martes, 5 de julio de 2016

Secretos de Irlanda. Etapa 2

8 de mayo de 2016

Killarney – Ross Castle – Dunloe Gap

¡Buenos días! Empezamos la jornada con un rico desayuno campero que nos proporciona John: huevos de sus gallinas y pan de hogaza recién hecho. ¡Qué rico! ¡Así da gusto comenzar el día!

Nos preparamos para la jornada: vamos a conocer el entorno, ya que el tiempo parece que acompaña. Preferimos reservar el Ring of Kerry para un día un poco “más malo” y aprovechar que el día se ha levantado medio bien para hacer algunas caminatas y patear los alrededores. Y la estrategia funcionó.
 
Nos despedimos de Cailin y salimos rumbo a Killarney.

Aparcamos en el centro (después de la experiencia de Cashel, descubrimos que lo bueno de Irlanda es que hay aparcamientos gratuitos en prácticamente todos los pueblitos, no tienes por qué dejar el coche en zona regulada) y nos dirigimos a una tienda de alquiler de bicis, ya que la idea inicial era conocer el Parque de esta forma.
Llegamos a la tienda de las bicis y como son casi las 12 de la mañana, decidimos no alquilarla, porque el alquiler es por día (no por hora) y hemos desaprovechado la mañana (nota mental: si quieres alquilar una bici, levántate pronto).


Bueno, no pasa nada, caminar también está bien ;). Primero vemos el pueblito, bastante agradable y bullicioso. Hay montones de turistas por todos lados y mucha vida: bares, pubs y tienditas de colores y llenas de gente. ¡Nos encanta!

Nos encaminamos hacia la salida oeste del pueblo, dirección: castillo de Ross, pasando por la calle principal (High Street).
Para llegar al castillo, puedes acceder directamente desde el pueblo a través de Mlssion Rd, justo frente a St. Mary’s Cathedral. Hay una entrada al Parque Nacional de Killarney, donde se asienta el castillo de Ross a orillas del lago Leane. Es un paraje súper bucólico y misterioso por el que te recomiendo sin duda que pasees. Los caminitos están bien señalizados y no es difícil encontrarte con caminantes o ciclistas que seguro van al mismo sitio que tú. También hay mucho tránsito de caballos.

Dejadme que os cuente la leyenda también. Vaya que recaiga sobre mi ser la maldición de no compartir la buena fortuna :P: cuenta la leyenda que O'Donoghue Mór, quién mandó construir el castillo en el siglo XV, aún vive dormido bajo las aguas del lago Leane. La primera mañana de mayo cada 7 años, despierta y asciende sobre el lago a lomos de su caballo blanco, cabalgando en círculos alrededor del lago. Aquellos que tengan la suerte de presenciarlo parece que la buena fortuna los acompañará para siempre.

Pena que cuando llegamos ya era 8 de mayo… igual hubiéramos tenido suerte llegando una semana antes si coincide con uno de los años de aparición… cachis… (ahora, si tenéis suerte y os lo encontráis, avisadme, por fa).

 
Después de ver el castillo y los alrededores, decidimos volver a Killarney. Vamos a coger el coche y nos vamos a adentrar en el parque, donde haremos un picnic y pasaremos la tarde haciendo rutas.

Evitando volver por el mismo camino, decidimos salir del parque y caminar por Ross Road, calle que nos lleva directamente al centro del pueblo.

Allá vamos de nuevo, esta vez rumbo al parque nacional en sí. Al mogollón. Cuando estuvimos en el pueblo esta mañana, paramos en una tienda de aventura a comprar unos chubasqueros y un paraguas, que veníamos las dos de señoritas y el tiempo estaba un poco raro… Pues bien, en esa parada aprovechamos y le preguntamos a la chica de la tienda (muy amable, por cierto), que qué nos recomendaba ver, algo en plan visita rápida, ya que solo disponíamos de este día para conocer el parque.

La chica sin dudarlo nos recomendó el paseo hacia Ross Castle (justo de donde veníamos) y llegar a Muckross House, dentro del Parque Nacional de Killarney. Allí, nos recomendó hacer una de las rutas de senderismo, la que lleva a Torc Waterfall, bordeando el lago Muckross. Nos comentó que es una de las rutas más bonitas del parque y más facilitas, así que decidimos hacerle caso.

Una vez llegamos a Muckross, dejamos el coche en el parking y nos dispusimos a comer en el césped, en una sobremesa algo sobresaltada: entre la inminente lluvia y los cuervos, la verdad es que fue difícil concentrarse en la comida.
Finalmente acabamos, reposamos un rato en el coche porque comenzó a llover y en cuanto escampó, salimos rumbo a Muckross House and Gardens.
De nuevo, parajes preciosos. Increíbles tonos de verde que se pierden a lo lejos con las montañas más altas que, de momento, he visto en Irlanda. La casa, una mansión victoriana del siglo XIX, perteneció a Henry Arthur Herbert y a su mujer, la acuarelista Mary Balfour Herbert (desde luego, aquí no le faltaría inspiración). Tiene unos jardines impresionantes que bordean las orillas del lago Muckross, estando todo el paraje lleno de montones de caminitos y rutas para no aburrirse por la zona.

El Parque Nacional de Killarney es un enclave muy visitado no solo por caminantes y excursionistas, también por montañeros, ciclistas, remeros, pescadores y familias que simplemente vienen a pasear a mascotas y niños.
De hecho, empezamos a caminar prácticamente seguidas por la corriente que, igual que nosotros, iban bordeando el lago en dirección a la Cascada, en el monte Torc.
El camino está perfectamente señalizado y, según el mapa, tiene una dificultad leve. Se llega fácilmente dando un paseo tranquilo desde Muckross House. Son unos 2 km en total, que no llevan más de 40 minutos si vas en plan turista (ya sabéis, parando a hacer fotitos y observar la naturaleza). Saliendo de Muckross House, te diriges hacia el lago por el camino. Bordeas la orilla izquierda del lago, siguiendo el camino (señalizado) hacia Torc Waterfall.
Hay que pasar un aparcamiento de coches, que dejas a mano izquierda y sigues ascendiendo, este último tramo a través de una escalera que te conduce al salto de agua. ¡Tendrás que coger sitio para hacerte la foto con la cascada de fondo! Para los aguerridos, puedes saltar entre las piedras y llegar a una piscinita natural que se forma. Supongo que si hace calor considerable (aunque no sé si físicamente ese fenómeno se observa aquí…), más de uno se habrá dado un chapuzón ahí.
 
En este punto puedes hacer dos cosas: o bien te vuelves por donde has venido, finalizando la ruta de la cascada, o bien te motivas a continuar por uno de los 2 nuevos recorridos que se alzan ante nosotros: la ruta roja o la amarilla. De dificultad un poquito mayor.

Como nosotras no venimos preparadas para montañear mucho, nos decidimos por la amarilla, una ruta circular de dificultad moderada, el término medio entre las otras dos, es decir:

-    Ruta azul: ruta fácil que te lleva hasta Torc Waterfall. Son 2 km y se hacen en menos de 40 minutos desde Muckross House.
-    Ruta amarilla: ruta circular que asciende un poco sin llegar a la cúspide del monte Torc y vuelve al lago para llegar de nuevo a Muckross House. En total son unos 4,5 km que no llevan más de 2,5h.
-    Ruta roja: ruta circular del lago. Una ruta de 15 km de longitud. Completa la ruta anterior bordeando el lago en su totalidad.
-    Ruta Torc: ruta para subir al monte Torc.

No os preocupéis que os incluyo enlaces y rutas al final del artículo ;)

La verdad es que merece mucho la pena haber subido un poquito más el monte Torc, porque las vistas son impresionantes. Además, a medida que subes, el volumen de personas que encuentras disminuye, así que, por fin, puedes sentirte en consonancia de verdad con la naturaleza, sin nadie a tu alrededor. Solo tú, el aire que respiras, los pajaritos cantando y de vez en cuando, alguna que otra gota que empieza a caer.

 Nos vamos encaminando de nuevo al lago a medida que descendemos nuevamente las laderas de Torc, volvemos a cruzar la carretera del Ring of Kerry (dejando atrás otro aparcamiento) y seguimos nuestro camino (perfectamente señalizado con marcas amarillas) hasta el lago. Una vez llegamos al lago, de nuevo es fácil. A la derecha, lejos, divisas Muckross House, vas por buen camino.

La tarde se está poniendo fea, así que decidimos continuar nuestra ruta, esta vez en coche. Así además, descansamos un poco los pies.
Según la guía, además del Parque Nacional, merece mucho la pena parar un rato en Gap of Dunloe. ¡Y menos mal que hicimos caso a la recomendación!

A unos 20 minutos en coche aproximadamente de donde estamos, rodeando de nuevo el lago y dirigiéndonos hacia Killarney, tomamos la carretera hacia Killorglin (como si fuéramos de nuevo al B&B). Un poco antes de llegar al B&B, tomamos el desvío hacia la izquierda hacia Dunloe y disfrutamos de la carretera.
Aunque ya es tardecito, aún es agradable pasear por la zona. Dejamos el coche en un aparcamiento que encontramos al lado del Kate Kearneys Cottage y nos disponemos a caminar por la carretera (luego nos dimos cuenta que la gente pasaba en coche, aunque los carteles indicaban que solo se permitía el paso a gente de la zona).
La caminata, no obstante, no nos defraudó nada: un paisaje montañoso precioso, lleno de ovejas por doquier y con el Black Lake de fondo. Aquí tienes las fotos… Dime qué te parece ;)

 A la vuelta, después de una buena sesión de fotos, decidimos que esta zona merece una visita aparte, solo para el Parque Nacional de Killarney y con la bici, para poder conocerlo en profundidad. Así que para haber sido una visita de campo de exploración, no ha estado mal. 

 Visitamos el cottage de Kate y nos enteramos de la historia también. ¿Quieres saber cuál es? Resulta que es un pub bastante historiado, con más de 150 años de actividad, ahora alberga no solo un pub irlandés, sino también una tienda, restaurante y ¡hasta buzón de correos!
Kate, allá por los años de la hambruna irlandesa (1845-1849)  poseía esta posada, en el camino a Dunloe. Allí se encargaba de destilar una bebida espirituosa “especial”, la cual, por supuestísimo, era ilícita. Esto no le impidió seguir fabricándola y ofreciéndola a sus clientes y cansados viajeros, convirtiéndose así su posada en un punto de encuentro y un alarde de “hospitalidad”, para la escasez de la época.
La verdad es que tiene mucho encanto e incluso hoy en día, se organizan fiestas y celebraciones (estábamos en medio de una boda).

Y con esta visita a la casa de Kate, nos dirigimos de nuevo al coche, reventadas, deseando poner punto y final al largo día de hoy.

¿Dónde nos vamos mañana? ¡Ring of Kerry! No te lo pierdas.

RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: los desplazamientos en coche fueron unos 45 km y caminando, según mi FITBIT, fueron 20,26 km (31.863 pasos).
  • Tiempo aproximado: todo el día, llegamos a Killarney sobre las 12 del medio día y llegamos de nuevo al B&B sobre las 20h de la tarde.
  • Localidades de interés: Killarney
  • Parajes destacables: Killarney National Park, Gap of Dunloe

Aunque nosotras hicimos todo el camino en coche, todas las rutas que hemos explicado en el artículo se pueden hacer a la perfección en bici. De hecho, todo el parque está habilitado para ciclistas y caminantes y existen múltiples planos y señalizaciones para poder recorrerlo sin problemas.
So lo hay que tener cuidado en algunos tramos, como el de Dunloe, que vas por carreteras estrechas.

En Killarney se puede repostar y abastecerte de todo lo que necesitas para pasar un día en el campo. Además, en cada punto estratégico del parque, encontrarás baños públicos y bares/pubs/tiendas que harán que no eches nada en falta.
En cuanto a clima, tuvimos mucha suerte y no necesitamos ni paraguas ni prácticamente abrigo. Estuvo un perfecto día nublado para caminar.
 Aquí os dejo información útil sobre la ruta, espero que os sirva:

¡Nos vemos mañana!






domingo, 5 de junio de 2016

Secretos de Irlanda. Etapa 1

¡Buenas tardes a todos!

Como sabéis, llevamos ya algo más de un año en Irlanda. ¡Este tiempo ha pasado súper rápido! Tanto que ni siquiera era consciente del tiempo que llevamos aquí varadas en Dublín...

De repente, un día se me ocurrió la idea: quiero coger un coche (o moto) y darle la vuelta a la isla... 
No sé de dónde viene esa fuerza que me empuja a querer descubrir este país... Es como una energía muy fuerte que no puedo controlar y que me empuja a querer descubrirlo todo...
Claro, esto sería perfecto en un mundo idílico, en el que no tuvieras que trabajar y pudieras vivir a tu libre albedrío... (algún día lo conseguiré...). Así que tuvimos que conformarnos con una semanita, que es lo que pudimos rascar para dividir nuestros días de vacaciones. En concreto, el viaje se extendió desde el sábado 7 al domingo 15 de mayo. 
Nuestra idea inicial era cubrir la costa oeste de Irlanda, e ir parando en firerntes localizaciones a medida que íbamos avanzando. Luego nos dimos cuenta que sería más efectivo seleccionar dos localizaciones: Killarney y Oughterard, una al sur y la otra al norte, e ir barriendo ambas zonas, organizando así el viaje en dos zonas principales: el parque nacional de Killarney y el anillo de Kerry por un lado y, por otra parte, Connemara, Galway y las islas de Arán.

Aunque no tuvimos mucho tiempo para organizarnos, la preparación fue algo simple, lo que más dolor de cabeza nos trajo fue el alquiler del coche. Ahora os cuento un poco cómo fue. Antes, hablemos de la estancia.

La opción elegida fue utilizar Airbnb. Para los que no lo conozcan, Airbnb permite alojarte en cualquier parte del mundo, ya sea compartiendo casa o en una propiedad completa. En nuestro caso lo escogimos teniendo en cuenta que es una opción económica (más sabiendo que Irlanda es un país bastante caro) y porque además nos permite estar más en contacto con la gente de la zona, que en mi opinión, es una de las cosas más importantes a la hora de viajar. Los anfitriones te suelen ayudar con consejos e ideas muy interesantes (al final son los que mejor conocen la zona) y la verdad es que hasta ahora, solo hemos tenido buenas experiencias. 
Si aún no tienes cuenta, puedes registrarte aquí y llevarte un descuentito :)

Respecto al transporte, está claro que en un país como este, sin lugar a dudas lo mejor es alquilar un buga. Los transportes son caros y no están muy bien servidos. Nuestra idea era visitar los puntos más recónditos del sur y oeste de la isla, y allí no llegan buses ni trenes. Los viajes organizados estaban totalmente descartados, así que las únicas opciones restantes eran: coche, bici y moto. Bici y moto, estaban descartadas por sistema, así que nos lanzamos a por el coche.

El alquiler de un coche en Irlanda es bien sencillo y barato si tienes una tarjeta de crédito. Como no la tenemos, la cosa se complica. No tanto por el precio, sino por que automáticamente te lo deniegan.
Después de contactar con la mayoría de empresas de alquiler, por fin dimos con una que nos ofreció el alquiler sin tarjeta de crédito. En ese caso, simplemente te piden un depósito y que contrates un seguro a todo riesgo.
La compañía en cuestión es Dooley Cars, está situada en el aeropuerto y nos ofrecieron 8 días de alquiler por a 248,50€. El requisito extra de la tarjeta de débito es pagar unos 100€ de seguro a todo riesgo (con tarjeta de crédito el alquiler hubiera sido de 148€) y dejar un depósito de 500€.
Ahora, otra cosa que nos llevó un ratito era encontrar en sí el mostrador del renting car. Nos volvimos locas buscando por el aeropuerto el maldito stand y resulta que estaba dentro de la terminal. No hagáis la misma tontería que nosotras y dirigíos directamente a la terminal. Una vez allí, rellenáis los datos y os dicen que salgáis, ya que una furgoneta se encarga de llevaros al sitio donde tienen todos los coches (está cerca del aeropuerto pero fuera de éste). No son más de 5 minutos. Allí te dan las llaves de tu coche, te explican que el depósito está lleno y debes devolverlo igual y que debes devolverlo en ese sitio (no es preocupéis que la explicación es nivel dummies, no vas a tener problemas),

La diversión empieza ahora: nos dan un Renault Clio nuevo, negro, 5000 km y, lo mejor, incluye GPS sin haberlo contratado aparte. El coche es comodísimo, está impecable y después de hacer una pequeña prueba de conducción (he de decir que mi primera experiencia de conducción con el volante al otro lado y circulando por la izquierda me preocupaba), arrancamos con muchas ganas.
Partimos rumbo a Killarney.

7 de mayo de 2016

Aeropuerto de Dublin - Cashel - Killarney

Salimos del aeropuerto directamente rumbo a Cashel. Viajamos con la Guía de Irlanda de Lonely Planet, así que a grandes rasgos, el viaje está diseñado. Hemos leído que Cashel es un sitio muy bonito, y para que no se nos queded ahí colgado, decidimos visitarlo el primer día, de camino a nuestro primer centro neurálgico: Killarney.


RESUMEN DE LA RUTA:
  • Distancia: 314 km
  • Tiempo aproximado: salimos sobre las 11.30h y llegamos a Killarney sobre las 19h, después de parar en Cashel
  • Localidades de interés: Cashel
En todo momento seguimos la ruta marcada por el GPS del coche (ojo aquellos que no estéis acostumbrados a conducir por la izquierda, porque el espejo y todo el costado izquierdo del coche no se controla! Da la sensación de que estás súper lejos del fin de la calzada, y sin embargo vas pegadito... Así que mi consejo es que trates de pegarte al centro, más que a la izquierda) hacia Cashel. Estos primeros kilómetros fueron aburridos, más para acostumbrarme al coche y a conducir por la izquierda que otra cosa. Una vez conseguimos salir de Dublín, seguimos por la autovía prácticamente todo el camino hasta Cashel. 

Cuidado también con la autovía de peaje. Entre la salida 6 y 7 de la M50 se encuentra el peaje. Tienes hasta las 8pm del día siguiente para pagarlo (lo puedes hacer online, eso sí, pero estate atento/a que los recargos son interesantes). Aquí tienes la info del peaje.

La verdad es que este fue el peor día en cuanto a clima de toda la semana: estuvo lloviendo sin parar desde que salimos de Dublín y hasta que llegamos a Killarney.
Así que el clima afectó definitivamente a nuestra visita a Cashel. Nada más llegar, encontramos otro revés. El pueblo está bastante transitado y el aparcamiento está regulado. Así que tuvimos que buscar un sitio medio decente para dejar el coche y limitarnos a las 2h de estacionamiento regulado (2€, luego podías volver a echar dinero a la máquina, pero desde luego tuvimos suficiente).


En primer lugar, paseamos un poco por el pueblo. Es un pueblo agradable, pequeñito pero lleno de vida. Fuimos al castillo (según la guía, The Rock of Cashel es una atracción imperdible), con la mala suerte de que lo estaban restaurando y tenía un andamio en la fachada. Así que ni foto ni entramos. Y para colmo estaba lloviendo...
¿Plan alternativo? Nuestro preferido, buscar un sitio para comer. La verdad es que había diferentes opciones interesantes, pero nos decantamos por un pequeñito y colorido café, el Ladyswell Restaurant. Sobre todo nos llamó la atención el nombre y que tenían café Illy, así que no lo pensamos mucho y nos hicimos un huequito entre los locales para disfrutar de un burrito de pollo (sí, lo sé… María no es que se caracterice por sumergirse en la cultura del lugar… XD) y un suculento chowder, acompañados, cómo no, por un buen café Illy… Para reponer y coger fuerzas, que aún quedaba camino.

Había otras cosas interesantes en el pueblo. Os dejamos este link, donde podéis ver las atracciones que esta localidad de Tipperary puede ofrecer.
 
Dejando atrás Cashel seguimos la ruta hasta Killarney, por carreteras enanas, poco transitadas y lluviosas. 
Algunos de los sitios bonitos que dejamos atrás (quedarán pendientes para una futura visita) fueron Abbeyleix (echa un ojo aquí, para saber algo más del sitio) y Cahir, también en Tipperary. De este último nos llamó muchísimo la atención el castillo, que pudimos ver desde la carretera. 
Si quieres saber algo más del sitio, echa un vistazo aquí.

Kilómetro a kilómetro, el paisaje cada vez se hace más bonito, lleno de verde y animales por el camino, hasta que llegamos a Killarney. Una gran población que aparece de repente en medio de la nada que atravesamos, en la que como mucho, vas viendo casitas salteadas y alguna que otra granja. De tanto verde y paisaje desolado, ¡casi asusta encontrar un Lidl en medio de nuestro camino! ¡Civilización! Aunque sigue siendo todo muy verde y muy rural.
Como es casi las 7 de la tarde, decidimos no liarnos mucho por el pueblo y buscar el alojamiento, mañana habrá tiempo de investigar alrededor.

El primer alojamiento se trata de un Bed & Breakfast, Dunloe View Hostel. Se encuentra en la carretera N72, de Killarney a Killorglin (la del Ring of Kerry), poco antes de llegar a Beaufort, a la derecha de la carretera, en el sentido indicado de la marcha.
Es un sitio muy agradable. Una casa grande familiar con granja, donde disfrutas de unos días de paz y tranquilidad en medio del campo y un ambiente muy relajado. Además, se encuentra perfectamente ubicado para visitar el parque nacional de Killarney, hacer el Ring of Kerry y recorrer la península de Dingle (como hicimos nosotras). Si vas en coche, perfecto, tienen aparcamiento y además, si pretendes ver toda la zona como hicimos nosotras, es fundamental (en bici sería muy chulo, pero tienes que ser un afortunado para tener al menos 1 mes de vacaciones). Si vas a pie, se encuentra en un sitio clave para patear todo el parque y descubrir parajes tan bonitos como el Gap of Dunloe.

La estancia incluye un exquisito desayuno (eso sí, lo preparas tú, pero merece la pena) con huevos recién puestos y pan casero. Tienes también acceso al resto de la casa (sala de juegos y lectura, comedor y cocina súper equipada) y al exterior, donde no tuvimos el placer de compartir un desayuno en el porche junto a Cailin, la cabra mascota del hostal, que si te quedas, seguro que os hacéis amigos inseparables.
A nosotras nos gustó porque te permite independencia total, no tienes que depender de restaurantes para comer, puedes comprar en Lidl o cualquier otro súper del pueblo y preparar tus cosas allí (la cocina es inmensa, aunque el hostal tiene 6 habitaciones y estaba a full cuando estuvimos, rara vez tuvimos que hacer cola o esperar para preparar algo).

Sin embargo, por la zona hay montones de B&B, la forma más práctica de conocer estos parajes. En todas las carreteras y pequeños pueblitos, encontrarás algunos. Sería imposible listarlos todos, echad un vistazo en buscadores como:

La opción cámping y caravaning también está contemplada en la zona de Killarney.
Por ejemplo, tienes:

Por supuesto, en los pueblos más grandes también encuentras hoteles, si te gusta más ese estilo.

Bueno, se acaba el día de hoy. Conocimos a John (dueño del hostal) y a Cailin, recogimos nuestras cosas, nos pusimos cómodas y a disfrutar de la primera parada.
Vale, vale... Sé que estáis deseando conocerla, así que os comparto el link: Pincha aquí.

Por ser el primero, el día no ha estado mal. También nos apetece descansar y perrear un rato, preparar la ruta  y diseñar el resto de días.

¡Hasta mañana!

sábado, 13 de febrero de 2016

Menú romántico para San Valentín

¡Hola a todos, chicos!

¡¡Qué de tiempo desde la última entrada!! Tanto que hace ya un año que estoy en Dublín y... de momento aquí me quedo!! :D

¿Qué os traigo hoy? Pues nada más acorde a la fecha, muchos me habéis pedido menús e ideas "saludables" para San Valentín: cómo poder disfrutar de una noche sin "pecar" demasiado, qué hacer para no arruinar la dieta... etcétera etcétera... Así que bueno, os propongo este rico menú, equilibrado, ligero, sabroso y... ¡¡totalmente compatible con una dieta sana!!

Probadlo y me contáis, a ver cómo acaba la noche ;)

ENTRANTE: Besos de feta y albahaca


  • unos 5-6 tomatitos cherry por persona, abiertos a la mitad
  • queso feta, cortado en cubitos de aproximadamente 1 cm x 1 cm 
  • hojas de albahaca
  • aceite de oliva virgen extra
  • pimienta negra recién molida



Simplemente cortamos los tomatitos a la mitad y montamos cada mitad sobre un trocito de queso. Coronamos con una hoja de albahaca y rociamos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y pimienta negra recién molida.

Opciones y variantes: utilizar otro tipo de queso, como una mozzarella o queso manchego. Si no tomáis lácteos, podéis montar los bocaditos con media nuez, en ese caso, colocáis el tomate debajo y la nuez encima.

PLATO PRINCIPAL: Hamburguesita de ternera con pan de hongo

  • carne picada de ternera, unos 100-150g por persona (en la medida de lo posible, una buena carne de ternera alimentada con pasto)
  • hierbas y especias al gusto para aderezar la carne (tomillo, pimienta, eneldo, perejil, ajo...)
  • un poco de queso parmesano o grana padano recién rallado (unas 3-4 cucharadas soperas)
  • 1 huevo (da para 4 hamburguesas)
  • 1 cebolla mediana para dos personas
  • medio aguacate por persona
  • champiñones Portobello, aproximadamente del mismo tamaño, 2 por hamburguesa (será el "pan" de nuestra hamburguesa)
  • hojas verdes de ensalada (berros, rúcola, espinaca...)
  • frutos secos y semillas (almendras, nueces, semillas de girasol, calabaza, lino...)
  • aceite de coco para preparar las hamburguesas
  • aceite de oliva virgen extra
  • vinagre balsámico de Módena
  • Opcional: unas rodajitas de queso de rulo de cabra o unas escamas de queso curado o grana padano y un poco de salsa de frutos rojos (ver postre) (serviríamos sobre la hamburguesa, como colofón final)


Antes de nada, precalentamos el horno a unos 180º C, aproximadamente 10 minutos, mientras preparamos la carne de las hamburguesas, mezclando bien el huevo (1 huevo para 4 hamburguesas, aproximadamente), la carne picada, las hierbas, el queso rallado, un poco de sal y pimienta (puedes utilizar hierbas frescas, bien picaditas, o hierbas secas. Igual si añades ajo, a mí me gusta más crudo y bien picadito). Hasta que esté todo bien integrado. Separas en bolitas más o menos del mismo tamaño, que aplastas, hasta darle forma de hamburguesa. Reserva.
Limpiamos bien los champiñones y los colocamos en una bandeja de horno con papel de hornear y un poco de aceite para que no se peguen. Quitamos los rabitos y horneamos unos 20-25 minutos, o hasta que estén hechos (dependerá del tamaño de los champiñones).
Por otro lado, preparamos una sartén con un par de cucharaditas de aceite de oliva virgen extra. Pelamos, lavamos y cortamos la cebolla en aritos muy finos y pochamos a fuego medio-bajo en la sartén con el aceite de oliva. Añades un poco de sal y dejas que se cocine lentamente en sus propios jugos, hasta que se ponga doradita, sin pasar a crujiente (unos 15-20 minutos, aproximadamente el mismo tiempo que los champiñones).
En una sartén con un poco de aceite de  coco virgen extra, ir poniendo las hamburguesitas y cocinar a fuego medio-alto, hasta que estén hechas (5-7 minutos por cada lado, aproximadamente, hasta que estén bien hechas o al gusto de cada uno).
Preparamos la ensalada de acompañamiento. Cortamos el aguacate en láminas finas y lavamos las hojas verdes.
Finalmente emplatamos las hamburguesas: en primer lugar, colocamos un champiñón sobre el plato con la parte del rabito hacia arriba, y rellenamos con un poco de cebolla pochada. Encima ponemos la hamburguesa y colocamos las rodajitas de aguacate sobre ésta. Por último, dejamos caer el otro champiñón, como tapa, dejando que se vea el aguacate y el contenido de la hamburguesa.
Servimos decorando con las hojas verdes y las semillas esparcidas por encima, aliñando con una vinagreta hecha con aceite de oliva virgen extra y vinagre balsámico de Módena.

POSTRE: happy ending

  • 1 huevo 
  • 1 cucharada de harina de trigo sarraceno
  • un chorrito de leche de coco
  • un toque de canela
  • 1 cucharadita de mantequilla para preparar las tortitas
  • 1 taza de frutos rojos (del bosque) congelados o frescos, si disponibles (arándanos, frambuesas, fresas, moras)
  • 1 yogur griego natural sin azúcar (125 g para dos personas)



Esos ingredientes dan para dos tortitas. Unos 30 minutos antes de servir, descongelar los frutos secos y escurrirlos bien sobre un colador, para eliminar el exceso de líquido (los colocamos en un poco de agua para que pierdan la escarcha y luego se escurren bien). 
Puedes preparar una salsa de frutos rojos, calentando unos 100g en un cazo con un poco de zumo de naranja y una cucharadita de azúcar moreno. Dejas unos 10-15 minutos, cocinando a fuego lento. Una vez la salsa esté con una textura parecida al almíbar, quitas del fuego y bates hasta que quede bien fina. Puedes servir una cucharadita de esta salsa junto a los frutos rojos. Si no, directamente los empleas tal cual, una vez descongelados o frescos.
Preparamos las tortitas batiendo el huevo con la harina, la leche y la canela.
Colocamos la sartén al fuego con un poco de mantequilla (simplemente para evitar que se peguen) y cuando esté caliente, echamos la mitad de la mezcla anterior y dejamos que se haga, cubriendo con la preparación toda la sartén, a fuego medio, hasta que se dore (unos 2-3 minutos por lado).
Servimos las tortitas con una cucharada de yogur griego por encima y los frutos rojos como adorno.

Opciones y variantes: utilizar harina de almendra, de espelta o cualquier otra que prefiráis. Sabéis que no soy partidaria de la harina común. 
Respecto a la leche, podéis emplear leche vegetal, como almendra o coco, aunque si tenéis una buena leche de vaca a mano, podéis utilizarla perfectamente sin alterar el resultado.
Si no te gustan los frutos rojos, añade unos trocitos de frutas, como kiwis, uvas, granitos de granada, plátano... O unas semillas o frutos secos, ¡el resultado será espectacular igualmente!

¡¡Espero que os gusten!! ¡Pasad un feliz día!

PD. Prometo fotos de la hamburguesita pronto <3






jueves, 4 de junio de 2015

Desde Dublín, con amor!! (Vol. 2)

Muy buenas de nuevo, gentecilla!!

Ya han pasado algo más de tres meses desde que estamos aquí, en esta increíble ciudad, y ya va tocando otra revisión, ¿no? Hemos pasado San Patricio (a lo castellano antiguo, aunque aquí se empeñan en llamarle St Patrick's y también St Paddy's day... no sé, será como más cariñoso...) aquí y, bueno, como cabía esperar, el desfase es supremo, el color verde ya hasta agobia y la cerveza corre mucho más que en la romería del Rocío... ¿Españoles fiesteros? ¡¡Enga ya!!!


La verdad es que como poco, asombra: ver a todo el mundo desde bien temprano en la calle, con todo súper adornado y todos los bares hasta la bola... Los comercios cierran, la gente no curra por regla general y todo el mundo sale a la calle con algo verde a celebrarlo. A tu alrededor música tradicional (no puede faltar la de Molly Malone) y siempre siempre siempre, una pinta de Guinness. Sonríe a la cámara!! Ya eres Irlandés!! :P

Sin embargo, no es de St Patrick's de lo que quería hablaros, quería seguir comentando impresiones de esta ciudad después de unos cuantos meses pateando sus calles.

Así pues, me pongo manos a la obra!! Seguimos:

1. No me preguntéis por qué, porque aún no lo he averiguado, pero aquí casi todas las mujeres, da igual edad o tribu social (te puedes ver a una ejecutiva, una estudiante o una viejecita) llevan unas zapatillas deportivas -de atletismo, de las de correr de toda la vida-, de último modelo y colores variados con su atuendo cotidiano. No importa si visten un traje de ejecutiva, unos vaqueros o un vestido... Ellas llevan sus zapas de última generación puestas. Como diría mi madre: Antes muerta que sencilla... :)

2. Por contra, ellos, independientemente de su estatus, profesión o edad, llevan unos zapatos de puntera que más de uno se debe pegar un tropezón que ni te cuento... Por regla general son horrorosos (los zapatos, ojo... no quiero herir susceptibilidades), tienen una estética un poco extraña (quizá necesito más tiempo para entenderla...), nunca combinan los zapatos con el resto de la ropa o los calcetines... ¿Será cosa del carácter de cachondos que caracteriza a los irlandeses? Seguiré investigando...

3. A esta gente les encanta un dulce!! Sí, les apasiona, tienen además unos dulces con una pinta espectacular... Cabe destacar la tarta de zanahoria, los scones y los crumbles, que están en todos lados. Para sumarme a la moda he hecho mi propia tarta de zanahoria y mi propio crumble de ruibarbo (ver registro gráfico), una verdura parecida al apio (son varas largas de más o menos la misma estructura) pero roja, y que se emplea mucho en estas latitudes, especialmente para hacer mermelada o crumbles. Sin embargo hay que destacar que son algo menos chuchones que nosotros (lo que para mi no es un problema, al revés, es de agradecer), y es que los dulces no están asquerosamente dulces, como muchas veces esperas que estén por la pinta que tienen, sino que llevan poco azúcar, les gustan más bien tirando a amargos que a súper dulces :) Quizá es que no quieren aborrecerlos, no sé...

4. También son muy fans de la pesca. Allá donde haya un charquito de agua, allá te ves a cuatro o cinco irlandeses (muy pros, todo hay que decirlo) con su caña de pescar y su gorrita... No sé qué pescan porque no los he visto nunca con nada, pero bueno, al menos se entretienen

5. Aman los parques y un trozo de verde. Impresionante, siempre gente corriendo de atrás para adelante, o con los niños, sacando al perro... Pero siempre en la calle. Me gusta. De hecho, suelo comer en un parque (cercano al trabajo), y no hay día en que no esté a rebosar de madres con sus niños (muy propias, me encantan cuando hacen el picnic, te las ves con su mantelito de cuadros rojos y blancos con sus retoños alrededor... para comérselos), paseadores de perros con sus respectivos perros, estudiantes haciendo picnic -o la mona, vaya a saber, no sé qué horarios gastan aquí porque da igual el día que sea, siempre hay niños y estudiantes a diferentes horas tanto en el parque como en la tienda, así que no sé si es que pasan de ir a clase, si la asistencia es voluntaria o si directamente no hay clase... ahí tengo tarea para el siguiente post: horarios escolares-, currantes como yo aprovechando un rato para coger algo de sol (sol? sol? he dicho sol???? El subconsciente me juega malas pasadas, enh??) y comer al aire libre...

6. Como he tenido la suerte de vivir aquí el referéndum a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo (y la posterior fiesta, no podía ser más gay, viendo Eurovisión en el pub gay más famoso de la ciudad!! Party hardcore!! :D), he podido comprobar también cómo se vuelcan de forma altruista por aquello por lo que creen. Sin sumar las campañas (obviamente yo voy a defender la del sí, por supuesto!! ;)) previas, reuniones, quedadas para poner carteles, publicidad, chapas, etc... (todo pagado por donaciones, los propios bolsillos de los interesados y la venta de publi, chapas, etc), era impresionante cómo el día previo a la votación, toda la calle estaba inundada de voluntarios (otra cosa súper común aquí y que se valora enormemente por la sociedad y empleadores) repartiendo pegatinas, poniendo carteles y, en definitiva, defendiendo sus ideas, las que por suerte defendió la mayoría de Irlandeses, pasando a la historia como la primera nación que aprueba por referéndum popular el matrimonio entre personas del mismo sexo.


7. Paso ahora a hablar del trabajo, ya que desde hace dos meses estoy currando en una tienda y puedo empezar a comentar mis impresiones. Obviamente estas cosas son muy subjetivas, es mi primera experiencia irlandesa y bueno, sé que no todas las pequeñas empresas irlandesas serán iguales, pero hablando de la mía en concreto, solo puedo decir que es un completo y absoluto desbarajuste, como dirían  por mi tierra. La verdad es que no sé cómo va para adelante (y tan bien, porque les va genial), pero bueno, igual es que el modelo del caos funciona por aquí, no sé, aún ando algo desconcertada. Y es que trabajamos unas 15-16 personas, pero todas a la vez, sin funciones definidas. Al día se van viendo las prioridades y se van haciendo como se va pudiendo. Lo que queda claro es que el cliente es lo más importante. Y digo IMPORTANTE y lo recalco en mayúscula, porque si te tienes que tirar una hora y media asesorando a un cliente mientras tus compañeros se matan haciendo zumos, cafés y atendiendo a la caja, pues te las tiras, que es lo importante. Y es que una cosa muy buena que tienen aquí (profesionalmente) es que veneran al cliente, no se les puede hacer esperar ni un segundo y hay que ofrecerles todo lo que necesiten. Claro, yo acostumbrada a trabajar en un gimnasio de casi 300 metros cuadrados, sola la mayoría de los días o con un compañero o dos más, en los que no podías casi ni saludar a un cliente porque no podías perderte lo que pasaba en la otra punta, y si hacías asesoramiento estaban los minutos contados, pues ya os imaginaréis lo que ha sido llegar a un cuartito de escasos 50 metros cuadrados en el que conviven en la misma jornada unos 7-8 trabajadores más los clientes, y ver que aquí prefieren tener a esos 7-8 trabajadores diarios (aunque hayan días que sobren 5) para los momentos en que hay mucho volumen de clientes y no tengan que esperar nada... Y no haré comentarios al respecto. Está claro que la mentalidad es diferente.

Lo guay de aquí (mi tienda) es que tú más o menos puedes imponer tus condiciones a tu jefe (bueno, tú si eres irlandés/a y/o hablas de puta madre inglés o eres la caña de Irlanda vendiendo productos, of course). I mean, puedes decirle tranquilamente a tu jefe que solo vas a trabajar un día, que no quieres trabajar los findes, que solo quieres turno de tarde o lo que se te ocurra. He llegado a ver incluso a compis que no les apetecía trabajar un viernes o sábado y directamente ni han avisado, han dejado el horario tal cual y si cuela, cuela! Esto es un despiporre, aquí no se controlan los días de trabajo, descansos, horas de entrada, salida... Pero en fin, de momento no he visto ninguna pega, se ve que mi jefe es un angelito... XD Dentro de poco cambiaré de trabajo (para tener más información para el blog, claro! :P) y ya os cuento si el resto de jefes son igual de benevolentes o esto es el cachondeo padre a la hora de trabajar.

8. Y hablando del mercado de trabajo, la verdad es que no es tan sencillo como aparentaba. Me explico, al principio escuchas que sí, que Irlanda es la leche, que encuentras curro pronto, que te forras en comparación con España, que patatín patatán... Pues bueno, la verdad no es tan optimista. Lo cierto es que realmente hay trabajo, pero también hay mucha gente, mucha gente de todos sitios y mucha gente muy preparada, entonces cada vez la cosa se está poniendo más complicada. No es solo a la hora de conseguir el PPS (que es como el número de la Seguridad Social y que te exigen para trabajar), sino también la cuenta bancaria, el trabajo en sí y por supuesto un lugar para vivir. Y es que todas cosas van unidas, de forma que si no tienes una, no puedes tener la otra, y para conseguir una, necesitas la otra... Así que es como la pescadilla que se muerde la cola, te quedas un tiempo en el limbo de los muertos hasta que tienes la suerte de poder conseguir alguna de cosas anteriores y ya entrar en el sistema.

Pero como digo es complicado, ya que para los trabajos ya no se conforman con las ganas de trabajar, como saben que hay mucha gente queriendo currar, pues ya piden un inglés fluido y una experiencia previa (irlandesa a ser posible). Así que si no los tienes, pues más vale que inviertas un poco en el inglés o que trabajes de gratis, lo cual está muy valorado y, bueno, te puede abrir las puertas al resto de cosas necesarias.
También puede ser que seas la pera limonera, que hables tres idiomas -como mínimo-, tengas una super carrera en IT o algo del estilo (también están bastante valorados los teleoperadores), seas un regalito humanoide y tengas un encanto natural que te permita encontrar un trabajo allá por donde vayas. En ese caso, ¿¿¿¿qué haces que no has venido???? Búscate un curro en Google, Airbnb, Appe o alguna de estas empresas molonas y vive la vida (yo, mientras, te odiaré con cariño por dentro... ¬¬).
Si lamentablemente eres más bien mediocre, como el resto de mortales, tampoco te creas más especial -sí, eres de los que cargas como mínimo con una carrera y un máster, 3 páginas del CV de cursos y formación complementaria, tu B1 de ingles o el First, para estos da lo mismo, lo que quieren es que hables F L U I D O, es decir, rápido, como ellos, vamos-, pues nada, siempre te quedará como a mi fregar platos, hacer cafés o atender la caja. Eso sí, atiende a todas las posibilidades de ascenso (trainings, voluntariados, cursos -te los pagas tú, claro-) y mejora tu inglés! Una vez que tengas un nivel avanzado la cosa puede cambiar, aunque aún no puedo hablar mucho de ello, me queda todavía dejar mi trabajo, dejar el siguiente trabajo que encuentre y luego investigar sobre las posibilidades de montar mi propia empresa... XD jejejejeje, unos meses más de blog, tranquilos... Pero lo que sí es guay es que aquí se valoran muy positivamente los méritos, más que los títulos, así que a currar se ha dicho.


Y nada más, que estoy ya harta de escribir.
Espero que os haya gustado la entrada de hoy. Como siempre, hablo desde mi propia experiencia, ideas, opiniones y reflexiones, totalmente mías y subjetivas y con un toquecito de humor sutil... Los que me conocéis ya sabéis mi estilo.
Con esto quiero decir, para los susceptibles, que, como decía el mago que salía en la tele cuando yo era chica: "lo que has leído aquí ha sido producto de tu imaginación, no pertenece a la realidad, no le des más vueltas, no tiene sentido..." o algo parecido, jejejejeje, os acordáis?? (Ay, qué añoranza...) Pues eso, que esta es mi experiencia, contada para entreteneros, porque me gusta, porque me aburro! No quiero luego conflictos ni hostilidades, enh?

Como tarea para la próxima, me pongo manos a la obra con algunas de las excursiones que hemos realizado por los alrededores (merecen muchísimo la pena, os lo aseguro, la verdad es que Irlanda es un país precioso) y... para aquellos que me sigáis en Facebook, os debo un regalito!! La serie de desayunos saludables que estoy forjando... Seguid atentos que en breve empiezan ;)

Gracias por leerme y, como siempre, cualquier comentario, sugerencia, idea, donación (pedidme la cuenta por privado :PPPP no acepto menos de 1000€) o lo que queráis decidme, especialmente si tenéis una explicación para las cosas que observo y que para mi son inexplicables, tenéis un cachito ahí abajo reservado para vosotros. Al lío!!

Saluditos!!

viernes, 20 de febrero de 2015

From Dublin... With love!

Hola a todos!!

Antes que nada, perdonad estos tiempos sin noticias, pero han sido meses de cambios, de empieces, de finales, de movimientos... En resumen, de cambios, de búsqueda de aventuras y de llegar, casi sin proponérmelo, a IRLANDA. Así que aquí estoy, empezando una vida nueva que espero próspera y en la que pueda absorber todo lo que pueda ofrecerme esta bella ciudad a la que he ido a parar, Dublín.

 Y bueno, ¿qué viene buscando una andaluza a Dublín? Pues si os digo la verdad, soy poco original, porque Dublín está cargada de gente de todos sitios, especialmente españoles! Sí sí!! Estamos en todos lados!! Pero bueno, a título personal, vengo buscando gloria, honor (suenan caballos de fondo y una música de tambores, bélica...) Perdón, perdón... se me ha ido un poco!! jejejejeje
Bromas aparte, lo que deseo con todas mis ganas es APRENDER todo lo que pueda, que esta experiencia me enriquezca como persona, que amplíe mis perspectivas laborales, y me permita seguir cultivando conocimientos de nutrición y dietética, en primer lugar (y por supuesto, que pueda trasmitíroslos), y luego del resto, incluido el inglés, que no me vendrá mal... :)

 Como hoy no me puedo enrollar mucho, daré algunas pinceladas de las primeras impresiones que me llevo:

 1. El tiempo aquí está completamente loco: si amanece bueno, ten por seguro que a lo largo del día cambia. Lo mismo pasa a la inversa que, de hecho, ha sido lo más habitual: amanecía un día gris, triste, gélido y lluvioso y luego iba variando a lo largo del día. Ahora sol, ahora nubes, ahora sol, ahora llueve... Eso sí, de momento, ¡¡siempre frío!! Las manos se quedan... ufffff...

 2. Todo el santo mundo (y digo todo, salvo excepciones puntuales de viejitas-viejitos y bebés) se mueve en bici. Y aprende, Botella: aquí el carril bici aunque no es en sí un carril, sino que se comparte con la carretera, está perfectamente señalizado y adaptado (y respetado -o eso parece las más de las veces-) justo al borde de todas las carreteras (la gran mayoría de la ciudad es ciclable). Es cuestión de mentalidad, la bici es un medio de transporte rápido, barato y saludable.

 3. Los transportes son una mierda. Y lo digo tal cual. Hay millones de autobuses, de acuerdo, pero dependen del tráfico, con lo que ello conlleva (y no es precisamente poco). Así que es poco fiable (tarda en función de las horas), además de caro (un viaje normal ronda los 2,60 - 3€, aunque también tienen tarjeta de transporte, que se llama Leap Card -me pongo una mano tapándome los ojos y reconociendo que "echo de menos mi abono transporte" aunque lo hayan subido en los últimos años...). También hay dos líneas de LUAS (tranvía no especialmente rápido con el hándicap que las dos líneas son independientes, así que no puedes manejarte solo con él) y una línea de tren (funciona como el cercanías de Madrid) que está limitada al área de la costa (este de la ciudad). Este punto permite entender un poco mejor el 2.

 4. Hay muchísima variedad de comida orgánica y regional. De hecho, en todos los súper potencian el consumo local, la producción y cría local, etc. Y eso se nota en la calidad de lo que se come. Por regla general los lácteos, carnes y derivados locales orgánicos son más baratos que en España y están espectaculares. También potencian las verduras y frutas orgánicas, aunque tienen un precio similar y salvo algunas, son importadas (casi todas de España!! :)). También les encantan los panes, porridges y pasteles locales, de los cuales no estoy aún muy puesta, pero tienen una pinta espectacular. De hecho, hay bakerys y bistros en los que te ponen panes especiales caseros hechos con sus semillas orgánicas y de diferentes harinas, etc. Lo que aún no comprendo es, cómo estando en una isla, consuman tan poco pescado (salvo el bacalao del "fish & chips") y esté tan sumamente caro e insípido (solo se salva el salmón, más barato o en algunos casos igual que en Madrid, y con el mismo sabor o algo mejor). Tendré que seguir informándome.

 5. Por contra, hay demasiada comida precocinada. Son más bien vaguetes para cocinar en casa. En los súper, todo está ya medio listo o listo. Es más, hay súpers a los que puedes ir a comer, tienen como una parte de comida hecha lista para servir o envasar y que te la puedas llevar (lo hace casi la totalidad de la gente aquí). También es súper típico el rollo café para llevar: toda la peña va con su "CACHO-VASO" calentito por la calle (estoy empezando a pensar que es para calentarse las manos, más que para beberlo, porque son, para mi gusto, gigantescos...). Enlazo con el café diciendo que, aunque sirven azucarillos con los mismos, es curioso que el tamaño del azucarillo sea la mitad que el de España. Los nuestros contienen entre 8-10g de azúcar, y éstos son la mitad, alrededor de 4-5g. Un detalle, aunque hay que seguir trabajando en ello. La mayoría de los sitios sirve azúcar moreno y la estevia se consume poco. Seguiré investigando sobre ésto.

 6. Unido al punto anterior, ¿¿quién dice que en España hay muchos bares?? Eso porque no han venido a Irlanda... madre mía, en cada esquina tienen una iglesia (como Dios manda XD) y un pub, o cantina, o bar, o bistro, o deli, o restaurant, o cafe... Y lo peor, todos llenos... Da igual la hora... Comen y beben muchísimo en la calle... ¿¿Cómo están de precio?? Pues algo más caros que Madrid, pero tampoco para echarse a llorar, de hecho, si rebuscas bien, puedes comer muy bien por 10€ en más de un sitio (y por menos, sobre todo rollo sándwich + sopa + café y combos parecidos). Quizá la comida más elaborada salga más cara pero, de momento, hasta que no llegue mi momento de gloria y riqueza, tendré que conformarme con criticarlos desde fuera... Respecto a los súper cafés de los que calientan manos, por 2,70-3€ tienes uno. Las pintas son más variables, además hay días y horas (happys!! :D) en las que las ponen tirás, para que empiece la fiesta!! Desde 3,5 hasta 5-6€, de media. 

7. Otro tema curioso es que no hay apenas establecimientos especializados tipo frutería, pescadería, panadería... Los que más hay son carnicerías, que son bastante grandes y están muy bien provistas. Las fruterías escasean y las pescaderías se cuentan con los dedos de las manos... Las panaderías, con lo que les gusta el pan y las harinas, tampoco abundan (aunque las que hay son muy guays. Hay también las del rollo franquicias). Para todo lo demás, Lidl, Tesco, Super Value, Centra y Spar XD Y en algunos sitios, hay otros súpers más pequeñitos que son como tiendas de barrio (Londis y no me acuerdo de cuál más).

8. La gente por lo general es muy amable, tratan de ayudarte en lo que pueden y les encanta charlar!! Aprovechan cualquier ocasión para hablarte un rato! Además, si saben algo de español, te lanzan el repertorio tipo: "Hola, gracias, Cómo estás?, Bien, adiós" y se quedan todo tranquilos y orgullosos... ^^ Ireland is different...

 9. Por regla general la gente es bastante activa, no es nada complicado ver gente de todas las edades corriendo en cualquier lado, aunque existen millones de parques y campos para correr. Si no corren, caminan. Y si no, bici. Ya iré actualizando con los hábitos de gimnasio.

 10. Una última observación, esta la tengo en observación actualmente: los gatos tienen tamaño cabra... Son enormes... Pero como digo, necesito más evidencias para hablar bien de esta última premisa...

 Y nada más, espero que os guste el resumen, que me pongáis vuestros comentarios y curiosidades, que me vengáis a ver los que me conozcáis, y que me mandéis pescadito y jamón los que os apiadéis de mí... :( jejejejeje Seguiré recopilando información (sobre todo en cuanto me entere bien de cosas relacionadas con la nutrición y los hábitos saludables -para la próxima podré hablar del mundo gym en Dublín, ya que ando a la caza y captura de gimnasio y me muero por empezar a entrenar de nuevo) y contándola gustosa. Nos vamos leyendo!! Buena tarde a todos! Aprovecho que ha salido el sol para darme una vuelta. Millones de besos y abrazos!!