miércoles, 1 de mayo de 2013

Etapa 10. San Pedro de Rozados - Salamanca

14 de Julio de 2.012

Todo pinta mal... Me llevo toda la noche vomitando y con diarrea. Fatal. Tengo una gastroenteritis en toda regla. No obstante, como puedo, me armo de valor  y después de desayunar un trozo de manzana que a duras penas retengo en el estómago, salimos.
Hace mucho frío y tengo el cuerpo cortado. El camino a Salamanca (escasos 25 kilómetros) se me hace insoportable.
Mi pobre hermano me anima pero me siento fatal, la barriga me duele muchísimo y estoy súper fatigosa... A duras penas llegamos a Salamanca. Decidimos continuar hacia Calzada de Valdunciel pero es imposible... En un parque de una urbanización a 5 kilómetros de Salamanca paramos para comer, pero mi cuerpo no admite absolutamente nada...
Mi hermano, viendo que todo lo vomito, se va a un pueblo cercano a buscar una farmacia... Misión Pimperán.
Me siento súper mal, muy sola de repente y culpable de retrasar el viaje... Solo quiero llorar y volver a casa.
Por fin llega mi hermano. Me tomo el Pimperán y decidimos volver a Salamanca, así me quedo más tranquila por si tengo que ir al médico y, además, el albergue es gratuito (de acogida).
Vamos directamente al albergue. De paso vemos toda la zona antigua y monumental (el albergue está en todo el casco antiguo, junto al Huerto de Calixto y Melibea).
Nos acomodamos y me siento mejor, así que no vamos al hospital, decidimos dar un paseo por Salamanca. Lo que sí estoy es muy fatigada y cansada.
Vemos el museo de la Guerra Civil y Masonería, justo al lado del albergue, y decido que quiero investigar más sobre los masones.
Merendamos en un parque cercano y volvemos al albergue sobre las 21.00 h, ya que es como un convento... De 18 a 22 horas está abierto, a las 22 horas cierra y ya hasta por la mañana, de 7 a 8 horas, cuando tienen que salir todos.
Como un poco de pan que no me sienta mal y me quedo charlando con mi hermano un rato.
Antes de cenar llega al albergue un tal Francisco, de Sevilla. Viene caminando haciendo etapas de 60-80 kilómetros!! Una locura... Todos lo flipamos con sus batallitas, pero cuando baja a cenar los hospitaleros empiezan a hostigarle y a pedirle los sellos y las credenciales de los albergues en los que ha dormido, porque por lo visto no constaba en los registros y creían que estaba viajando en autobús o vete tú a saber cómo... El hombre no sabe qué decir, se enfada y se va a dormir... Una historia muy rara...
Nosotros nos vamos a la cama bien rápido también... Estas cosas dan mal rollo...



RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: 25 km.
  • Dificultad: Baja
  • Tiempo aproximado: 1-1,5 horas




Dejamos atrás San Pedro de Rozados, por la carretera hacia Morille. Hasta Morille todo el trazado es exactamente el mismo que la carretera. Son solo 4,5 kilómetros, por una carretera muy tranquila y sin desniveles, así que la llegada se hace cómoda. Morille es una población muy especial, pequeñita pero con encanto, pueblo de artistas y vanguardia que no deja a nadie indiferente ante sus esculturas callejeras, decoración invernal del mobiliario urbano o colorido de farolas, buzones y otros ítems que decoran las calles y las hacen cuanto menos acogedoras y curiosas. Posee algunos servicios, como bar, cafeterías y hostal. Nosotros aprovechamos y paramos en el bar del hostal, un sitio pintoresco también, con mogollón de información de festivales y certámenes de arte.
Dejando atrás Morille, nos adentramos en caminos vecinales bien señalizados que sin pérdida, nos llevarán a Salamanca.
Como curiosidad, la cercanía a la ciudad y el interés de los salmantinos por la bicicleta, hace que esta etapa sea en la que más acompañados nos hemos sentido de todo el viaje; continuamente pasaban ciclistas en ambas direcciones a nuestro lado, preguntándonos que de dónde veníamos y que cómo íbamos.
El camino es sencillo, de tierra firme compactada y sin pendientes difíciles. 
Casi a las puertas de Salamanca aparece un cerrete donde se puede parar a hacer fotos de la ciudad. Lo corona una de las muchas cruces que vamos dejando a lo largo del camino.
Entramos en Salamanca por el Puente Romano sobre el Río Tormes, recorriendo la Rúa Mayor, la calle Libreros (donde se encuentra la universidad, con su mundialmente conocida fachada plateresca, y su reconocida biblioteca con más de 3.000 manuscritos e incunables), la Casa de las Conchas, la Plaza Mayor y sus dos catedrales, la nueva y la vieja, romántico y gótico unidos en un singular espacio. Junto al Huerto de Calixto y Melibea encontramos el Albergue de Acogida, gratuito y por estricto y riguroso orden de llegada.

Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Morille (Km. 519):
    • Albergue Municipal. Calle Mayor, 1 (Mª José). 923 344 018 / 923 344 238
  • Miranda de Azán (Km. 530):
    • Albergue, bar y restaurante.
  • Salamanca (Km. 540):
    • Albergue Municipal (a partir de las 16 horas). "Casa de la Calera", en el Huerto de Calixto y Melibea. Capacidad para 18 personas por orden de llegada. 652 921 185. Gratuito (donativo).
    • Albergue Privado Juvenil. Calle Escoto 13, 15 (Sr. Estévez). 923 269 141.
    • Albergue Lazarillo de Tormes. Calle Lagar. 923 194 249.
    • Hostal Catedral. Calle Rúa Mayor, 46.
    • Hotel Emperatriz. Calle rúa Mayor, 18.
    • Pensión Bárez. Calle Meléndez (junto a la Casa de las Conchas). 923 217 435.
Nosotros nos alojamos en el Albergue Municipal, íbamos con tiempo y pudimos estar allí a las 4 pm los primeros, así que no tuvimos problema para coger sitio (tienen preferencia los caminantes que los ciclistas). El albergue está muy bien, aunque las camas están en un dormitorio compartido (recomiendo tapones si molestan los ruidos). Tiene acceso al Huerto de Calixto y Melibea, lo que es un punto muy a favor, sobre todo los días muy calurosos, porque en el huerto refresca bastante y se agradece. 
Tiene baños compartidos, separados por sexo y una cocina y comedor pequeñita para compartir entre todos.
Lo malo son los horarios, muy estrictos. si llegas después de las 22 horas, ya no duermes, y para entrar solo a partir de las 16 horas. Por la mañana igual, a las 8 de la mañana deben estar todos los alberguistas fuera.

Servicios: Realmente en una etapa tan corta como ésta no se necesita prácticamente nada, salvo agua, que con ir provistos, sobra. De todas formas, en Morille se puede repostar y parar a comprar algo o tomar un café. También tiene albergue, centro de salud y farmacia. En Salamanca hay absolutamente de todo.

Qué ver / qué visitar:
  • Morille: población vanguardista con no dejará a nadie indiferente. No pudimos ver mucho, pero cada casa es diferente y sus habitantes disfrutan del arte y de la ornamentación de su pueblo.






domingo, 6 de enero de 2013

¿Propósitos o excusas de año nuevo?

En primer lugar, feliz año!! Esperemos que el 2.013 venga cargado de oportunidades para todos.

Y nada, a continuación hablar un poco sobre la tan temida vuelta a la realidad, y no me estoy refiriendo solo al choque psicológico que acarrea, sino a la vuelta a los hábitos alimentarios equilibrados y a la rutina de "vida sana".
Muchos somos los que nos prometemos una entrada de año nuevo cargada de propósitos saludables: que si hacer más ejercicio físico, apuntarnos al gimnasio, dejar de beber alcohol, dejar de fumar, comer menos "porquerías"... ¿nos suenan verdad? 

Pues bien, lo difícil es llegar a hacer nuestros esos propósitos de por vida. Sí, sí, ya sé que es fácil decirlo y difícil de hacer, pero  una vez que interioricemos esos hábitos y no solo los hagamos por compromiso durante un mes o dos (o en un momento clave) y luego abandonamos -haciéndolo si cabe peor que antes-, será difícil que luego volvamos a caer en el caos anterior, porque seremos más comedidos ante situaciones que alteren nuestro equilibrio y porque no nos ocasionarán tanto malestar/ preocupación/ sentimiento de culpabilidad el tener que abandonarlos puntualmente, sino que los afrontaremos como lo que son, acontecimientos puntuales que no tienen por qué hacernos abandonar nuestros objetivos... Es más, hasta disfrutaremos más esos momentos especiales, porque no llegarán cargados de negatividad y culpabilidad, sino como un reto, algo que nos desestabiliza momentáneamente, pero con lo que disfrutaremos para volver a alcanzar el objetivo... 
¿Fácil, no? Imagina por ejemplo que llevas a dieta 6 meses, has perdido 8 kilos y llegan las navidades... ¡¡Horror!! ¿Ahora qué? Pues bien, según todo lo que hemos hablado antes, habrían dos opciones. Una, la opción caótica, la desproporcionada, inestable y negativa. Pensar: "Bueno, me abandono porque no voy a ser capaz de controlarme todos estos días, me harto porque, total, a partir del día 1 ya empiezo en plan súper estricto...". Y esa persona se libera de culpa psicológicamente hablando, echa a perder los 6 meses de  trabajo anterior y, lo que es peor, el día 1 de enero, cuando se pese y vea el estropicio que ha hecho, estará tan apesadumbrada que difícilmente tendrá ganas de volver a empezar una dieta, al comprobar que todos sus esfuerzos anteriores los ha tirado a la basura...
Y la opción correcta que sería la siguiente: "Bueno, vienen las fiestas. Trataré de llevar la dieta aunque de forma menos estricta, comeré un poco de todo, pero de forma controlada y los días que me pase trato de caminar al menos 40 minutos, para compensar". Esta actitud, evidentemente, además de mucho más sana en todos los sentidos, le permitirá a la persona disfrutar de las fiestas sin culpabilidades, sin sentirse mal. Llegará el día 6, después de reyes y, cuando se pese, comprobará encantada que ha mantenido su peso, lo que la ayudará a ganar motivación para continuar con su programa de pérdida de peso desde donde lo dejó.

¿No son todo ventajas? Cambiemos nuestro punto de vista, pongamos nuestra mente a nuestro favor...

Como digo, lo ideal es ir interiorizando POCO A POCO esos hábitos saludables en nuestra vida, olvidándonos de fechas específicas o momentos concretos y huyendo de caer en culpabilidades para convencernos de que "debemos" hacer deporte, dejar de fumar o comer menos embutidos... Tenemos que ir diferenciando unas conductas inapropiadas con un patrón de comportamiento y tratar de cambiarlo desde la objetividad. De nada sirve empezar una dieta depurativa a base de agua e infusiones, por ejemplo, el día 6 de enero, después de las fiestas, porque nos hemos excedido comiendo y bebiendo esas semanas, y pretender que el agua y cuatro líquidos, durante 4 o 5 días, borren de nuestro cuerpo todos los excesos cometidos. En este caso sería mucho mejor ser consciente de que en estas fechas se cometen algunos excesos y, en vez de sucumbir ante ellos en plan "no hay mañana", tratar de ser moderado y consecuente con lo que comemos y bebemos y equilibrar los sacrificios que hemos hecho durante todo el año con los caprichos puntuales que nos acechan y de los que podemos prescindir o, sin ser tan radicales, no abusar, sino tomar con moderación. 
Y ahí está el truco, en ser moderado en lo que se elige y se toma y en no caer en fatalidades del estilo: "buaf... total, si cojo uno, ya está todo el daño hecho, así que, ya no tiene remedio..." y al final acabas hartándote del producto que sea (ya sean bombones, copas, o el producto que queráis).
¿Por qué caemos en esos pensamientos radicales de abandono? ¿Por qué nos empeñamos en tirar por la borda todos nuestros progresos y sacrificios? No pasa nada por comer o beber estos días algo más de lo normal y cosas diferentes (vale, incluso mucho más calóricas), pero lo importante es no sucumbir ante esos pensamientos de abandono, porque esos pensamientos son los que nos empujan a situaciones de pérdida y,
lo peor es que esos problemas no responden a problemas de tipo puramente dietéticos, es decir, en muchos de esos casos, esas conductas responden a otro tipo de problemas o trastornos psicológicos que emplean la comida o el alcohol como vía de escape.
Por ello es tan importante saber diferenciar si nuestros problemas con la comida o con nuestros hábitos responden a problemas en sí de falta de hábitos correctos o, si por el contrario, nos estamos escudando en estos problemas para ocultar preocupaciones, situaciones de angustia o ansiedad, estrés, etc.
Y por eso es por lo que quiero acabar este post animándoos a que os escuchéis, a que este 2.013 sea precisamente el año en el que dejéis de lado todos esos montones de buenos propósitos y os escuchéis a vosotros mismos, y seáis sinceros con lo que estáis sintiendo. Una vez hecho ésto, preguntaos realmente qué os preocupa, qué queréis y podéis cambiar y qué os impide hacerlo. 
Una vez hayas hecho ésto, una vez conozcas tus medios y tus dificultades, todo te será más fácil y te costará muchísimo menos emprender cualquier propósito que te propongas, y lo que es más importante, te dará igual el momento en el que empezar, no necesitarás estar supeditado a una fecha límite a partir de la cual "dejar de sentirte menos mal", podrás empezar a sentirte bien cuando tú lo decidas y como tú lo decidas, porque puedes hacerlo.
Es el mensaje de esperanza que os quiero transmitir para estrenar el año: la mayoría de las pautas dietéticas, la mayor parte de cambios de hábitos se producen cuando la persona está convencida de que quiere y/o necesita cambiar. No te dejes engañar por el momento límite del ahora: "año nuevo, vida nueva". Si lo piensas bien, no dejan de ser excusas. Elige tu momento y actúa.
¡Felices reyes a todos y feliz vuelta a la rutina!

Etapa 9. Baños de Montemayor - San Pedro de Rozados

13 de Julio de 2.012

Ya estamos en Castilla y León, ¡y de qué manera! Para empezar, desayunamos solos. El amigo mallorquín ya se fue.
Salimos y el único cajero que hay en el pueblo nos clava una comisión de 3,60€! Se nos olvida pronto al subir el primer puerto de montaña que nos lleva a Puerto Béjar. Tomamos la carretera, bastante empinada y, aunque me duele bastante la rodilla, conseguimos coronarlo dejando atrás Extremadura.
Una vez arriba, flipamos con las vistas. Son fabulosas y el paisaje precioso. Encontramos la "Fuente del Peregrino" y, siguiendo la tradición, paramos y bebemos de sus aguas.
Continuamos el camino hacia Calzada de Béjar, un pueblo súper pequeño pero precioso. Con casas de madera y piedra lacadas y llenas de flores de colores... encantador.
Un poco más adelante encontramos Valverde de Valdelacasa, entre dehesas interminables y mucho ganado suelto. en uno de esos parajes nos encontramos al mallorquín hablando con un aldeano.
Seguimos hasta Valdelacasa junto a Miguel. Es un pueblo muy pequeño con una iglesia muy bonita. Aprovechamos para repostar y hacernos alguna fotillo.
El compañero mallorquín desaparece delante de nosotros y ya le perdemos la pista Me vengo abajo al ver que me duele mucho la pierna y el hombre nos adelanta y no le damos alcance... Además, mi hermano con el cansancio parece que está de mala leche, así que me deprimo un poco. Casi callados llegamos a Fuenterroble de Salvatierra, donde mi hermano me dice que se ha caído y que se tiene que apretar las calas... No me había enterado de nada...
compramos comida en una tiendecita con una gente súper amable (y por primera vez en casi dos semanas, no nos saquean). Salimos y vamos a buscar al cura Blas, que tenemos un mensaje para él desde Zafra!!
Resulta que cuando llegamos al albergue, el cura está en misa, así que le damos el recado a otro parroquiano, que nos ofrece su casa, comida, agua y nos sella la credencial. Le agradecemos su hospitalidad, le damos el mensaje de Salvador de Zafra y continuamos hacia San Pedro.
Avanzamos camino del Pico de las Dueñas, altitud superior del recorrido de la Vía de la Plata; al principio no parece para tanto, pero a medida que avanzamos se hace más y más insufrible...
Mi rodilla no puede más y un par de kilómetros los tenemos que hacer a pie. Estamos destrozados pero subimos como podemos, no queremos parar a comer hasta subir el pico entero. Llegamos a la cima y nos hacemos la típica fotito en la Cruz de Santiago (que por cierto nos desilusionó un poco, por lo cutre y lo insignificante, a pesar de que en las guías la pintaban de casi mística...). Respiramos aire limpio y disfrutamos del paisaje mientras almorzamos bajo un árbol casi a las 4 de la tarde.
Continuamos la marcha hacia San Pedro después de la correspondiente siesta. En teoría es todo el camino cuesta abajo pero encontramos algunos repechos que por el cansancio acumulado se hacen agotadores. Mi rodilla va mal, así que continuamos por la carretera (paralela al camino, de hecho se ve el camino en todo momento, solo que el camino es eso, un camino de tierra, y la carretera, una carretera comarcal con apenas tráfico).
El clima en Castilla es diferente. No hace calor, sí mucho viento. Así que, aunque podemos continuar un poco más hacia Morilles, al final nos quedamos esta noche en San Pedro.
El albergue es compartido, de 12 camas, pero estamos solos. Está bien, cuesta 7€ que pagamos en un bar cercano, donde luego iremos a cenar.
Nos vamos a duchar. Al salir de la ducha llega la hospitalera con una chica que quiere hacernos una encuesta sobre el turismo en Castilla y León. Nos tiramos charlando con ella toda la tarde.
Al irse nos vamos a pasear por el pueblo con nuestra bolsita de frutos secos, en plan turista total.
Acabamos, cómo no, en el bar, tomando cervecitas y tapas y, de nuevo, sin sacarnos hasta la bilis! Por 10€ cuatro cañas y seis tapas con las que estamos más que cenados. Como recompensa, invito a mi hermano por fin al tan esperado helado en el "Bar Johny"! jajajaja 
Como no hay internet ni cobertura me pongo a escribir y decido acostarme y descansar pronto. Mañana más.


RESUMEN DE LA RUTA:

  • Distancia: 62,02 km.
  • Dificultad: Alta
  • Tiempo aproximado: 6 horas




Salimos del albergue de Baños hacia la izquierda, dirección Castilla. Subimos una pequeña cuesta para salir del pueblo y, rápidamente, aparece ante nosotros la señal de la concha. Podemos escoger dos opciones, seguir por el camino tradicional, paralelo a la carretera y algo más corto, o encarar el puerto por la carretera.
Nosotros nos decantamos por la carretera, el día anterior nos pegamos una paliza buena y mi rodilla no estaba muy por la labor de continuar por caminitos de piedras... Así que nos cargamos de fuerza y a subir.
Este primer tramo se hace complicado, es una pendiente bastante importante y continua que unida a las jornadas anteriores hace que baje bastante la velocidad de pedaleo. No obstante, los paisajes boscosos y el clima fresco hacen que la entrada en Castilla y León no se haga tan tediosa.
Justo en el límite provincial y comarcal encontramos la fuente del peregrino donde, según la tradición, hay que parar y repostar.
Continuamos esta vez por el camino, sigue prácticamente paralelo a la carretera, no tiene pérdida y está muy bien señalizado. Ahora el firme es de tierra firme, mucho más cómodo que el camino de piedras y rocas que dejamos atrás.
El siguiente pueblo es una preciosidad. Calzada de Béjar, muy pequeñito pero que merece la pena sin duda solo por sus casas y ambiente. Allí se puede comprar algo si lo necesitamos, aunque nosotros llevábamos provisiones suficientes, y agua (que también se puede recargar en la fuente del peregrino).
De nuevo, desde Calzada de Béjar, comienza la pendiente ascendente que no abandonaremos ya hasta alcanzar el Pico de las Dueñas. El camino es fácil y no tiene pérdida, está perfectamente señalizado, solo que las piernas cansadas empiezan a manifestarse y hace que hoy sea un día de rodaje bastante lento.
Tras pasar Valverde de Valdelacasa, alcanzamos Fuenterrobles de Salvatierra, cuna del cura Blas. Tenemos que decir que es un pueblo extremadamente solidario, nos trataron genial, tanto los albergueros como la gente de allí, especialmente los dueños del supermercado.
Decir que es muy necesario repostar en Fuenterrobles, no solo agua, también provisiones, queda un tramo duro sin servicios ni localidades hasta San Pedro de Rozados.
Salimos de Fuenterrobles, imposible perderse ya que además de estar perfectamente señalizado, los habitantes de allí no nos dejarán! Emprendemos camino hacia el Pico de las Dueñas. De nuevo dehesas y caminos de tierra y piedrecitas. Cuidado con el calor, nosotros cogimos un día horrible que hizo mella.
El camino empieza fácil y parece que el pico nunca llega, pero hay que prestar atención a un desvío que no está muy bien señalizado a la izquierda, tras unos 14 kilómetros aproximadamente desde Fuenterrobles.
A partir de ahí comienza el calvario. Camino de cabras, piedras y tierra todo hacia arriba. Aunque a decir verdad, se puede hacer casi todo encima de la bici si se va con fuerzas. A nosotros nos faltaron 2 kilómetros aproximadamente, que hicimos bajados porque mi rodilla por las piedras se reveló, estábamos bastante cansados y hacía muchísimo calor.
Hay que continuar por un camino que prácticamente no existe, aunque parezca que no vamos por el sitio correcto, es por ahí, dejando de paso unos cuantos aerogeneradores que hacen un ruido infernal.
En una de las paraditas, es muy recomendable echar la vista atrás y disfrutar de los paisajes y las vistas, que son impresionantes, y respirar aire fresco.
Una vez alcanzado el pico y hecha la pertinente foto en la cruz de Santiago, continuamos el camino -por fin cuesta abajo- hacia San Pedro de Rozados.
Es un camino de nuevo totalmente paralelo a la carretera, de trazado fácil que discurre entre campos castellanos amarillos. Lo único que encontramos hasta llegar a San Pedro es un cortijo en la Finca la Calzadilla; por eso repito que es importante ir bien provistos.

La llegada a San Pedro se hace fácil y rápida. Allí podremos encontrar todo tipo de servicios (excepto cajero) y alojamiento.

Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Puerto Béjar (Km. 456):
    • Albergue Caliga (colonia de San Miguel). 923 414 212 / 628 123 405 / 649 758 506. 15€ por persona (alojamiento y desayuno).
  • Calzada de Béjar (Km. 465):
    • Albergue Alba-Soraya (Manoli y Maxi). 923 416 505 / 646 410 643. 28 plazas, dan comidas y también tienen casa rural.
  • Valdelacasa (Km. 478):
    • Albergue privado. Ayuntamiento. 923 150 767.
  • Fuenterroble de Salvatierra (Km. 485):
    • Albergue Parroquial. Cura Blas. Capacidad para 60 personas. 923 151 083.
    • Casa Rural. 25€ por persona. 923 580 737 / 666 615 098.


  • San Pedro de Rozados (Km. 515):
    • Albergue Privado. Nuria. Capacidad 8 personas. 7€ por persona. 600 758 487.
    • Casa rural "Bar El Moreno". Capacidad 4 personas. 923 344 075.
Nosotros nos alojamos en el albergue privado de San Pedro. La verdad es que no estaba mal, tuvimos la suerte de dormir solos, ya que el dormitorio es un cuarto con 4 literas compartidas. Tiene baños separados y una pequeña salita con frigorífico, por si hay que guardar algo. También pilas para lavar la ropa y se pueden meter las bicis dentro. Para alojarse en él hay que ir a un bar en la calle de atrás, allí está Nuria, que luego te acompaña y te explica un poco todo.
Hay que tener en cuenta que en San Pedro no hay cobertura de móvil (o al menos ni mi hermano que es de Pepephone ni yo, Vodafone, teníamos), así que llegamos al bar preguntando y estuvimos un día un poco incomunicados.

Servicios: después de subir el puerto que nos deja en Castilla no vamos a vernos desprovistos hasta Fuenterrobles. Hay fuentes por el camino y en los pueblecitos por los que se pasa existen bares o tiendas donde poder repostar. En Calzada de Béjar tenemos bar, restaurante, centro de salud, farmacia, tienda y albergue privado; al igual que en Fuenterroble de Salvatierra (donde además de lo anterior está el albergue parroquial del cura Blas). Entre medio, en Valdelacasa, también encontramos algunos servicios básicos.
Desde Fuenterrobles hasta San Pedro de Rozados no hay nada. Una vez en San Pedro, salvo cobertura móvil, podemos encontrar todo lo necesario: bar, restaurante, centro de salud, farmacia, tienda, albergue privado y hotel.
Tengo que comentar que el bar de San Pedro fue uno de los más baratos de la ruta, cenamos a base de tapas y fue súper barato.

Qué ver / qué visitar:
  • Calzada de Béjar: impactante su arquitectura medieval y soportales:
    • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
    • Ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia.
    • http://www.edicionweb.com/casaalbasoraya/
  • Valdelacasa: 
    • Casas de piedra
    • Ermita de San Antonio.
    • Iglesia "Dulce nombre de María".
  • Fuenterroble de Salvatierra:
    • Iglesia fortaleza.
    • Jardín arqueológico junto a la iglesia.
  • San Pedro de Rozados:
    • Iglesia parroquial de San Pedro.

martes, 30 de octubre de 2012

Una crema colorida y nutritiva, de temporada

Bueno, pues con la llegada del otoño, el frío y la lluvia, es tiempo también de ir cambiando las ensaladas veraniegas por agradables y calentitas cremas y sopas de verduras.
Pues bien, aprovechando que las calabazas y boniatos están de temporada (y ya sabéis mi pasión por utilizar alimentos de temporada), qué mejor idea que preparar una nutritiva y deliciosa crema naranja para entrar en calor.
Os dejo los ingredientes y acto seguido, pasamos a comentar la receta, posibles variaciones, valor nutritivo, etc.



CREMA NARANJA (4 personas)

- Un buen trozo de calabaza (unos 350 - 400 gramos)
2 o 3 boniatos, piezas bonitas, no excesivamente grandes (unos 400 g)
- 2 zanahorias medianitas
- 1 cebolla bien firme
- 2 dientes de ajo
4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra 
- Sal, pimienta y especias al gusto*
- Acompañamiento: en este caso utilicé unos guisantes hechos al vapor y unos filetitos de anchoa en aceite, pero son variables

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Preparación: 

En primer lugar, pelamos y troceamos todos ingredientes. Como se van a triturar, yo no suelo picarlos muy finamente, sino más bien los troceo gorditos, de un tamaño similar para sofreírlos un poco y luego triturarlos.
Ponemos una cazuela al fuego con las 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Añadimos la cebolla, el ajo, la calabaza, zanahorias y boniatos, añadimos un poco de sal y damos unas vueltas para que se vayan sofriendo y tomando color.
Una vez empiecen a dorarse, cubrimos con agua y dejamos cocer a fuego medio. Si vemos que se van quedando secas, añadimos poco a poco agua, pero no mucha cantidad, ya que la textura final de la crema ha de ser espesa, como un puré.
A los 20 minutos o así comprobamos que todo está bien tierno y pasamos a triturarlo todo.
Normalmente, antes de triturar, suelo añadir las especias, justo en el momento, para que se mezclen bien los sabores y predomine el aroma.
En este caso utilicé mi combo de especias* para las cremas, es decir, una mezcla de curry, pimienta blanca, nuez moscada, jengibre y una pizca de canela molida. Como no a todo el mundo le gustan los sabores demasiado especiados, recomiendo que cada uno salpimiente la crema como más le guste (en mi opinión la pimienta y el curry son esenciales).

Hasta aquí tenemos la base del plato, la crema naranja en sí. A continuación, podemos añadirle cuantos ingredientes queramos para enriquecer el plato y aumentar su valor nutritivo, o complementar el resto de alimentos que hayamos tomado a lo largo del día.
En mi caso, la acompañé con unos guisantes cocidos al vapor y unos filetes de anchoa en aceite,  aunque bien se podría haber acompañado de unos trocitos de huevo cocido, jamón serrano o pechuga de pavo picada, un chorrito de nata para aligerarla y darle textura cremosa, un poco de queso rallado o queso fresco y gratinarla, trocitos de pan tostado, frutos secos troceados, como nueces, pipas de girasol o calabaza... Y así indefinidamente.

Todas esas variantes enriquecen el plato y añaden calorías y nutrientes que comentaré a continuación, adaptando nuestra crema naranja a las diferentes situaciones que se pueden dar en una casa normal y corriente.

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El valor nutricional de una ración de crema naranja (sin acompañamiento) es el siguiente:

ENERGÍA: 232 kcal

PROTEÍNAS: 3 g
HIDRATOS CARBONO: 27,8 g
de los cuales, azúcares simples: 10,6 g
FIBRA: 5,6 g
GRASAS: 10,7 g
de las cuales, saturadas: 1,7 g
monoinsaturadas: 1,7 g
poliinsaturadas: 1,2 g
COLESTEROL: 0 mg

VITAMINAS Y MINERALES RELEVANTES:

Vitamina B1: 0,21 mg  (17,5% CDR)
Vitamina B2: 0,12 mg  (7,5% CDR)
Vitamina B3: 1,6 mg  (8,9% CDR)
Vitamina B6: 0,4 mg  (26,7% CDR)
Vitamina B9 (ácido fólico): 45,4 microg  (11,3% CDR)
Vitamina C: 33,7 mg  (56,2% CDR)
Vitamina A: 1.111 microg  (111,1% CDR)
Vitamina E: 6,1 mg  (61% CDR)
Vitamina K: 15,9 microg  (24,5% CDR)

Calcio: 51,2 mg  (5,1% CDR)
Fósforo: 96,3 mg  (13,8% CDR)
Magnesio: 27,8 mg  (7% CDR)
Hierro: 1,4 mg  (14% CDR)
Potasio: 623 mg  (31,1% CDR)
Zinc: 0,66 mg  (4,4% CDR)
Yodo: 8,5 microg  (5,7% CDR)
Selenio: 2 microg  (2,9% CDR)

Del análisis de los macronutrientes, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

- Resulta una crema bastante consistente y energética, ideal en estos tiempos que se acercan de frío o en personas que lleven una actividad diaria vigorosa (niños, jóvenes, deportistas), para los que resultaría un primer plato bastante interesante.

- El aporte de proteínas no es muy significativo. Podría completarse el valor nutricional del menú añadiendo un segundo plato a base de carne, pescado o huevos; o incorporar estos ingredientes a la crema y hacerla un suculento plato único. Por ejemplo, podemos añadir un huevo cocido picado, unos tacos de jamón serrano, una pechuga de pollo asada a tiritas, filetes de caballa o anchoa en aceite (como hice yo), etc. Cualquiera de esas opciones acompañadas de un trozo de pan y un postre a base de fruta o yogur con fruta, hacen del menú un menú completo y equilibrado.

- La cantidad de hidratos de carbono es moderada. Es una buena fuente de azúcares simples y complejos (derivados del almidón de los boniatos en mayor parte), lo que la hacen, como digo, un plato que nos dará energía a lo largo del día. Para completar aún más esa cantidad de hidratos de carbono, podríamos acompañarla de un trozo de pan (mejor integral, por ser mayor su contenido de fibra y nutrientes) o un poco de arroz cocido, o elegir legumbres como los guisantes (mi elección) o la soja, que también le darían un gran sabor y un colorido diferente al plato, a la vez que completan el aporte proteínico; la elección de una fruta energética como postre, como un plátano, también se contaría como opción válida. Ésto, acompañado de un segundo plato a base de proteínas y un lácteo, harían del menú un buen menú para gente activa, deportistas, etc.

- Respecto a las grasas, resulta un plato bastante ligero. Tan solo aporta 10 g de grasas, lo que lo hace un plato ideal para aquellas personas que deban restringir el aporte de grasas de su dieta (enfermos cardiopáticos, hepáticos, malabsorción, obesidad...). Si queremos aumentar el contenido graso del mismo (mejor a base de fuentes que aporten ácidos grasos mono o poliinsaturados) podemos añadir unos frutos secos troceados, trozos de queso fresco o rallado (para gratinar) o como se ha comentado con anterioridad, fuentes proteínicas que acaben de completar el valor nutricional de la receta (huevos, pescado o carne). También podría enriquecerse añadiendo un poco de nata al triturarla (aunque la nata resulta bastante calórica y aporta en su mayor parte ácidos grasos saturados, si la persona no tiene problemas de sobrepeso, cardiovasculares, intolerancia a la lactosa, etc.; podría perfectamente integrar este alimento de forma ocasional en su dieta, con lo que además, la crema ganará en sabor y textura, y aumentará significativamente el aporte de calcio de la misma).


Como vemos también en el análisis anterior, una ración de crema de calabaza en sí aporta valores significativos de vitaminas, especialmente C, A y E. 

- La vitamina C o ácido ascórbico es una vitamina hidrosoluble fundamental para el mantenimiento y formación de las estructuras corporales (huesos, dientes, músculos, vasos sanguíneos, colágeno). Además, posee acción antiinflamatoria, antiinfecciosa y antioxidante, colaborando también en la correcta absorción del hierro no hémico en el organismo.
Aunque esta crema es rica en vitamina C, hay que comentar que esta vitamina es muy termosoluble, es decir, que al exponer un alimento rico en vitamina C al calor, gran parte de su contenido vitamínico se pierde; por tanto, para aprovechar mejor esta vitamina, se debe recurrir preferentemente a frutas o vegetales frescos y crudos, consumidos inmediatamente después de pelarlos. Una buena idea para enriquecer este plato en vitamina C sería, para aquellos a los que os guste mezclar sabores e investigar en la cocina, agregar unos gajos de mandarina o de granada (una granada proporciona aproximadamente el 40% de la cantidad diaria recomendada de vitamina C), que además de dar un toque distinto a la receta, lo hace más llamativo y divertido -una ventaja también para acercar a los niños el consumo de verduras y frutas-; y para aquellos más clásicos, unos daditos de pimiento rojo y algunas hojas de espinaca como acompañamiento, aumentarán el contenido total de vitamina C del plato. También podría completarse el aporte eligiendo un postre rico en vitamina C, como una fruta cítrica (naranjas, arándanos, kiwis, moras...).

- La vitamina A pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles (se disuelven en grasas). Se encuentra fundamentalmente en frutas y verduras de color rojo o anaranjado, es por ello por lo que no extraña que esta crema sea una verdadera bomba de vitamina A, sobrepasando la cantidad diaria recomendada de la misma.
Esta vitamina resulta fundamental para el crecimiento y desarrollo de los huesos; mantenimiento de las mucosas, epitelio, piel, ojos, cabello, uñas; estimula la respuesta de los anticuerpos (por tanto, resulta fundamental en la prevención de enfermedades infecciosas, especialmente del aparato respiratorio); mejora la visión nocturna y ayuda a prevenir afecciones visuales; actúa como antioxidante, previniendo el envejecimiento celular y la aparición de cáncer; contribuye en la función normal de los órganos reproductivos, etc.
Respecto a esta vitamina, solo comentar que su aporte se asegura y supera con esta crema y, aunque a priori un exceso de vitamina A puede resultar tóxico para el organismo, la toxicidad se da por ingesta anormalmente elevada de suplementos vitamínicos.
Esta vitamina, al contrario que la anterior, se mantiene estable a temperaturas altas y, de hecho, la cocción aumenta la biodisponibilidad de carotenos (forma vegetal de la vitamina A, a la que aportan las fuentes animales se le denomina retinol).

- La vitamina E o Tocoferol es otra vitamina perteneciente al grupo de las liposolubles. Posee un importante efecto antioxidante, evita la destrucción anormal de glóbulos rojos, evita trastornos cardiovasculares, ayuda en la prevención de la anemia y es cicatrizante,  por citar algunas de sus funciones. 
Se encuentra fundamentalmente en aceites vegetales (soja, cacahuete, coco), yema de huevo, vegetales de hoja verde, cereales y panes integrales. Por tanto, si queremos aumentar el contenido en vitamina E de esta receta, podríamos acompañarla de una rebanada de pan integral o espolvorearle por encima unas semillas de lino, sésamo, girasol o calabaza.

Respecto a los minerales, aunque el contenido de los mismos no es muy notable, destacan por su aporte el fósforo, hierro y potasio. Lo ideal sería completar la crema con las opciones que se han ido dando a lo largo del artículo, para alcanzar un plato nutricionalmente completo y equilibrado.

- El calcio es fundamental en la transmisión del impulso nervioso, la coagulación de la sangre y la contracción muscular; también proporciona rigidez a huesos y dientes, previene la osteoporosis y mantiene la piel sana. En este plato su aporte es reducido, aunque podemos recurrir a fuentes como los lácteos, frutos secos, sardinas en conserva o anchoas para aumentarlo. Las mejores opciones son las que se han detallado con anterioridad: añadir nata a la crema, incorporar unos filetes de anchoa o acabar el menú con un postre lácteo al que añadimos frutos secos y frutas como la granada. 

- El hierro interviene en la formación de hemoglobina y glóbulos rojos, así como en la actividad enzimática del organismo. Su carencia fundamental se manifiesta con la anemia, y es un trastorno bastante frecuente. Para prevenirla habría que aumentar los niveles de hierro de la dieta y atender a la mejor absorción del mismo (se absorbe mucho mejor el hierro hémico -procedente de fuentes animales, especialmente carnes rojas- que el no hémico -procedente de fuentes vegetales y cuya absorción depende de otros factores de la dieta, como la presencia de té, café, leche, clara de huevo, salvado de trigo o productos de soja, que la disminuyen; o la vitamina C, que facilita su absorción-). Para completar el aporte de hierro de este menú podríamos recurrir a un segundo plato a base de carne roja. En el caso de vegetarianos recurriríamos a legumbres cocidas o al vapor, como las lentejas o la soja; cereales, como la avena, espolvoreada en copos; espinacas, frutos secos o tofu. Recordar que sería recomendable aumentar también la cantidad de vitamina C, vistas las opciones un poco más arriba. Otra buena opción que le viene muy bien a esta receta es espolvorear un poco de perejil fresco a la crema. Además de aumentar el contenido de hierro, el perejil aporta cantidades interesantes de vitamina C y A y minerales como el fósforo o el magnesio.

- Otros minerales como el selenio (con acción antioxidante, previene el daño celular producido por los radicales libres), el cinc (posee también acción antioxidante, interviene en la respuesta frente al estrés, regula la actividad de las glándulas sebáceas y prostática, entre otras funciones) o el yodo (regula la actividad de la glándula tiroides, fundamentalmente, además de intervenir en el funcionamiento del tejido nervioso y muscular, entre otros) se encuentran en pequeñas cantidades en este plato. Se habrá de atender al contenido global del menú diario para valorar posibles carencias o excesos de los mismos (raros). No obstante, completando el plato con las recomendaciones anteriores y procurando llevar una alimentación variada y equilibrada a lo largo del día, asegura el aporte correcto de nutrientes para la mayoría de la población sana.

Por último, solo citar que las especias empleadas también son importantes a la hora de aumentar el valor nutricional o digestivo del plato. Por ejemplo, el curry posee acción antiinflamatoria y antiséptica; el jengibre es digestivo y se utiliza para tratar afecciones intestinales (muy útil contra naúseas y vómitos); la pimienta posee efecto termogénico, ayudando a quemar grasa y aumentando el metabolismo basal; la nuez moscada ayuda a tratar estados de nerviosismo, siendo útil por tanto contra el insomino, a la vez que ayuda a tratar, también, problemas intestinales, etc. 
No me voy a enrollar mucho con el tema de las especias porque me daría para otro artículo, pero os animo a que las incorporéis a vuestros platos, estoy segura que os sorprenderá los matices y aromas que descubriréis.

En fin... espero que incluyáis esta riquísima crema de temporada a vuestro recetario de otoño. Tiene un sabor delicioso, suave y dulce que se agradece en estos tiempos lluviosos y tristes.
Además, resulta llamativa y atractiva para niños y fácil de comer (lo que facilita también la alimentación de ancianos o personas con problemas de masticación). Podemos utilizarla como parte de un menú equilibrado, completándolo con un segundo plato a base de carne, huevos, pescado o tofu (caso de vegetarianos) o como ingrediente de algunas elaboraciones. Se me está ocurriendo, por ejemplo, para elaborar croquetas o hamburguesas vegetales, dándoles consistencia disminuyendo la cantidad de agua e incorporando cereales (avena o arroz) a la masa, que se pueden asar al horno o empanar y rebozar como las croquetas tradicionales. También utilizarla como salsa de un plato de pasta, que se completaría con unos trozos de nueces picadas, un poco de perejil y unos trozos de jamón serrano o anchoas, por ejemplo.
Y no sé... a echarle imaginación! Jejejeje, espero que os haya gustado y ya me contaréis si la probáis.

domingo, 28 de octubre de 2012

Etapa 8. Grimaldo - Baños de Montemayor

12 de Julio de 2.012

Uffff... qué noche más mala he pasado... No he dormido nada y encima, me ha despertado el amigo esta mañana en lo mejor del sueño a las 7.00 am. Es lo que tiene.
Así que nada, a la 8.00 am, en planta. Me levanto y empiezo a recoger. Decidimos desayunar "en casa", plátano y magdalenas, ya que después del sablazo de anoche con la cena, hay que recortar.
Desayunamos y sobre las 9.30 am, salimos rumbo Galisteo.
De momento fácil. Todo carretera y sin pendientes. Llegamos a Galisteo y es precioso. Una enorme muralla de cantos rodados bordea el casco urbano. Repostamos en la plaza del ayuntamiento un batido de chocolate y una barrita, hay que coger energías que nos espera un día largo. 
Hacemos la compra y continuamos.
El siguiente tramo hasta el cruce de Oliva de Plasencia también es fácil; todo carretera, aunque el calor empieza a levantar. Seguimos adelante por una carretera secundaria que lleva a unas casas rurales. La verdad es que se hace pesado y aburrido, no hay absolutamente nada, solo dehesas y ganado, calor y campo.
Una vez pasadas esas casas, tomamos de nuevo el camino, que nos llevará hasta Aldeanueva del Camino.
En medio de un encinar en la dehesa paramos para almorzar y reponer fuerzas. Incluso echamos una siestecita de una hora! Hace un calor horrible para seguir pedaleando a pleno sol.
El camino hasta Aldeanueva es de piedras y arenas. No contamos con que Aldeanueva está más lejos de lo que aparenta y hace excesivo calor. Así que, tras pasar la ciudad romana de Cáparra (increíble, surge de repente como de la nada. Se conserva en perfecto estado y la verdad es que el arco impresiona, así como las calles, perfectamente definidas) empiezan a escasear las provisiones de agua.
Es un poco agobiante. Cuesta arriba, cansados, acalorados y sin agua.
Nos encontramos al amigo madrileño, Rafa, que va con un golpe de calor, caminando como puede junto a la bici y sin agua también. Le damos ánimos con preocupación, ya que no podemos ayudarle porque tampoco tenemos agua, y continuamos.
Empieza a surgir el pánico. Me pongo nerviosa, creo que no voy a poder seguir y me emparanoyo después de ver a Rafa medio deshidratado. Paramos a tomarnos el único líquido que nos queda, un batido de chocolate que no podía estar más caliente. Al menos, psicológicamente, me sirve para animarme a continuar pedaleando.
Lo siguiente es lamentable... A menos, mucho menos de 500 metros (justo después de la curva donde paramos a tomar el batido), aparece por fin la señal de Aldeanueva del Camino. Nos echamos a reír por no llorar y nos vamos, flechados a la primera fuente que encontramos en un parque.
Nos bebemos la fuente, recargamos agua y nos concedemos un tiempo de tregua para merendar y replantear la jugada. Decidimos continuar hasta Baños, son solo 10 kilómetros más.
Llegamos extenuados. Son 10 kilómetros íntegros de ascenso. Estamos tan cansados que decidimos subir por la carretera. Al llegar nos sorprendemos; el pueblo es precioso, antiguo, de piedra, serrano... Y el albergue genial. Como una cabaña de madera, muy acogedor. Cuesta 10€.
Nos relajamos, duchamos y estiramos bien. El pueblo parece precioso y el señor del albergue nos ha dado un plano con las cositas más curiosas, así que decidimos salir a conocerlo.
Tomamos unas cervezas en la calle y volvemos al albergue a cenar porque nos hemos quedado sin dinero (precaución, hay un cajero pero a nosotros nos cobran 9€ de comisión por sacar dinero).
Al llegar al albergue encontramos otro ciclista que se alberga allí. Es un hombre mallorquín muy agradable. Nos cuenta un poco su historia mientras cenamos juntos.
Nos despedimos hasta la próxima deseándonos buen camino y nos vamos a la cama.


RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: 80,86 km.
  • Dificultad: Media/alta
  • Tiempo aproximado: 7 horas



Salimos de Grimaldo por la carretera en dirección Galisteo. Al poco encontramos el desvío hacia el camino, siguiendo las flechas amarillas. 
Siguiendo el camino, y tras los restos de la calzada romana, nos encontramos con la carretera de Riolobos, por la que hay que circular casi un kilómetro, para continuar después por pistas agrícolas y caminos de tierra hasta Galisteo. Hasta Galisteo el camino es bastante fácil. Llano y en gran parte por tramos asfaltados, de acceso a campos de tabaco.
Galisteo es impactante. Asombra su muralla de cantos rodados de hasta 3 metros de ancho y 11 de altura, dejando en su interior el centro del casco urbano.
La salida de Galisteo buscando el camino está un poco confusa. Siguiendo el mapa buscamos la carretera de Aldehuela del Jerte, cruzando el puente medieval. Pero lo cierto es que llegamos a Aldehuela por carreteras secundarias que nos confundieron porque de vez en cuando tenían marcadas flechas amarillas en señales o en el suelo. Atravesamos regadíos y canales y por fin alcanzamos Aldehuela. Lo bueno es que hoy casi toda la jornada discurre por carretera, lo cual se agradece después de una semana pedaleando sobre caminos, piedras y arenas.
Continuamos la marcha dejando atrás Aldehuela. Tomamos la carretera de Carcaboso. Aquí el camino se bifurca. Por una parte, se puede seguir el camino original, que la guía recomienda para caminantes y, por otra, continuar por carretera hacia Valdeobispo. Esta opción es la que elegimos y la que la guía recomienda para ciclistas, por ser un tramo asfaltado que evita las continuas porterías, cancelas y lindes de piedra que hay que saltar si se escoge la opción del camino original.
Prácticamente vamos solos por la carretera todo el tiempo. Valdeobispo es una pequeña población en la que no hay señales, pero preguntando a cualquier aldeano no es complicado encontrar la carretera hacia la finca de Venta Quemada, donde volveremos a retomar el camino original.
Nos separan 12 kilómetros de pendiente suavemente ascendente por una carretera de servicio solitaria y aburrida hasta alcanzar Venta Quemada. Por el camino solo dehesas y ganado. Es importante ir bien provistos de agua, especialmente si el tiempo es caluroso como el que nos tocó a nosotros.
Decidimos parar a comer en el camino, pasada Venta Quemada. Hacía mucho calor y, en vista de que el resto de poblaciones quedaban alejadas, lo vimos como una opción viable. Además, ahora el paisaje es de encinares enormes bastante sombríos y agradables, lo cual nos acabó de convencer para parar ahí.
Tengo que comentar que otra opción que la guía marcaba como recomendable, era desviarse 6 kilómetros por la carretera comarcal hasta Oliva de Plasencia (desde la encrucijada de Venta Quemada estaba perfectamente señalizado), donde poder recargar agua y provisiones. Nosotros llevábamos agua y provisiones suficientes y preferimos parar en medio del camino.
Una vez recuperadas las fuerzas, seguimos por el camino hacia la ciudad romana de Cáparra. El camino no es difícil, aunque discurre por encinas y alcornoques de suelo arenoso y blanquecino. Nos ponemos perdidos de polvo blanco, es la única pega, porque los paisajes son preciosos y vamos tan asombrados pendientes de todo lo que nos rodea que nos da muy igual el camino por el que rodamos.
De repente, como de la nada, aparece en el horizonte el Arco de Cáparra, lugar emblemático de la Vía de la Plata, y único arco del triunfo cuadriforme en la Península Ibérica. Cáparra era una población romana que se conserva en fabuloso estado. Actualmente se trabaja en su recuperación, como atestigua el centro de interpretación (que encontramos cerrado) y las vallas que no nos dejan entrar y a través de las cuales hicimos algunas fotitos. Nos encantó. El problema es que esperábamos haber encontrado abierto el centro de interpretación, el agua empezaba a escasear y según la guía, en el centro hay máquinas expendedoras y aseos. Seguimos caminando por la calzada con un sol de justicia. El paisaje de dehesa extremeña nos acompaña hasta Aldeanueva del Camino. 
Ojo que son 25 kilómetros sin absolutamente nada desde Cáparra hasta Aldeanueva. Y con el último tramo en pendiente ascendente.
Nosotros lo pasamos francamente mal. Nos quedamos sin agua, hacía muchísimo calor y parecía que Aldeanueva no existía, se veía en el horizonte, pero nunca la alcanzábamos. Intentamos buscar un cortijo, una venta, algún sitio donde poder conseguir un poco de agua. Nada ni nadie. Así que llegar a Aldeanueva nos supone casi el mayor de los logros de los últimos días. Aldeanueva nos recibe con un azulejo que reproduce el itinerario de la calzada. Antiguamente el pueblo estaba dividido en dos, Aldeanueva de Arriba, que pertenecía a la diócesis de Plasencia y Aldeanueva de Abajo, perteneciente a la de Coria. Leemos tranquilamente la historia del pueblo en un parque sombrío y solitario donde nos hartamos de agua y repostamos tranquilamente.
El último tramo de la tarde, desde Aldeanueva hasta Baños de Montemayor (última población extremeña de la Vía), quizá resulta el más difícil de la jornada. A pesar de haber descansado un poco, nos esperan 10 kilómetros de subida continua. En lugar de continuar por el camino, decidimos acabar la etapa por carretera. Salimos de Aldeanueva por la carretera de Baños de Montemayor y continuamos el ascenso hasta alcanzar la ermita del Humilladero, que nos recibe a la entrada de Baños.Quizá debo recomendar continuar por el camino si se dispone de ganas y fuerzas, ya que la carretera de Aldeanueva a Baños lleva mucho tráfico y, al menos en nuestro caso, que íbamos bastante cansados, suponemos un riesgo importante al circular cuesta arriba tan lentos entre tanto tráfico (vehículos, camiones y tractores).

Alojamientos disponibles: la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Huelva nos facilita los siguientes:
  • Galisteo (Km. 394):
    • Albergue Rusticiana, preguntar por Mari Cruz. 625 691 456. 6€ /persona.
    • Bar "Los Emigrantes". 927 452 074 / 627 504 692. Precio habitación doble 20€.
  • El Carcaboso (Km. 405):
    • Refugio municipal "Antiguo Matadero". 927 402 002.
    • Bar "Ruta de la Plata" (Elena Carrascal). 927 402 075.
    • Hostal "Ciudad de Cáparra". 927 402 032.
  • Oliva de Plasencia (Km. 424):
    • Albergue turístico (Mónica). 927 479 056. Capacidad 10 personas.
    • Hostal - Restaurante "Montesol". Precio por persona 15€.
  • Baños de Montemayor (Km. 453):
    • Albergue "Alba-Plata". 927 488 048 / 679 228 208. 18 personas. 10€ por persona.
    • Hostal "Don Diego". 927 428 125 / 923 428 176.
    • Hostal "Eloy". 927 428 002.
    • Hostal - complejo Piscina. 927 428 341.
Nosotros nos alojamos en el albergue "Alba-Plata" de Baños de Montemayor. La verdad es que después del de Grimaldo, esto parece casi un hotel de 4 estrellas! Está súper bien cuidado. Es una casa vieja que por dentro parece una cabaña, todo de madera, incluidas las habitaciones, lo que lo hace un sitio muy acogedor, y del que, inevitablemente, empiezo a imaginármelo en otoño o invierno, con el frío, ahí, en plan refugio en plena naturaleza.
Comparte edificio con el centro de interpretación de la Vía de la Plata (el albergue se encuentra en la planta alta y el centro en la baja), así que de paso, pudimos aprender algunas cosillas de la Vía a su paso por tierras cacereñas.
El señor que lo regenta es bien amable. Nos da un plano de la localidad y nos resume en un momento las cosas más interesantes que podemos ver esa noche.
A pesar de que la capacidad es de solo 18 personas, repartidas en cuatro habitaciones, hasta el momento viajamos solos (esa noche llega otro peregrino, y solo somos tres en el albergue), así que no hay problema de espacio ni de compartir habitaciones. El baño está bastante bien, moderno y limpio, separado por sexo. Pero como hasta Galicia he sido la única peregrina fémina, he disfrutado de baños en exclusiva para mí.

Servicios: llegar a Galisteo, una vez descansados y repostados en Grimaldo, resulta fácil y no se echa de menos ningún servicio. Galisteo ya es una población que cuenta con todos los servicios básicos y necesarios (bares, restaurantes, centro de salud, farmacia, cajeros, supermercados, tiendas, albergue municipal, albergue privado y hotel).
Las próximas tres poblaciones que encontramos, Aldehuela del Jerte, Carcaboso y Valdeobispo, son  pequeñas, aunque podremos encontrar algo para comer y beber, así como un centro de salud, farmacia, cajero y albergue privado en Carcaboso.
Es muy importante reponer agua y comida en alguna de las tres localidades, ya que hasta Aldeanueva, si no nos desviamos hacia Oliva de Plasencia, nos esperan más de treinta kilómetros que discurren por caminos donde no encontraremos servicio alguno.
Si decidimos desviarnos hacia Oliva de Plasencia encontraremos allí todos los servicios mínimos necesarios (bar, restaurante, centro de salud, farmacia, tienda y albergue municipal).
La siguiente población, Aldeanueva del Camino, también cuenta con todos los servicios necesarios, incluyendo bares, restaurantes, centro de salud, farmacia, cajero, tiendas, albergue municipal y hotel. Si continuamos hasta Baños, solo nos separan 10 kilómetros hasta volver a encontrar de todo. Sin embargo, he de comentar que si vamos flojos de dinero y tenemos una tarjeta Servired, os aconsejo sacar dinero (o al menos buscar un cajero Servired) en alguna de las localidades anteriores, ya que en Baños de Montemayor no hay cajero Servired y las comisiones que te cobran te hacen replantearte si continuar el camino sin dinero en efectivo.
Por lo demás, en Baños hay montones de tiendas de  souvenirs y provisiones, aprovechando el tirón que les brinda la llegada de turistas y visitantes a sus afamados, por curativos, baños de aguas termales, cuyos restos de época romana se conservan.
Y algo guay, también en Baños, en los bares, al pedir tu bebida, tapita gratis! Así que a disfrutar de la riquísima y variada gastronomía extreñeña en un paraje sin igual.

Qué ver / qué visitar: