puntera que más de uno se debe pegar un tropezón que ni te cuento... Por regla general son horrorosos (los zapatos, ojo... no quiero herir susceptibilidades), tienen una estética un poco extraña (quizá necesito más tiempo para entenderla...), nunca combinan los zapatos con el resto de la ropa o los calcetines... ¿Será cosa del carácter de cachondos que caracteriza a los irlandeses? Seguiré investigando...

3. A esta gente les encanta un dulce!! Sí, les apasiona, tienen además unos dulces con una pinta espectacular... Cabe destacar la tarta de zanahoria, los scones y los crumbles, que están en todos lados. Para sumarme a la moda he hecho mi propia tarta de zanahoria y mi propio crumble de ruibarbo (ver registro gráfico), una verdura parecida al apio (son varas largas de más o menos la misma estructura) pero roja, y que se emplea mucho en estas latitudes, especialmente para hacer mermelada o crumbles. Sin embargo hay que destacar que son algo menos chuchones que nosotros (lo que para mi no es un problema, al revés, es de agradecer), y es que los dulces no están asquerosamente dulces, como muchas veces esperas que estén por la pinta que tienen, sino que llevan poco azúcar, les gustan más bien tirando a amargos que a súper dulces :) Quizá es que no quieren aborrecerlos, no sé...

4. También son muy fans de la pesca. Allá donde haya un charquito de agua, allá te ves a cuatro o cinco irlandeses (muy pros, todo hay que decirlo) con su caña de pescar y su gorrita... No sé qué pescan porque no los he visto nunca con nada, pero bueno, al menos se entretienen

5. Aman los parques y un trozo de verde. Impresionante, siempre gente corriendo de atrás para adelante, o con los niños, sacando al perro... Pero siempre en la calle. Me gusta. De hecho, suelo comer en un parque (cercano al trabajo), y no hay día en que no esté a rebosar de madres con sus niños (muy propias, me encantan cuando hacen el picnic, te las ves con su mantelito de cuadros rojos y blancos con sus retoños alrededor... para comérselos), paseadores de perros con sus respectivos perros, estudiantes haciendo picnic -o la mona, vaya a saber, no sé qué horarios gastan aquí porque da igual el día que sea, siempre hay niños y estudiantes a diferentes horas tanto en el parque como en la tienda, así que no sé si es que pasan de ir a clase, si la asistencia es voluntaria o si directamente no hay clase... ahí tengo tarea para el siguiente post: horarios escolares-, currantes como yo aprovechando un rato para coger algo de sol (sol? sol? he dicho sol???? El subconsciente me juega malas pasadas, enh??) y comer al aire libre...

6. Como he tenido la suerte de vivir aquí el referéndum a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo (y la posterior fiesta, no podía ser más gay, viendo Eurovisión en el pub gay más famoso de la ciudad!! Party hardcore!! :D), he podido comprobar también cómo se vuelcan de forma altruista por aquello por lo que creen. Sin sumar las campañas (obviamente yo voy a defender la del sí, por supuesto!! ;)) previas, reuniones, quedadas para poner carteles, publicidad, chapas, etc... (todo pagado por donaciones, los propios bolsillos de los interesados y la venta de publi, chapas, etc), era impresionante cómo el día previo a la votación, toda la calle estaba inundada de voluntarios (otra cosa súper común aquí y que se valora enormemente por la sociedad y empleadores) repartiendo pegatinas, poniendo carteles y, en definitiva, defendiendo sus ideas, las que por suerte defendió la mayoría de Irlandeses, pasando a la historia como la primera nación que aprueba por referéndum popular el matrimonio entre personas del mismo sexo.


7. Paso ahora a hablar del trabajo, ya que desde hace dos meses estoy currando en una tienda y puedo empezar a comentar mis impresiones. Obviamente estas cosas son muy subjetivas, es mi primera experiencia irlandesa y bueno, sé que no todas las pequeñas empresas irlandesas serán iguales, pero hablando de la mía en concreto, solo puedo decir que es un completo y absoluto desbarajuste, como dirían  por mi tierra. La verdad es que no sé cómo va para adelante (y tan bien, porque les va genial), pero bueno, igual es que el modelo del caos funciona por aquí, no sé, aún ando algo desconcertada. Y es que trabajamos unas 15-16 personas, pero todas a la vez, sin funciones definidas. Al día se van viendo las prioridades y se van haciendo como se va pudiendo. Lo que queda claro es que el cliente es lo más importante. Y digo IMPORTANTE y lo recalco en mayúscula, porque si te tienes que tirar una hora y media asesorando a un cliente mientras tus compañeros se matan haciendo zumos, cafés y atendiendo a la caja, pues te las tiras, que es lo importante. Y es que una cosa muy buena que tienen aquí (profesionalmente) es que veneran al cliente, no se les puede hacer esperar ni un segundo y hay que ofrecerles todo lo que necesiten. Claro, yo acostumbrada a trabajar en un gimnasio de casi 300 metros cuadrados, sola la mayoría de los días o con un compañero o dos más, en los que no podías casi ni saludar a un cliente porque no podías perderte lo que pasaba en la otra punta, y si hacías asesoramiento estaban los minutos contados, pues ya os imaginaréis lo que ha sido llegar a un cuartito de escasos 50 metros cuadrados en el que conviven en la misma jornada unos 7-8 trabajadores más los clientes, y ver que aquí prefieren tener a esos 7-8 trabajadores diarios (aunque hayan días que sobren 5) para los momentos en que hay mucho volumen de clientes y no tengan que esperar nada... Y no haré comentarios al respecto. Está claro que la mentalidad es diferente.

Lo guay de aquí (mi tienda) es que tú más o menos puedes imponer tus condiciones a tu jefe (bueno, tú si eres irlandés/a y/o hablas de puta madre inglés o eres la caña de Irlanda vendiendo productos, of course). I mean, puedes decirle tranquilamente a tu jefe que solo vas a trabajar un día, que no quieres trabajar los findes, que solo quieres turno de tarde o lo que se te ocurra. He llegado a ver incluso a compis que no les apetecía trabajar un viernes o sábado y directamente ni han avisado, han dejado el horario tal cual y si cuela, cuela! Esto es un despiporre, aquí no se controlan los días de trabajo, descansos, horas de entrada, salida... Pero en fin, de momento no he visto ninguna pega, se ve que mi jefe es un angelito... XD Dentro de poco cambiaré de trabajo (para tener más información para el blog, claro! :P) y ya os cuento si el resto de jefes son igual de benevolentes o esto es el cachondeo padre a la hora de trabajar.

8. Y hablando del mercado de trabajo, la verdad es que no es tan sencillo como aparentaba. Me explico, al principio escuchas que sí, que Irlanda es la leche, que encuentras curro pronto, que te forras en comparación con España, que patatín patatán... Pues bueno, la verdad no es tan optimista. Lo cierto es que realmente hay trabajo, pero también hay mucha gente, mucha gente de todos sitios y mucha gente muy preparada, entonces cada vez la cosa se está poniendo más complicada. No es solo a la hora de conseguir el PPS (que es como el número de la Seguridad Social y que te exigen para trabajar), sino también la cuenta bancaria, el trabajo en sí y por supuesto un lugar para vivir. Y es que todas cosas van unidas, de forma que si no tienes una, no puedes tener la otra, y para conseguir una, necesitas la otra... Así que es como la pescadilla que se muerde la cola, te quedas un tiempo en el limbo de los muertos hasta que tienes la suerte de poder conseguir alguna de cosas anteriores y ya entrar en el sistema.

Pero como digo es complicado, ya que para los trabajos ya no se conforman con las ganas de trabajar, como saben que hay mucha gente queriendo currar, pues ya piden un inglés fluido y una experiencia previa (irlandesa a ser posible). Así que si no los tienes, pues más vale que inviertas un poco en el inglés o que trabajes de gratis, lo cual está muy valorado y, bueno, te puede abrir las puertas al resto de cosas necesarias.
También puede ser que seas la pera limonera, que hables tres idiomas -como mínimo-, tengas una super carrera en IT o algo del estilo (también están bastante valorados los teleoperadores), seas un regalito humanoide y tengas un encanto natural que te permita encontrar un trabajo allá por donde vayas. En ese caso, ¿¿¿¿qué haces que no has venido???? Búscate un curro en Google, Airbnb, Appe o alguna de estas empresas molonas y vive la vida (yo, mientras, te odiaré con cariño por dentro... ¬¬).
Si lamentablemente eres más bien mediocre, como el resto de mortales, tampoco te creas más especial -sí, eres de los que cargas como mínimo con una carrera y un máster, 3 páginas del CV de cursos y formación complementaria, tu B1 de ingles o el First, para estos da lo mismo, lo que quieren es que hables F L U I D O, es decir, rápido, como ellos, vamos-, pues nada, siempre te quedará como a mi fregar platos, hacer cafés o atender la caja. Eso sí, atiende a todas las posibilidades de ascenso (trainings, voluntariados, cursos -te los pagas tú, claro-) y mejora tu inglés! Una vez que tengas un nivel avanzado la cosa puede cambiar, aunque aún no puedo hablar mucho de ello, me queda todavía dejar mi trabajo, dejar el siguiente trabajo que encuentre y luego investigar sobre las posibilidades de montar mi propia empresa... XD jejejejeje, unos meses más de blog, tranquilos... Pero lo que sí es guay es que aquí se valoran muy positivamente los méritos, más que los títulos, así que a currar se ha dicho.


Y nada más, que estoy ya harta de escribir.
Espero que os haya gustado la entrada de hoy. Como siempre, hablo desde mi propia experiencia, ideas, opiniones y reflexiones, totalmente mías y subjetivas y con un toquecito de humor sutil... Los que me conocéis ya sabéis mi estilo.
Con esto quiero decir, para los susceptibles, que, como decía el mago que salía en la tele cuando yo era chica: "lo que has leído aquí ha sido producto de tu imaginación, no pertenece a la realidad, no le des más vueltas, no tiene sentido..." o algo parecido, jejejejeje, os acordáis?? (Ay, qué añoranza...) Pues eso, que esta es mi experiencia, contada para entreteneros, porque me gusta, porque me aburro! No quiero luego conflictos ni hostilidades, enh?

Como tarea para la próxima, me pongo manos a la obra con algunas de las excursiones que hemos realizado por los alrededores (merecen muchísimo la pena, os lo aseguro, la verdad es que Irlanda es un país precioso) y... para aquellos que me sigáis en Facebook, os debo un regalito!! La serie de desayunos saludables que estoy forjando... Seguid atentos que en breve empiezan ;)

Gracias por leerme y, como siempre, cualquier comentario, sugerencia, idea, donación (pedidme la cuenta por privado :PPPP no acepto menos de 1000€) o lo que queráis decidme, especialmente si tenéis una explicación para las cosas que observo y que para mi son inexplicables, tenéis un cachito ahí abajo reservado para vosotros. Al lío!!

Saluditos!!

domingo, 5 de enero de 2014

A los tres chocolates!!

Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos... Y se han enterado que quieres empezar bien, así que te traen esta tarta... [Oé], con menos azúcareeeees...!!!

Jejejeje, después de esta introducción que, os pediría, entonarais un poco al leerla ;-) os doy los buenos días y os regalo lo que os prometía hace unos días: La reina de las tartas de chocolate con alguna que otra modificación que, os aseguro, no modificará para nada el sabor y mucho menos vuestros propósitos de año nuevo - sí, sí... ya sabemos, que si empiezo la dieta, me apunto al gimnasio, me echo cremitas...-.

TARTA 3 CHOCOLATES “ESPECIAL”
Ingredientes (Para una tarta bastante grande (salen unas 15 raciones hermosas):
- 2 briks de nata líquida para montar (400 ml)
- 350 ml de leche evaporada
- 750 ml de leche desnatada
- 3 sobres de cuajada
- 150 gramos de chocolate blanco
- 150 gramos de chocolate con leche
- 150 gramos de chocolate negro
- 1 cucharada sopera de azúcar (yo empleé azúcar moreno)
- Opcional: para la base (se puede hacer sin ella, en plan flan grande) puedes emplear galletas maría molidas que mezclarás con un poco de mantequilla hasta formar una masa (para la valoración, supondremos 150g de galletas maría y 50 g de margarina ligera)


El procedimiento es bien sencillo. Repetiremos la operación 3 veces, una con cada tipo de chocolate. Es importante buscar un molde desmontable y que no se pegue, para que al sacar la tarta quede bonita y se identifiquen correctamente las 3 capas.
En primer lugar, si vamos a poner base machacamos las galletas con la margarina hasta obtener una masa con la que forraremos el fondo del molde. A continuación, mezclamos la nata con la leche evaporada (con mucha menos grasa y calorías que la nata para montar) y vertemos 250 ml de esta mezcla en un cazo a fuego bajo. Añadimos también 250 ml de leche desnatada, un sobre de cuajada y 150 gramos de chocolate negro a trozos. En la receta original incorporamos a cada mezcla 50 gramos de azúcar. En mi caso, yo solo utilicé una cucharada sopera de azúcar moreno en esta primera capa, la de chocolate negro, que es la que supuse que quedaría mejor con un poco más de dulzor, el resto de capas con el azúcar propio del chocolate, tenían bastante.
Disuelves todo bien hasta obtener una crema espesita y viertes sobre la capa de base (de galletas o cereales). Siguiente paso, al frigo.
Después de una hora más o menos, volvemos al cazo, a empezar una nueva capa, esta vez de chocolate con leche. Vertemos los 250 ml de nata y leche evaporada, la leche desnatada, el sobre de cuajada y el chocolate troceado y, de nuevo, a fuego muy lento, deshacemos y esperamos que espese un poco.
Con mucho cuidado y ayudándonos de una cuchara al revés (para evitar que la mezcla caliente perfore la capa que ya teníamos en el molde y se mezclen las capas) vamos vertiendo poco a poco de forma uniforme la nueva mezcla sobre la que teníamos y, de nuevo, vuelta al frigo.
Por último, repetimos la operación con el chocolate blanco y volvemos a enfriar. Esta vez unas 4-5 horas hasta que la tarta esté completamente cuajada.
Al desmoldar podemos adornar con virutas de chocolate, fideos de colores o simplemente nada, de por sí es un espectáculo de tarta, y el resultado, seguro que no os defraudará.








































Y ahora a lo que nos interesa... ¿Que cuánto ganamos con esta modificación que seguro que a más de uno deja indiferente? Pues os cuento, la receta original llevaba 750 ml de nata para montar (según nuestra variante solo emplearemos 400 ml de nata y 350 ml de leche evaporada), 750 ml de leche entera (nosotros empleamos leche desnatada), 150 g de azúcar (frente a los escasos 25 gramos que le puse de azúcar moreno) y 50 g de mantequilla para la base que yo voy a valorar con 50 g de margarina ligera.

Veamos en un cuadro la variación de nutrientes desde la receta original a la que hemos modificado:

Porción de 150 gramos
Receta original
Receta modificada
Kcal
473 kcal
372 kcal
Proteínas (g)
5,7 g
7,6 g
Hidratos de carbono (g)
39 g
32,2 g
Azúcares Simples (g)
33,1 g
26,3 g
Grasas (g)
32,2 g
23,2 g
Grasas saturadas (g)
19 g
13,2 g


Como vemos, las diferencias son notables. Aunque no deja de ser un dulce que recomiendo que se consuma de forma ocasional (por su contenido en azúcares simples y grasas), con las diferencias introducidas bajamos en 7 gramos la cantidad de azúcares simples totales (por ración) y 9 gramos de grasas, de las cuales saturadas serían 6 gramos (por ración de tarta).
Y como a nadie le amarga un dulce y como dice el refrán “una vez al año no hace daño”, os animo a que con modificaciones puntuales como éstas, vayamos cambiando el chip a la hora de hacer nuestros dulces un poquito más sanos, porque con pequeños gestos como éste y con pequeñas cositas, al final ganamos en salud y en bienestar.
Y nada más, ¡¡que paséis un feliz día de Reyes y que os traigan muchos regalitos!! Y si os animáis a hacer la tarta que os dejo, ¡¡mensajito por fa!!


Comentarios, dudas y cositas que me queráis preguntar, ¡un poco más abajo! ¡Nos leemos pronto! Besitos.


jueves, 27 de septiembre de 2012

¿A quién le amarga un dulce?

Esta tarde me hicieron la siguiente consulta por Facebook: "Dulces más sanos? si tuvieses que elegir los dulces menos dañinos para el cuerpo, cuáles serían? me refiero a los no industriales, a los caseros: milojas, hojaldres, dulce de leche, y toda una larga lista de dulces de toda la vida (o sucedáneos a estos)."
 A continuación os dejo mi respuesta: Hola chicas! Pues la verdad es que me alegra mucho que abráis este post porque, además de que me encanta la repostería y los dulces, creo que es algo que la gente tiene un poco como censurado... Así que... Allá voy!! A ver, en primer lugar, deciros que, quitando la bollería industrial, una repostería casera se puede incluir en la dieta de cualquier persona de forma ocasional sin problemas. ¿Que por qué? Pues las ventajas son infinitas: para empezar, los ingredientes los conocemos nosotros, por lo tanto, podemos saber la calidad de los mismos, el origen de las grasas, que no llevan aditivos, son nutritivos, pueden tener múltiples variedades y, si encima los hacemos nosotros, pasamos un buen rato... Pasando a lo técnico, a lo que os interesa, os comento que, cuanto menos grasa saturada contenga el dulce, más saludable será. ¿Y dónde están esas grasas? En los productos animales, como la manteca, la nata, la leche entera, la mantequilla, etc. Así pues, los dulces más saludables serán aquellos que en su elaboración no se empleen los ingredientes que antes he nombrado... Otra cosa importante a tener en cuenta son los azúcares que empleemos para hacer los dulces. Es preferible evitar el azúcar blanco, el común. Si se puede, mejor optar por azúcar integral (moreno, y si es ecológico, mejor). Y si puedes, mejor aún la miel, y si me apuras, la Stevia (en otro post hablaré de este edulcorante natural libre de efectos dañinos y bajo en calorías). A mí particularmente no me gustan los edulcorantes artificiales, soy partidaria de una alimentación natural, evitando sustancias químicas y procesadas (provocan desde alergias e intolerancias hasta verdaderas enfermedades y ayudan a desequilibrar el sistema hormonal). Y, por último, si empleamos harinas, lo ideal es emplear harinas integrales, ricas en fibra y vitaminas y minerales. Bueno, y ahora preguntaréis... "Muy interesante, pero no has respondido a nuestra pregunta... mójate!" Jejejeje, vale. Entre las opciones más saludables siempre podéis elegir bizcochos o magdalenas caseros, elaborados con azúcar integral o miel y enriquecidos con harinas integrales y frutos secos. Si, además, empleáis aceite de oliva virgen y algún lácteo semidesnatado o desnatado en su elaboración (o incluso sustituís el lácteo por alguna fuente vegetal como la soja o la avena), ganareis en salud. Otros dulces bastante nutritivos son los típicos de semana santa (los que recomiendo tomar con precaución por la fritura, que acumula mucha grasa). Además de que emplean en su elaboración miel y harina, si controláis el origen de las harinas y escurrís bien de la fritura pestiños y torrijas, pueden ser buenas opciones. Dulces calóricos pero elaborados con hidratos de carbono complejos y grasas saludables. Sobre los dulces típicos navideños, he de deciros que el turrón de Alicante, para mí es el dulce ideal (evidentemente si se toma con moderación). Riquísimo en grasas cardiosaludables (en su elaboración se emplea, principalmente almendra molida, miel y clara de huevo, lo que lo hace un dulce perfecto para deportistas, con proteínas de alto valor biológico, azúcares simples de la miel y grasas insaturadas de la almendra que, entre otras ventajas aporta una cantidad nada desdeñable de calcio y fibra vegetal) y proteínas de calidad. Lamentablemente, los polvorones y mantecados, aunque estén elaborados con frutos secos -sobre todo la almendra-, emplean en su fabricación mantecas y grasas animales, lo que los convierte en pequeñas bombas de calorías y grasas no tan buenas (aunque repito, en la moderación está la clave). Otros dulces navideños como los turrones de praliné, rellenos de múltiples variedades de chocolates y licores, coco, etc. sería mejor evitarlos o tomarlos con mucha moderación, atendiendo sobre todo al origen de sus grasas. Si lo que vamos es a hacer una tarta de cumpleaños, las opciones sí que son variables, y más si hacemos la tarta nosotros. Primero, si vamos a emplear lácteos, recuerda, lo mejor semi o desnatados. Además de ricos en calcio proporcionan proteínas. A continuación, la harina, mejor integral. Y respecto a los rellenos, prefiere aquellos que no lleven nata. Las frutas son magníficas opciones. Dulces que empleen frutas serán siempre más saludables que aquellos que rebosen cremas o natas. Así pues, si tienes que elaborar o comer tarta en un cumpleaños, de queso, manzana o cualquier otra fruta mejor que la típica de crema y merengue. ¿Y qué hay de la típica tarta de galletas? Pues bien, también podemos "transformarla" un poquito y hacerla algo más saludable... Tan solo has de cambiar las galletas por integrales (aunque de por sí las galletas tostadas no contienen cantidades elevadas de grasas saturadas ni azúcares, es cuestión de comparar quizá entre marcas y ver cuál emplea ingredientes más naturales, evitando los aceites de coco o palma, fundamentalmente) y realizar la crema pastelera con leche semi o desnatada y si empleas chocolate, elegirlo negro o puro (mejor que el con leche, además el cacao es rico en minerales como magnesio o potasio fundamentales para la regulación del sodio y el potasio en el organismo y para la transmisión del impulso nervioso, entre otras funciones). Otras opciones como creppes o rosquillas pueden igualmente ser válidas en tus meriendas o desayunos. Los creppes llevan poco azúcar y se elaboran con huevo, por tanto ganan en valor nutricional, al poseer una buena fuente de proteínas de alto valor biológico. Presta atención al relleno y disminuirás su valor calórico. Por ejemplo, en vez de rellenarlo con nocilla, que tiene muchas grasas saturadas y azúcares simples, rellénalos de compota de alguna fruta o de crema de queso (que puedes hacer con miel, canela y un queso desnatado o semidesnatado batido o fresco). Y las rosquillas, si en vez de freírlas las horneas, se convierten en una magnífica fuente de hidratos de carbono complejos, ideal para desayunar, por ejemplo, acompañadas de un zumo de frutas. Los hojaldres y dulces de hoja, bueno, en principio no son tan saludables, ya que para elaborar las masas se emplean mantecas y grasas animales. Si lo fabricamos nosotros y controlamos la calidad de esas grasas, mejorará el valor nutricional. Respecto al merengue, no es de los peores rellenos, ya que se elabora con azúcar y clara de huevo (la clara de huevo es la proteína de referencia, totalmente libre de grasas y de alto valor biológico); así que si no nos pasamos con el azúcar, no es tan sumamente pecaminoso... ;) Bueno, después de este repaso a la repostería tradicional, no sé qué más dulces comentar, tan solo como resumen final, deciros que un dulce no amarga a nadie y que, si os fijáis un poquito en algunos detalles, podéis incluirlos sin miedos ni culpabilidades en una dieta equilibrada. Si tenéis alguna duda puntual, os animo a que escribáis, estoy segura que este tema interesará a mucha gente! Gracias por participar y espero que os sirva para despejar dudas!